Subjetividad y cultura

PONENCIA MAGISTRAL: PASADO, PRESENTE Y FUTURO DEL PSICOANÁLISIS GRUPAL Y DE LA AMPAG

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Mario Campuzano

Estimados colegas, queridos amigos y amigas, público en general:

 Estoy ante ustedes con la responsabilidad y el honor de dar apertura a este Congreso gracias a la confianza que me han depositado la Comisión del Congreso y el Cogobierno, a quienes agradezco infinito la invitación.

  Este es el XIII Congreso Nacional de la AMPAG que, a 46 años de su fundación, convoca desde un tema que resume la evolución histórica y conceptual del psicoanálisis grupal: “Del mundo interno a la intersubjetividad”, es decir, de una concepción original centrada en el paradigma individual a una visión que considera la importancia de las dimensiones vincular y contextual en la formación y sostén de los individuos, lo cual aparece especialmente evidente e importante en las situaciones de agrupamiento.

 El encargo, en consecuencia, es una tarea de grandes dimensiones: la revisión del pasado, del presente y de las tendencias futuras del psicoanálisis grupal y de la AMPAG como la institución mexicana dedicada a esa temática.

 Revisaremos, entonces, de manera muy breve la historia ya que, tanto las instituciones como los individuos, somos hijos de nuestro tiempo y del lugar donde nos desarrollamos, es decir, el contexto histórico y social nos influye de manera determinante y, en el caso de los individuos tan determinante como la familia de la infancia. Aunque el psicoanálisis tradicional haga énfasis en sólo una de las partes somos el resultado de influencias parentales, epocales y situacionales. Musset lo comprendía claramente desde el siglo XIX, por eso a sus memorias las tituló “Memorias de un hijo del siglo”, y ahí también identificó la que consideró la psicopatología de la época, el tedium vitae, el tedio del vivir. El cuadro de la época romántica lo completa Goethe en uno de sus personajes, de fuerte contenido autobiográfico, el joven Werther, que se suicida ante la realidad de un amor imposible.

SURGIMIENTO DEL PSICOANÁLISIS GRUPAL E INTRODUCCIÓN EN MÉXICO

 El psicoanálisis grupal tiene antecedentes en los EE.UU. desde los veintes y surge bien conformado durante los treintas como psicoanálisis aplicado a los grupos, donde las interpretaciones son de corte individual sobre cada uno de los miembros del conjunto.

 Es hasta los cuarentas, durante la Segunda Guerra Mundial, donde el psicoanálisis grupal se despliega en toda su importancia al requerírsele respuestas técnicas a demandas sociales nuevas y urgentes generadas por la situación bélica, así como una amplia cobertura en la atención psicoterapéutica de pacientes, en este caso militares, y de mayor rendimiento de los escasos profesionales del psicoanálisis que cubrían esas tareas en las fuerzas armadas. En esas experiencias se trasciende el modelo individual y se empieza a considerar la singularidad de los fenómenos psicoanalíticos generados por la situación de agrupación.

 La introducción a México del psicoanálisis grupal, en el enfoque del grupo como totalidad, tardó dos décadas más y la fundación de la AMPAG se dio en 1967, es decir, en una época de intensa efervescencia política, social y cultural que alcanzó a marcar a la  institución desde antes de su fundación, ya que algunos de los fundadores realizaron una intervención institucional pionera en el Monasterio Benedictino de Santa María de la Resurrección de 1961 a 1968 solicitada por su prior, Gregorio Lemercier, en el espíritu de renovación de la iglesia católica de esa época, intervención que concluyó por medidas  radicales del Vaticano que dieron lugar al cierre del convento y el retorno a la vida laica de muchos de sus miembros.

 El equipo interventor también quedó con afectaciones, Quevedo murió poco tiempo después, en 1969. Algo más tarde Frida Szmudt dejó la AMPAG, dejó el país, y murió en Argentina en 1985. De esta manera de los tres fundadores iniciales quedó solamente José Luis González que participó activamente en la Asociación hasta su fallecimiento en años recientes, en  2009.

 Además, como consecuencia de las actividades en el monasterio, las primeras generaciones sufrieron un retraso en su formación debido a que los fundadores estaban muy abstraídos en esa intervención.

LOS SESENTAS

 En todo el mundo occidental los sesentas fueron años de intensa movilización política y cultural. Se planteaban todas las revoluciones: la revolución política, la revolución cultural, la revolución sexual. Como consecuencia se dio el ascenso de movimientos progresistas de oposición y de planteo de una serie de propuestas contraculturales, entre otras el existencialismo y el hippismo. La música, especialmente de rock y de canciones de protesta, acompañaba  esos movimientos y daba un peculiar estado de ánimo: idealista, romántico y pasional. Aguilar Camín destacó esta última característica como paradigmática de esas generaciones, ciertamente acompañadas de la búsqueda de transformaciones políticas radicales y de nuevas formas de convivencia humana. Buscábamos la revolución. El asalto al cielo. La transformación del mundo. Un mundo mejor para las siguientes generaciones.

 El 68 fue el año cúspide de esos movimientos y luego vino la derrota y la progresiva instauración del neoliberalismo que, aunque en el horizonte del momento no era evidente, ya se veía en la aparición de los instrumentos de control social que apoyaban el retorno de la derecha: la difusión masiva de las drogas psicotrópicas, la proliferación de distintos movimientos místicos y la incitación a estilos de vida centrados en el individualismo, el hedonismo y la banalidad.

 Por increíble que parezca algunas de esas preocupaciones políticas y sociales se lograron filtrar a esta asociación que, como la mayoría de las instituciones psicoanalíticas, formaba parte del polo político conservador y, al filtrarse, dieron lugar a cuestionamientos que no quedaron sólo en crítica ideológica sino se consolidaron en cambios organizativos como el gobierno colegiado de miembros plenos y alumnos, así como el uso sistemático de las asambleas socioanalíticas para resolver los conflictos institucionales y la apertura democrática y participativa en el conjunto de su vida política. Un oasis contracultural en un gremio y un país conservadores. La AMPAG ha logrado, así, aunar una vida académica y laboral con un ambiente no autoritario. Algo excepcional en el conjunto de nuestras instituciones nacionales.

LOS SETENTAS, EL INICIO DE UNA NUEVA ÉPOCA

Los setentas se definieron, en los distintos países, en torno a su particular respuesta a la agitación social de la década previa.

 En el mundo desarrollado se caracterizaron por la realización de esfuerzos enormes no sólo para el control de la inquietud social previa, sino para el olvido de esos años de lucha. Se pasó del homo faber, del hombre económico constructor del capitalismo naciente que describiera Max Weber en ese libro central que es La ética protestante y el espíritu del capitalismo donde se requería como modelo caracterológico el del carácter obsesivo, a una nueva propuesta necesaria al capitalismo avanzado: el hombre-masa  ya no productor sino consumidor adicto de las diversas ofertas del mercado, no sólo de mercancías sino de diversiones y propuestas de estilos de vida. Consecuentemente se indujeron dos propuestas caracterológicas predominantes: los manipulables caracteres fronterizos y los explotadores caracteres narcisistas, o sea, los borregos y sus amos.

En muchos países latinoamericanos persistió la agitación así como las respuestas gubernamentales militares y paramilitares, ese fue el caso de México.

 El cambio de modelo económico al neoliberalismo, en este subcontinente, se logró sólo a sangre y fuego. Los movimientos políticos opositores habían pasado a la lucha armada guerrillera desde los años 50 en algunos países de Latinoamérica y, ante la falta de respuestas políticas y el incremento de la represión por parte de los gobiernos, estos movimientos guerrilleros se generalizaron. La respuesta estatal, hegemonizada desde Norteamérica, fue la instalación de múltiples dictaduras militares y la estrategia de guerra de exterminio contra los insurgentes de izquierda, lo que hoy, con claridad, se llama la guerra sucia, que dejara en Argentina 30,000 desaparecidos y en México más de un millar, muestra comparativa de la despolitización mexicana y no de diferencia en la ferocidad de la represión.

 En el nivel de la economía se produjo la implantación del modelo neoliberal y globalizador, generado como respuesta a la disminución de la tasa de ganancias en los setentas. Este modelo es concentrador de la riqueza en pocas manos a través de la privatización de lo que antes fueran servicios públicos del estado y productor de grandes masas de desempleados por la automatización de la producción y la sobreexplotación de los empleados.

 En esa época fue que ingresé a la Asociación y la encontré en intensa efervescencia política y organizativa por la formación del cogobierno y la necesidad de crear programas de enseñanza, estatutos generales y reglamentos para las distintas áreas, instrumentos que al principio fueron bocetos que en el transcurso de los años se han ido ampliando y perfeccionando.

CAMBIOS CULTURALES, SOCIALES Y PSICOLÓGICOS EN EL POSTMODERNISMO

 Como consecuencia, desde los setentas hasta la fecha, se han dado cambios trascendentes en el mundo occidental en la dimensión cultural y social, que describimos a continuación:

 La respuesta del capitalismo a esta crisis no se ha quedado sólo en la economía sino que, para enfrentar las masas crecientes de insatisfechos, ha establecido formas variadas de control social en los distintos países. En el nuestro ha sido el establecimiento del control militar- policíaco-paramilitar, bajo la justificación de la guerra contra el narcotráfico u otras. Ahora tenemos la presencia de nuevos halcones que han agredido a los participantes en protestas sociales desde el primero de diciembre que inició la nueva presidencia. Además, se han gestado cambios sociales y culturales.

  En el plano social el cambio se ha dado de la sociedad disciplinaria, que describiera Foucault como propia de la modernidad, a la sociedad de control mediático-consumista propia del postmodernismo acorde con los cambios económicos resumidos anteriormente.

 La estrategia de la sociedad disciplinaria era la vigilancia del comportamiento de los individuos en las instituciones, la principal estrategia de la sociedad mediático- consumista es el control de los deseos a través del consumo. En otras palabras, puede continuar el reloj checador en el empleo como ejemplo del disciplinamiento clásico, pero además de esto, la cultura, la publicidad y los medios masivos de difusión incitarán al consumo para alcanzar una imagen ideal sustentada en tener un cierto tipo de automóvil (comprado a plazos, naturalmente), usar ropa de marca (comprada con tarjeta de crédito), asistir a antros y consumir múltiples diversiones diseñadas por la industria del entretenimiento, comprar casa con la hipoteca correspondiente, viajar ahora y pagar después, etc. a fin de lograr la ilusión de la libertad de consumir promovida por la cultura hegemónica y los medios de difusión cuando, en la realidad, sólo son expresiones de un control social enajenante.

 Por otra parte, en el plano cultural, se abandonaron los grandes relatos y utopías características de la etapa anterior así como declinaron las propuestas de las vanguardias políticas, con la aparición, en la filosofía y la ciencia, de pluralidad de enfoques de tendencias relativistas en vez de las verdades universales del pasado.

En el plano psicológico se dio el predominio en los individuos de un enfoque narcisista-hedonista que tiende a reemplazar el enfoque de los deberes sociales y/o religiosos de la modernidad.

Lo central de estos cambios es el incremento del individualismo con un corte narcisista, hedonista  y seductor, con el consecuente aflojamiento de los lazos sociales y los vínculos familiares y de pareja, así como el desplazamiento de ciudadanos a consumidores. El control social se vuelve más oculto que en el viejo sistema disciplinario descrito por Foucault y se instala mediante la seducción e ideologización del consumo lograda a través la manipulación de los deseos y emociones por el sistema mediático-consumista. La libertad queda reducida a la libertad de consumir, no sólo de consumir mercancías, sino también de diversiones, viajes, servicios, salud, deporte y hasta cultura, con la excepción de la cultura crítica.

 Como contraste aumenta la incertidumbre, tanto laboral como afectiva, así como la sobreexigencia externa que agobia y el futuro ya no se inviste como de progreso, lo cual da un tono de predominio del tiempo presente, de un aquí y ahora desvinculado del pasado y el futuro. Cuando en los países como el nuestro estos mecanismos de control social no son suficientes se complementan con la represión selectiva y hasta la militarización.

En resumen, el modo de producción capitalista actual no funciona únicamente en el registro de los valores de cambio (del orden del capital o de los modos de financiamiento), sino que lo hace a través de un modo de control de la subjetivación para generar mecanismos que lo posibiliten y lo legitimen como tarea esencial de cada sociedad en su intento de  perpetuarse. Desde este punto de vista, la producción de capital funciona de manera complementaria a la cultura: el capital se ocupa de la sujeción económica y la cultura de la sujeción subjetiva, no sólo mediante la publicidad para el consumo de bienes, sino también para la aceptación o legitimación del poder instituido.

CAMBIOS CONTEMPORÁNEOS EN EL CAMPO PSICOANALÍTICO

Por supuesto el psicoanálisis no ha quedado fuera de estas tendencias de cambio que han pasado del enfoque determinista propio de la modernidad, donde el investigador es distante a los fenómenos estudiados concebidos como objetivos y ajenos, al enfoque constructivista de la postmodernidad, donde la realidad y la subjetividad se consideran construidas socialmente.

Coderch hace una magnífica síntesis de la crítica que el postmodernismo hace al modernismo en el campo del psicoanálisis:

De una manera general, el pensamiento postmoderno descansa en la afirmación de que aquello que la humanidad denomina conocimiento “objetivo” depende, únicamente, de acuerdos sociales obtenidos a través del lenguaje. Según esta idea, nosotros vivimos en realidades que son construidas por las palabras que utilizamos para describirlas. De manera que no podemos hablar de significados o de sentidos esenciales, de verdades incuestionables, ni tampoco de selfs unitarios. En lugar de esto, la comprensión y la identidad humana son juzgadas tan sólo como versiones “posibles”, pero no exclusivas, de la realidad. Por tanto la identidad y el self permanecen siempre transitorios y abiertos a la revisión. La crítica postmoderna se dirige a concentrar la atención sobre el proceso del discurso humano y a apartarse de cualquier consideración de aquello que pueda existir fuera del lenguaje y del sistema interpretativo. También podemos decir que el pensamiento postmoderno ha contribuido, de una manera muy importante, a erosionar las convicciones sobre aquello que ha de ser considerado como válido.

 Desde la perspectiva postmoderna sobre la falta de veracidad del esquema tradicional del científico como observador distante y objetivo, el nuevo enfoque de la ciencia se vuelve interaccional y constructivista, es decir, de una realidad construida en la interacción humana (construcción social de la subjetividad y de la realidad), más que de una realidad objetiva. Aplicada al psicoanálisis tiene tres áreas donde se ubica el problema conceptual y operativo planteado por estos nuevos enfoques, en contraste al modelo clásico:

  (1) La relación entre analista y analizando que se desplaza de la postura determinista de una distancia entre investigador e investigado que busca objetividad a una influencia bilateral sobre los fenómenos que suceden entre ambos que da origen a los enfoques relacional e intersubjetivo del psicoanálisis individual que plantean un cambio en la relación analista- analizando con enfoque constructivista.

 En el psicoanálisis grupal se usa también el término intersubjetivo pero con un sentido muy diferente y se refiere a los procesos psíquicos entre el sujeto singular y los otros cuando están en situación de agrupamiento y no necesariamente a un enfoque constructivista de la relación.

  (2) La relación entre lo pasado y lo actual, con sus pares de opuestos: determinismo/ acontecimiento,  estructura/ coyuntura, proceso/ situación.

 En este caso los enfoques constructivistas le han dado un mayor peso a los procesos del presente, a la revelación de las relaciones actuales más que a la develación del pasado y sus efectos. De esta manera se abre el debate sobre la importancia de las influencias pretéritas, históricas, sobre todo del grupo primario familiar, en relación a las influencias posteriores, incluyendo las del presente entre analista y analizando o analista y conjuntos.

 (3) La relación entre lo bio- psicológico y lo social: que plantea el dilema de concebir el origen de los fenómenos psíquicos en la fuente interna de las pulsiones o en la significación o sentido derivado de factores socio- culturales.

EVOLUCION HISTÓRICA EN EL PSICOANÁLISIS GRUPAL

 Y ¿cuáles han sido los cambios históricos en el psicoanálisis grupal?:

 El modelo de trabajo inicial en la AMPAG fue el enfoque del grupo como totalidad sustentado en autores como Bion; Ezriel; Grinberg, Langer y Rodrigué. Este enfoque tuvo el enorme mérito de lograr trascender los enfoques del psicoanálisis aplicado a los grupos y pasar al enfoque de los grupos como contexto de descubrimiento desde la teoría psicoanalítica, identificando fenómenos grupales específicos y modos particulares de producción de los procesos psicoanalíticos. Lamentablemente ese enfoque generaba grandes limitaciones para el abordaje y satisfacción de las necesidades individuales al centrarse en lo común grupal y no consideraba toda la complejidad de los fenómenos grupales.

  En Europa persiste uno de los modelos tradicionales: el grupoanalítico de Foulkes y una variedad ecléctica en la Unión Americana, si bien hay que destacar que el modelo inicial de psicoanálisis individual en grupo de Wolf y Schwartz ha venido muy a menos y ha aumentado en popularidad un modelo de terapia grupal no psicoanalítica, el modelo interaccional del psiquiatra existencialista Irving Yalom, popularidad sustentada en la sencillez del modelo y la brillantez expositiva del autor que le ha permitido incursionar con éxito en la literatura.

 En Latinoamérica, en cambio, se ha tendido a la convergencia en enfoques vinculares o intersubjetivos, generados inicialmente por Pichon- Rivière y luego por Kaës, que parten de lo que sucede en las situaciones de agrupamiento entre el individuo, el otro o los otros y el conjunto. En el cono sur ha predominado el modelo de las configuraciones vinculares y en México he propuesto el modelo vincular-estratégico, si bien muchos colegas siguen trabajando desde el enfoque del grupo como totalidad.

 Además de esta evolución de modelos de trabajo, también se ha dado en el psicoanálisis grupal el debate entre formas deterministas y constructivistas de abordar la relación psicoanalista/ otros y se ha generado a partir del abordaje de problemas como la concepción del vínculo, de la alteridad y de la importancia de los factores actuales por sobre los históricos. Hornstein, que hace unos meses visitara al país, forma parte de ese polo que destaca la importancia del presente sobre el pasado desde el concepto de Piera Aulagnier del trayecto identificatorio donde se considera a la subjetividad construida por ese mecanismo a lo largo de toda la vida y no sólo en la infancia.

 En la clínica grupal la necesidad de utilizar un enfoque vincular o intersubjetivo no ha dependido esencialmente de un cambio de visión epistemológica y metodológica de la relación analista/ analizando, como sucedió en el psicoanálisis individual, sino de la necesidad de construir teorías adecuadas al  dispositivo de una pluralidad de sujetos reales, por eso el término intersubjetividad tiene un sentido muy diferente dentro del psicoanálisis individual y el psicoanálisis grupalEn el psicoanálisis grupal se refiere a la comunicación entre las subjetividades individuales cuando están en situación de agrupamiento, con la correspondiente necesidad de realizar un monto de trabajo psíquico, tal como señala  Kaës:

 La noción de trabajo psíquico por y en la intersubjetividad es inteligible en el modelo del acoplamiento entre las organizaciones intrapsíquicas: los anudamientos que las mantienen juntas son los lugares de pasaje, transformación o estasis de una subjetividad a otra, mientras que el acoplamiento y los puntos de anudamiento establecen el continuo intersubjetivo.

 Por tanto esta concepción ha implicado un paso más avanzado en la identificación e intervención psicoanalítica sobre los fenómenos grupales.

CAMBIOS EN LA AMPAG

 ¿Y cuáles han sido los cambios en la AMPAG?

 El inicio fue, como mencionamos, el modelo de la psicoterapia del grupo, seguido por los fundadores. El libro de Agustín Palacios de los ochentas fue emblemático de esa época y esa concepción.

 Posteriormente surgió una propuesta de José Antonio Carrillo de un modelo interdisciplinario al considerar el psicoanálisis insuficiente para explicar todos los fenómenos grupales.

  Una tercera propuesta ha sido la mía, expuesta en un libro de reciente publicación que se presentará en este congreso: el modelo denominado vincular- estratégico.

  Este modelo implica un cambio de paradigma, por eso inicio el libro con la revisión de las investigaciones de Kuhn, el físico y filósofo de la ciencia que investigó cómo se hace en realidad la investigación científica, donde queda clara la dificultad del cambio de un paradigma a otro, ya que tiene dos grandes fuerzas en contra, de una parte la fuerza de la tradición, del otro el confort individual que prefiere seguir con el viejo paradigma bien conocido para evitar el esfuerzo de aprender el nuevo.

MODELO VINCULAR- ESTRATÉGICO [1]

  El modelo vincular-estratégico se diferencia de otros enfoques vinculares en que las concepciones siguen centradas en la importancia del individuo, sus pulsiones y su mundo interno, aunque considerando siempre la interrelación con su entorno familiar, grupal, social, o sea, con su red vincular que co-construye su psiquismo. Nacemos y nos construimos psíquicamente en agrupaciones y vínculos y uno de los desafíos centrales del desarrollo es lograr pasar de la indiferenciación sincrética inicial a la diferenciación individual y la autonomía. Y a lo largo de toda la vida los grupos son espacios privilegiados de transformación y potencial crecimiento.

 Uno de los ángulos más importante del debate contemporáneo sobre el psicoanálisis es el mantener la concepción de la fuerza de las pulsiones como la fuente del impulso psíquico o sostener énfasis en la determinación de la sociedad y la cultura sobre los individuos. Mi enfoque no considera estas influencias como dilemáticas, sino como fuentes de una permanente tensión que influyen sobre todos los individuos aunque en forma diferencial en cada situación y momento, si bien es claro que las experiencias fundantes de la infancia tienen una relevancia especial y permanente, aunque sean modificables por experiencias posteriores.

 Este pasaje al psicoanálisis vincular busca entender al individuo en situación de agrupamiento donde interactúa con otros y con el conjunto, donde influye y es influido, donde se establecen y coexisten procesos intrapsíquicos, interpersonales y grupales en todos los cuales se producen fenómenos de realidad psíquica.

 En la situación regresiva de los grupos psicoanalíticos de extraños las pulsiones, con sus representaciones psíquicas inconscientes y los afectos ligados se vuelven los impulsores de los movimientos psicodinámicos ya que, como Kaës lo precisa “…la naturaleza y la fuerza de las pulsiones movilizadas en los miembros del grupo determinan las cualidades y la potencia de las ligazones y desligazones en el ensamble de las psiques”.

 De esta manera se pueden apreciar tres niveles de generación de fenómenos psíquicos inconscientes: el intrapsíquico, el interpersonal y el grupal.

 En cuanto al abordaje técnico este modelo busca utilizar al máximo la peculiar dinámica que el dispositivo grupal genera como es su capacidad de comunicación en tres modalidades: discursiva, preverbal y figurativa amen de la multiplicidad de transferencias que ofrecen distintos sitios para la interpretación.

 La interpretación seguirá los movimientos de la transferencia en esa modalidad grupal de ubicaciones diversas y se interpretará a partir de la modalidad transferencial utilizada para la expresión de la situación psicodinámica del momento.

 Al igual que los colegas del cono sur concebimos al inconsciente como abierto y deslocalizado donde la represión, como otros mecanismos psíquicos, responden a una doble apoyatura: la propia del sujeto singular y la de la trama vincular en que se halla inmerso, lo cual nos ha llevado a descubrir mecanismos interpersonales de defensa que preceden y complementan a los intrapsíquicos así como a establecer formas de registro e intervención vinculares e interactivas.

 Vamos a poner un ejemplo sobre la riqueza de comprensión e intervención que permite el enfoque vincular estratégico tomada de un grupo de admisión coordinado por mí y videograbado:

 Inmediato al inicio se da un intercambio de opiniones entre un hombre y una mujer,  jóvenes ambos. Después que él se presenta y habla de su separación marital, ella le señala: no encuentras una meta, la hiciste tu meta, la convertiste en un faro para seguirla, para darle sentido a tu vida, la onda no va por ahí, después va a ser otra persona, se va a ir, debes buscar otras cosas que te gusten, que te llenen.

Ella habla, a su vez, de sus propias necesidades de compañía, de haber sido muy demandante de presencia y atención de un novio que la terminó cuando culminó los estudios que realizaba acá y regresó a su lugar de origen, en el interior del país.

Se arma una escena en la transferencia lateral, mediante la comunicación figurativa y verbal, que muestra la patología de ambos. Él, demandando ayuda, con necesidad de una pareja que funcione como yo auxiliar; ella, como hija parental ayudadora, pero con fuertes demandas de satisfacción anaclítica. Una escena de colusión oral (Willi, 1975) donde la diada comparte la fijación en un tema del desarrollo psicosexual aunque uno con expresiones regresivas (el hijo demandante de guía) y otra con expresiones progresivas, aunque igualmente dependiente (la madre que guía y ayuda). Hay total coincidencia entre la expresión figurativa en la transferencia lateral y la expresión discursiva sobre los vínculos extratransferenciales, lo cual se aprovecha para su interpretación.

Psicopatología estructural dinámica

 El agregado de una psicopatología estructural dinámica como la planteada por Kernberg (1975, 1977, 1989, 2004) y Bergeret (1974) le dio al modelo su dimensión estratégica al permitir establecer con claridad los objetivos terapéuticos y las prioridades a interpretar del material que aparece en las sesiones relacionado con la psicopatología individual.

En la realidad clínica actual resalta la existencia de una dualidad de psicopatología conformada por pacientes edípicos donde domina la ansiedad de castración y la consecuente inhibición, así como pacientes preedípicos donde la defensa central es la escisión y predominan la impulsividad y la dependencia.

 La capacidad de un enfoque teórico-técnico para abordar con solvencia la gran diferencia técnica que requiere el tratamiento de estos dos grupos de pacientes se vuelve una gran ventaja. La técnica kleiniana tiene esa capacidad por medio de un cambio de énfasis interpretativo: en los edípicos, focalizada sobre las ansiedades de castración y en los preedípicos, sobre las ansiedades de separación. Además, la conceptualización de Kernberg sobre los pacientes preedípicos y edípicos descansa en la teoría de las relaciones objetales lo cual permite una coherencia teórico- técnica.

  Naturalmente, la propuesta de un nuevo paradigma aclara algunas cosas, otras no, y  abre nuevos interrogantes que son oportunidades de investigaciones.

TENDENCIAS A FUTURO

 Podemos considerar, en primer término, un ambiente cultural y económico poco propicio al desarrollo de nuestra disciplina debido a que los objetivos y metodología del psicoanálisis son opuestos a los basamentos ideológicos del postmodernismo como son la superficialidad, la banalidad y la búsqueda de cambios rápidos en vez de los logrados por el esfuerzo constante y sistemático a largo plazo.

Esta situación es considerablemente agravada por el acentuado deterioro económico y social del país que genera situaciones críticas para cualquier profesión liberal que se desarrolla en el ámbito privado.

 Adicionalmente, el cambio de patrones de crianza dado por las transformaciones culturales ha dado lugar a la promoción de caracteres preedípicos, fronterizos y narcisistas, así como a patologías del tipo de la anorexia, bulimia y adicciones. Los suicidios, como en el siglo XIX son frecuentes, quizá hasta más frecuentes, ya no por la influencia de la ideología romántica sino por las debilidades estructurales de los caracteres preedípicos y la desesperanza generada por el neoliberalismo con la pérdida de horizonte de futuro para las nuevas generaciones, el desempleo, la falta de dinero suficiente para la subsistencia y la falta de capacidad de pago de un lugar donde vivir. La utilización adicta y aislante de los medios modernos de comunicación como celulares y computadoras da lugar a fenómenos inéditos con repercusiones en la clínica a los cuales hay que estar muy atentos. Consecuentemente, se generan grandes desafíos técnicos para tratar esas difíciles patologías emergentes.

 Esa necesidad lleva a la búsqueda de formar egresados capaces de enfrentar con solvencia esos grandes desafíos mencionados, que van a definir la persistencia o extinción de las instituciones.

 Por eso la extraordinaria importancia de desarrollar en nuestra disciplina psicoanalítica, y en las instituciones donde se imparte su formación, una enseñanza teórico- técnica actualizada y eficaz, donde se consideren esos cambios de la psicopatología y de la técnica correspondiente, claramente enfocada a ciertos objetivos y estructurada en sus procedimientos que, en nuestro caso, nos ha conducido a la definición de un perfil teórico- técnico propio, el modelo vincular- estratégico, que puede concretar la aspiración de un modelo AMPAG acorde a los descubrimientos y debates psicoanalíticos contemporáneos.

 Pero todas esas realizaciones se sustentan y son posibles solamente a través de amplios esfuerzos personales y colectivos de colegas comprometidos en ese esfuerzo, por eso es tan definitoria la actitud de las nuevas generaciones de mantener o no ese proyecto original, lo cual no significa inmovilismo sino continuidad actualizada que se transmite de unas generaciones a otras. Esa situación es el permanente desafío de nuestra institución como, seguramente, el de todas y ahí es central la solución asumida en el conflicto del narcisismo individual entre concebirse como un fin en sí mismo o como un eslabón en una cadena generacional y en un determinado agrupamiento institucional y social.

 El haber logrado hasta hoy esa continuidad en la transmisión del proyecto institucional por colegas comprometidos me provoca un intenso sentimiento de orgullo y un profundo agradecimiento, si bien estoy conciente que ninguna continuidad está garantizada y que las influencias de época, distintas a las de mi juventud, actúan y seguirán actuando como sucede en todas las generaciones.

 Pero este cuadro de los debates, problemas y desarrollos en el campo del psicoanálisis, del psicoanálisis grupal y de la AMPAG está inmerso en un factor determinante: el difícil contexto nacional que nos influye a todos los ciudadanos de este país y  me parece necesario hacer, como final, un breve esbozo de la situación.

EL CONTEXTO NACIONAL

 La salida de la administración gubernamental del narcotráfico dentro de ciertos esquemas de control, para dar lugar a su privatización salvaje convirtiéndolo en negocio libre de capos, empresarios y funcionarios gubernamentales asociados fue un proceso semejante al de las industrias legales en su paso al neoliberalismo. Esta situación, aunada al fácil acceso a la compra de armas automáticas de alto poder en la frontera sur por el arsenal que quedó después de las guerras de contrainsurgencia en Centroamérica y en el norte por su fácil compra en los Estados Unidos, permitió la formación de ejércitos de sicarios bien armados y entrenados que cambiaron la correlación de fuerzas con las policías municipales y estatales, base de la contención local y regional de la delincuencia. Estos ejércitos de sicarios han escenificado cruentas batallas entre carteles por el dominio del territorio y la protección de las autoridades, vulneradas bajo el radical dilema de “plata o plomo”.

Esto ha dado lugar a un dramático incremento de las muertes relacionadas con la violencia delincuencial, que se refuerza por la manipulación política de los criterios de seguridad pública. En parte la manipulación está orientada a encubrir el deterioro de todo lo que implica seguridad, como el pleno empleo, el respeto a las leyes que incrementan el bienestar o el estado de las instituciones públicas encargadas de proveerlo culpabilizando exclusivamente a la delincuencia organizada. De esta manera se genera un clima de temor, al tiempo que se oscurecen las causas amplias de la violencia.  Esta manipulación provoca heridas en el tejido social y distorsiones subjetivas, así como dificultades para dar cabida a sentimientos de empatía  generando cierta banalización del sufrimiento humano, así como el uso de defensas psicológicas extremas, sean ellas individuales o colectivas. Se generalizan sentimientos de pérdida y exclusión, de inseguridad e incertidumbre, de frustración y se abre un pasaje a las prácticas violentas.

La pérdida de poder gubernamental ha sido de tal magnitud que ha tenido que supeditarse no sólo a poderes paralelos nacionales y transnacionales legales, sino a estos poderes ilegales. En este último caso eso ha significado, incluso, la virtual pérdida de espacios del territorio nacional. La tendencia general es a la conformación de un país de mafias con el ciudadano acosado, empobrecido e indefenso.

 Por eso hay que destacar que una política de seguridad no puede quedarse en el nivel de cambio de las policías y del sistema de procuración de justicia, sino requiere de una reversión de las políticas neoliberales con consideración y satisfacción de las necesidades de la población en términos de empleo, educación, salud, vivienda y seguridad social, así como desarrollo del mercado interno y reconstitución del lazo social cohesivo.

 La falta de horizonte futuro en los habitantes produce desmotivación y escapismo, expresados de manera amplia mediante las adicciones, así como también el neohipismo y el misticismo. El miedo lleva a la pasividad y al conformismo. Los ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan, y que en México se han calculado en siete millones son un ejército de reserva ya no para el trabajo, que poco existe, sino para las adicciones o la delincuencia, hasta en su forma extrema de sicarios.

 La economía nacional está en situación desastrosa y la estrategia gubernamental es, en lugar de modificar el modelo económico causante del desastre, profundizarlo y llevarlo a sus últimas consecuencias. Esa misma decisión, en la Argentina gobernada por Menen, al incrementar aún más los impuestos y privatizar el petróleo que cubría buena parte del gasto gubernamental, llevó a la  imposibilidad de pagar la deuda externa y a la quiebra del país. El cuadro se sostiene y agrava por la endémica corrupción e irresponsabilidad de las élites políticas que gobiernan al país desde hace décadas en amplio divorcio con los intereses de la población.

Como consecuencia se abren importantes interrogantes sobre el futuro de la Nación, tanto en el nivel económico como en la gobernabilidad del país y se vuelve el factor más importante de incertidumbre y riesgo, lo cual nos obliga a acentuar nuestra autosuficiencia y a ser muy cuidadosos y prudentes en nuestras decisiones.

                                                                            Ciudad de México, octubre del 2013.

 


[1] Una descripción más amplia del modelo de trabajo se encuentra en la sección de Textos.

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