Subjetividad y cultura

Presentación al libro de Úrsula Hauser: entre la violencia y la esperanza. Escritos de una internacionalista. Segunda edición, editorial caminos 2014. Edición al cuidado de Esther Pérez y Marcel Lueiro.

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Raudelio Machín Suárez

 

Año tras año, cumple con su ritual de pasar por Cuba. La vemos aparecer con sus brillantes ojos azules y su eterna sonrisa. Pareciese como si el poeta Fajad Jamis estuviese pensando en Ursula Hauser, cuando escribía, “con tantos palos que te dio la vida/ y le sigues dando a la vida sueños”. Con humildad va librando pequeñas batallas, liberando personas de opresiones externas o propias. Suiza, costarricense, cubana, salvadoreña, palestina, uruguaya, ciudadana del mundo; en particular de esa parte del mundo de l@s más necesitad@s, de l@s desfavorecid@s, de l@s desprotegid@s, de l@s olvidad@s. Su misión no es la conquista, sino el empoderamiento; no es hacer uso de la palabra sino dar voz y cuerpo al dolor ajeno y cual alquimista, convertirlo en alegría.

Nos enseñó a los cubanos, hombres, a ser feministas, a encarar los dolores de la vida, a ser feliz a pesar de todo; a las mujeres a ser, sencillamente, no al lado, detrás o a la sombra de un hombre sino a Ser.

Enseñó a los marxistas a pensar en psicoanálisis; enseño a los psicoanalistas a pensar en el marxismo. Les mostró a los ortodoxos del diván que se puede salir a la calle a escuchar las angustias de la gente, y no sólo en actitud etno psicoanalítica –corriente de la cual es una de las pioneras- sino en actitud sublime, actuando el sufrimiento sin tapujos y con la cabeza en alto.

A nosotros estudiantes de psicología, aprendices de psicoanálisis, ignorantes del psicodrama, nos acercó a una visión comprometida de la psicología, el psicoanálisis y el psicodrama.

Cuando Marx le rectificaba a la tradición hegeliana que la praxis no era la que se hacía desde el escritorio o en actitud contemplativa frente a la ventana, sino aquella transformadora del mundo, estaba legitimando un modo sin dudas diferente ser intelectual, aquel que muchos años más tarde acuñara Gramsci con el rótulo de intelectual orgánico, aquel que, ante todo, estaba dispuesto a cuestionarle al poder, cualquiera fuese su naturaleza, los costos de segregación, marginación discriminación o abuso.

Eso es Ursula Hauser, una mujer, psicoanalista, antropóloga, que decidió un día salir de las cuatro paredes del Diván para encontrarse con el drama cotidiano de la vida de los olvidados de la tierra.  La misma sin embargo, que también, por suerte, ha encontrado tiempo para reseñar sus ideas y el resultado de su práctica liberadora, para que sirva a todos esa experiencia grandiosa; por eso este libro que nos entrega nuevamente es, además, otro gesto de generosidad.

La pregunta ¿qué debe esperar encontrar el lector en este libro?, pendía sobre mí como espada de Damocles cuando pensaba en esta presentación. Umberto Eco estaba seguro de que cada libro culmina, no con el punto final que pone su escritor, sino con la elaboración que hace el lector –y diría más, desde su propio inconsciente. Permítanme entonces, proponerle al menos algunas formas de lectura posibles, las que sin dudas no se agotan en estas, pues son apenas con las que me ha confrontado mi propia experiencia en el paso por sus páginas.

Este libro es un conjunto de testimonios de su andar acompañando desposeídos y maltratados, por ese sendero que alguien eufemísticamente ha llamado civilización –o cultura. Es, además un novedoso y práctico texto de aprendizaje de psicodrama psicoanalítico. Es también, un enjundioso y profundo ensayo de etnopsicoanálisis. Un revelador tratado de filosofía, al estilo de los clásicos: nos recuerda sin dudas a Sócrates. Y, sin dudas, una oda, una gran prosa poética que puede ser leída, para enamorar a l@s que se sensibilizan con los pobres de la tierra. Permítanme argumentar, algunos de estos libros, más como un acto de agradecimiento a su autora, que como una necesidad; ellos se explican a sí mismos.

Como testimonio, este libro narra su experiencia personal, especialmente con mujeres Costa Rica, en Gaza, en el Salvador, en Uruguay, en Cuba, lo mismo entre un grupo de guerrilleras que en los túneles de una cárcel, que junto a mujeres de uniformadas. Uno puede imaginarse a su lado, actuado y viviendo cada experiencia, como cuando fue encarada a la entrada de los territorios de palestinos por la policía de Israel.  Se percibe la continuidad de la tradición, que se asemeja más al periodismo de guerra que al relato antropológico: uno siente como si Ursula estuviese ahí siendo apuntada por el cañón de una escopeta de un guardián de algún sistema discriminador. En ese sentido se pueden leer de modo independiente, cada uno de los relatos por separado, sin seguir un orden; cada experiencia está unida a la otra a través del hilo que torna su intuición en guía práctica para una respetuosa y a la vez irreverente intervención: respetuosa de las tradiciones de los sujetos que la demandan, irreverente con las instituciones que los sojuzgan. Como resultado, la imagen inicial se trastoca en una mujer haciendo con sus manos un nudo el cañón del fusil.

Como manual de psicodrama, es sin dudas un texto imprescindible, pero mucho más difícil de leer. Aquel que pretenda aprender psicodrama psicoanalítico con Ursula debe asistir a sus sesiones, involucrarse, ser parte de esa experiencia imprescindible. Sin embargo, para aquellos que no han tenido esa dicha, e incluso para los que han sido parte de la experiencia; leer el texto como orientaciones para aprender psicodrama, a lo Ursula, significa estar dispuesto a la ardua tarea de ir extrayendo los hilos de un tejido ya tramado en capítulos, para irlo hilvanando de otro modo. Se pueden encontrar principios filosóficos como por ejemplo el de la relación “realidad social / realidad psíquica” a “institución / individuo” definidos por la razón “opresión / represión”. Un peculiar modo de hacer emerger la relación “frustrada” en lo histórico entre bolchevismo y psicoanálisis como comentara Acanda; pero edificada hábilmente en la teoría y praxis social de esta psicoanalista con peculiar vocación internacionalista. Es como sí a La ideología alemana, se anudasen los principios de El malestar en la cultura, para develarnos los mecanismos puntuales a través de los cuales el poder instituido domina el imaginario social y el inconsciente de los sujetos. Recuerdo, ahora una ocasión durante un psicodrama coordinado por Ursula, en una solemne aula magna en la ciudad de Matanzas, derribábamos, a través de un gran muro de sillas, nuestros propios bloqueos mentales edificados a imagen y semejanza del gran cerco económico, social y político que nos ha limitado a los cubanos por décadas.

En lo político, para ese manual imaginario de psicodrama, se puede leer desde la intervención psicodramática, una apuesta por el empoderamiento del sujeto social en favor de los espacios públicos “(…) si en la relación entre la tendencia regresiva y el potencial activo para concientizarse se puede favorecer la parte activa, podrían eliminarse las identificaciones proyectivas. Entonces se lograría un cambio en las relaciones de dependencia, paralelo a una conciencia mayor sobre la historia individual y social; es decir, más madurez, que tal vez permitiría lograr relaciones igualitarias en una sociedad en la que, en lugar de los conflictos crueles alrededor del poder solitario, habría proyecto colectivos comunitarios.”

La pragmática del psicodrama, se ve enriquecida del mismo modo con la obra escrita de Ursula, desde ejemplos concretos de técnicas psicodramáticas aplicadas en la práctica, para los más ansiosos; hasta revelaciones técnicas sobre el lugar del coordinador, las vías de empoderar sujetos desde protagonismos enriquecedores para cada uno de los miembros del grupo, hasta el modo de encarar el sharing, siempre plagado de esperanza, ilusiones y retos: se hace camino al andar.

En lo teórico, de sobre el método de la praxis psicodramática, se mueve desde un lugar que permite adelantos sobre lo analogable del encuadre psicoanalítico, en cuanto a la renuncia a una posición de poder o goce narcicístico hacia una de abstinencia y humildad que genere movilización subjetiva en el sujeto.

En ese sentido hay que tenerlo a la mano, cada vez que nos surja una duda sobre cómo resolver una intervención psicoanalítica o psicodramática.

Como ensayo de etno psicoanálisis, les propongo comenzar por el texto Introducción a la investigación …, que logra certeramente posicionar el papel del etno psicoanálisis en la investigación social contemporánea, y hacer las oportunas precisiones teóricas y de método que facilitarán la comprensión de los resultados que describe, y la ubicación en su justo lugar del papel del investigador. Usualmente la investigación psicoanalítica ha sido acusada de poca objetividad por las tendencias positivistas, y fue justo un etno psicoanalista el que nos recordó que la física, ciencia paradigmática para ese modelo, fue la pionera en reconocer la falacia de ese asepticismo investigativo; y más aún, en enfatizar la necesidad de tomar el punto de vista del observador como “dato objetivo”. Ursula, nos lo muestra en detalles a través de una pasmosa diversidad de relatos etno psicoanalíticos, desde trabajos evidentemente escritos como reportes de campo, hasta viñetas de estos insertos en artículos de un cariz más teórico.

Plagados de preguntas cruciales, totalmente vigentes, sobre el papel del psicoanalista y el investigador social ante la realidad, avanza fabuloso libro; reinterpretando y a la vez encarando al terrorismo; con la fuerza de la palabra; removiendo el piso de todos nosotros bajo la sombra de una afirmación incuestionable: no existe la neutralidad; o como dijera Silvio; sólo el amor engendra la maravilla. Gracias Ursula.

Febrero de 2015

 

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