Subjetividad y cultura

Notas acerca de la eutanasia nazi, Igor A. Caruso y la institución psicoanalítica*

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                                                                        Rodolfo Álvarez del Castillo

 

 

“En el curso de mi vida he tenido desgraciadamente que redactar interminables informes e historias clínicas para diferentes jueces de instrucción y comisarios. Puedo asegurar que estos policías entendían más de la alienación del hombre que nuestros buenos burgueses o nuestras sabias autoridades académicas. Porque no se daban por satisfechos con el Curriculum vitae oficial, ni mucho menos: querían saber más. Sabían perfectamente qué es lo que era realmente importante. Porque lo importante son las debilidades ocultas y la vulnerabilidad del hombre, lo importante son sus esperanzas y prejuicios insensatos, incluso sus hábitos sexuales más secretos: tal era la puerta de acceso por donde pretendía introducirse la maquinaria totalitaria.”

Igor A. Caruso (1966, Traducción de Armando Suárez)

Introducción

La publicación en fecha reciente de información sobre Igor A. Caruso, acerca de su participación, en 1942, en una clínica para niños en Viena, en la que el régimen nazi ejecutó una política de “eutanasia”, ha desatado fuertes controversias en algunos sectores del psicoanálisis, tanto en Europa como aquí en México, toda vez que Caruso fue inspirador de agrupaciones y hasta “fundador” de instituciones de difusión y formación psicoanalíticas, lo que lo constituyó en un referente histórico-genealógico en distintas latitudes, e inspiró cierta “visión crítica” en psicoanálisis, la que se difundió ampliamente, desde la posguerra, siendo compartida por muchos psicoanalistas de diversos países a lo largo de varias décadas. Las controversias surgen a partir de que, mientras algunos justifican lo que ahora se sabe de aquellos hechos, otros ven a Caruso como un farsante, o como quien de algún modo habría traicionado lo que “predicó” posteriormente, por haber operado como un “colaboracionista” de los genocidios perpetrados por el III Reich. En Viena primero y más tarde aquí, no ha cesado de provocar debates, en espacios privados y públicos, sin excluir la publicación de numerosos artículos [cf. Ver la lista bibliográfica al final del libro]. Dado lo cual he considerado importante realizar un rastreo y recopilación de información registrada en sitios diversos, en aras de visualizar mejor el entorno en el que ocurrieron los hechos en cuestión; buscando poder enfocarlos con mejor claridad. El propósito de este trabajo es pues, más acá de la polémica, del ajuste de cuentas, de la interpretación o la conjetura, o el ríspido juicio moral, contextuar.

Para empezar, no está de más traer a colación la siguiente cita de Bernd Nitzschke, sólo para estar al tanto de las implicaciones que cualquier trabajo que se pretenda historiográfico acarrea:

“Alguien dijo una vez, toda historia es historia contemporánea históricamente trajeada” (Hobsbawm, 2001, p. 228). Esto sonará muy sobreagudizado (sic), pero apunta a una verdad que es: quien escribe historia produce historia. “Toda investigación histórica presupone calladamente que una selección, una pequeñísima selección a partir de las infinitas actividades humanas en el pasado, y los factores que han tenido efecto sobre ellas ha sido efectuada. Es más, no existe un criterio general acerca de cómo ha de efectuarse esta selección […].” (Hobsbawn, 2001, p. 85). Pero existen intereses. Y estos determinan la selección de los acontecimientos que serán recordados, como a su vez el contexto, en el que los acontecimientos deben ser recordados. Historia es por eso presente –también cuando se trata del pasado–. La historiografía es un hacer-historia, –que ocurre en el presente– y que no raramente sirve para embellecerla y quizás también para ser utilizada a los efectos prácticos de los dominadores” (Hobsbawn, 2001, p. 256). Quien hace historiografía construye modelos de interpretación: este es el ‘sentido’ de la historia. Concebido así, también el abuso de la historia hace ‘sentido’. (Nitzschke, B., 2006, Traducción del alemán de Curt Hacker).

Un trabajo de historización del tema de Caruso y el nacionalsocialismo, requiere en primer lugar un sujeto calificado para tal labor, cosa que no está en nuestras pretensiones. Sí está, en cambio, hacer una investigación documental y una descripción con lo encontrado que contenga algunos mínimos elementos de análisis que aporten tanto a una mejor idea inicial del tema y sus diversos contextos (es el traje que construyoó, cuanto a la lectura del resto de los trabajos incluidos en el presente volumen.

 

Una serie de eventos desencadenadores

Iniciemos nuestra exposición de esta trama en un punto intermedio de la misma, la cual está tejida a partir de una serie de eventos ocurridos desde el año 1942 en la Austria anexada por los nazis hasta nuestros días, y que involucra en diversos grados a un grupo de psicoanalistas, tanto de Europa como de América.

Corría el año de 1979, el 20 de enero en la Universidad de Salzburgo se organizó una conferencia con el tema “Homicidios de esquizofrénicos” (Tötungsdelikte Schizophrener) impartida por el Dr. Heinrich Gross (1915-2005), a invitación del profesor Gerhard Harrer. El hecho suscitó una serie de protestas de parte de los estudiantes encabezados por el Dr. Werner Vogt de la Asociación de Medicina Crítica (Arbeitsgemeinschaft Kritische Medizin), que denunciaba a Gross por su participación activa en las políticas de eutanasia del régimen nacional socialista en la clínica psiquiátrica infantil am Spiegelgrund, de la municipalidad de Viena donde, durante el período nazi estuvo involucrado en la muerte de cientos de niños con enfermedades mentales, y que había guardado los cerebros de las víctimas en el sótano de la institución para ser utilizados en investigaciones “científicas”. El doctor Gross no sólo no había sido enjuiciado por tales crímenes, sino que incluso seguía ejerciendo la psiquiatría y había obtenido, por parte del gobierno austriaco, la condecoración Cruz de Honor por Ciencia y Arte en 1975. Lo anterior conmocionó a la comunidad universitaria al reactualizar los horrores de la guerra y del oscuro período nazi en Austria. Al cabo de los años, el hecho volvería a sacudir, pero esta vez sería a la comunidad de psicoanalistas.

Dos meses y medio después de este acontecimiento en la Universidad y muy posiblemente motivado por el mismo, Igor A. Caruso, psicoanalista y entonces maestro de la Universidad de Salzburgo, concedió para la radio austriaca, con motivo de su 65 aniversario, una entrevista autobiográfica, misma que fue trasmitida el 4 de abril de 1979. Para ese mismo aniversario, Ewald H. Englert, psicoanalista, discípulo de Caruso, compila una serie de trabajos de analistas de variadas procedencias institucionales,1 que serán publicados en un libro-homenaje, bajo el título Die Verarmung der Psyche. Igor A. Caruso zum 65. Geburstag, (La pauperización de la psique. Igor A. Caruso en su 65 aniversario), en el sello editorial Campus. En México otro discípulo de Caruso, Armando Suárez, publica en 1985 la versión en castellano del libro con la inclusión de trabajos de Raúl Páramo-Ortega, Fernando M. González, Angelika Rubner, Patricia Escalante y él mismo, se publicó con el título de El psicoanálisis como teoría crítica y la crítica política al psicoanálisis en la editorial Siglo XXI; la edición mexicana tendrá un carácter de homenaje póstumo, pues Igor Caruso falleció el 28 de junio de 1981.2

Algunos años después, en 1988, y sin que entonces haya ocurrido nada significativo en relación a los hechos mencionados, se publicó, junto a un trabajo crítico sobre la trayectoria ideológica de Caruso y su relación con la historia del Círculo Vienés de Psicología Profunda (el primero de su tipo)3, una parte de la entrevista radial, en la revista texte. psychoanalyse. ästetik. kulturkritik,  publicada por la Sociedad Científica de los Círculos de Trabajo de Psicoanálisis en Austria (Wissennschaftliche Gesellschaft der Arbeitkreise für Psychoanalyse in Östereich), de la que forma parte el Círculo Vienés de Psicología Profunda (Wiener Arbeitskreis für Tiefenpsychologie), institución fundada por Caruso en 1947 y que en ese mismo año 1988 cambió su nombre por el de Círculo Vienés de Psicoanálisis (Wiener Arbeitskreis für Psychoanalyse).4 En esa entrevista Caruso declara haber trabajado como psicólogo, elaborando informes psicológicos, en la Clínica Psiquiátrica Infantil am Spiegelgrund, en tiempos del Tercer Reich y haber sido testigo de la aplicación de las políticas nazis en el trato a los enfermos mentales. ¿Por qué no hubo una reacción al respecto, cuando se transmitió la entrevista en la radio, de parte de los estudiantes de la Universidad que habían participado de las protestas por la presencia de Gross en su Universidad? Karl Fallend, entonces estudiante de psicología, escribe al respecto:

“…el 4 de abril (Caruso) habló públicamente en la radio, pero no lo escuchamos. Nosotros ‘por un lado, protegimos la salud debilitada de Caruso, por otro lado, navegamos bajo su bandera hacia nuestros intereses y promovimos su glorificación’,5 analizamos nuestra contribución al mito, leímos y estudiamos mucho: sobre el psicoanálisis y el nazismo, sobre la ocupación de la psique,6 y sobre las luchas de resistencia y relatos biográficos de las víctimas.

El 1 de Octubre de 1979 Caruso se jubila y su legado en la universidad se ve amenazado con la extinción, pues implica la salida del único psicoanalista en la Universidad de Salzburgo. “A comienzos de los 70 se había formado en torno a la cátedra creada para Igor A. Caruso en el Instituto de Psicología de la Universidad de Salzburgo un espacio en el que se podía expresar el empuje y la inquietud de los estudiantes, y en el que junto con un aprendizaje y enseñanza intensos surgió una atmósfera abierta por igual a situaciones personales como sociales de gran agitación.” (Reichmayr, J. 1992, pp 6-8). Un movimiento de protesta verdaderamente único se opuso a la expulsión del psicoanálisis de la Universidad.

Los estudiantes organizaron a partir de entonces un frente de lucha para pedir que el sucesor de Caruso en la cátedra fuera un psicoanalista fiel a su línea de crítica social. La imaginación, el humor, la creatividad y el tesón de que dieron pruebas estos cientos de alumnos tuvieron a las autoridades universitarias en jaque durante más de tres años: volantes, periódicos, sit-ins, recolección de firmas de intelectuales de varios países… no desestimaron recurso alguno en favor de su causa. Y corrieron riesgos graves: reprobación en las asignaturas, juicios universitarios, procesos por difamación, multas y expulsión de toda universidad en Austria. (Suárez, A. 1985, p. 32)

En el año 2008 se exhibe el filme documental Igor A. Caruso. Erinnnern, wiederholen, durcharbeiten (Igor A. Caruso. Recordar, repetir, elaborar), realizado por Michael Kolnberger, en el que se reproduce la entrevista radial autobiográfica. El mismo año se publica un artículo en la revista Zeitschrift für Psychoanalytische Theorie und Praxis (Revista para la Teoría y la Práxis Psicoanalítica), con el título “Warum nicht in Kischniew”? – Zu einen autobiographischen Tondokumenten Igor Carusos (¿”Por qué no en Kischniew”? – Sobre un documento en audio autobiográfico de Igor Caruso) escrito por Eveline List. En él, la autora, psicoanalista, miembro del Círculo Vienés de Psicoanálisis,7 denuncia, entre otras cosas, el supuesto silencio cómplice de Caruso acerca de su participación en los eventos de asesinatos de niños realizados durante el nazismo en la clínica de am Spiegelgrund resultado de la aplicación de las políticas de “eutanasia”8 del régimen nazi (encuadradas bajo el programa denominado “Aktion T49) y que lo implican tanto en la medida de su estadía de ocho meses trabajando como psicólogo en dicha clínica, en 1942, como por la existencia de reportes diagnósticos realizados a los internos de la clínica y firmados por él. Caruso había declarado públicamente su participación en am Spiegelgrund en varias ocasiones antes de la transmisión de la entrevista radial, por ejemplo en la revista alemana Der Spiegel en 1964 o, como fue consignado en el trabajo de Rosa Tanco Duque “El Círculo Vienés de Psicología Profunda” en la Revista Colombiana de Psicología, en el año de 1959, ¡casi cincuenta años antes del artículo-denuncia! Una “aparente indiferencia” por parte de la comunidad analítica austriaca, en relación al pasado nazi de algunos de sus miembros destacados, al decir de Eveline List, termina por provocar su investigación.

La publicación del artículo desencadena una significativa serie de airadas respuestas (cartas a la redacción de la revista, artículos periodísticos, ensayos, etc.) de psicoanalistas posicionándose, tanto a favor de la figura y la obra de Caruso como del lado de la crítica realizada por la autora.10 Se suscitó un debate que implica para el movimiento psicoanalítico austriaco de posguerra un ajuste de cuentas con el pasado oscuro de la época del nazismo y los acomodos posteriores.

Después de la segunda guerra mundial, en Austria, no se realizó un trabajo de depuración de los funcionarios nazis o colaboracionistas tan exhaustivo como se hizo en Alemania, ya que Austria fue un estado invadido y anexado, y fueron más tolerantes en el trato a los implicados, recordemos la publicitada foto de Kurth Waldheim, presidente de Austria y posteriormente secretario general de la ONU, con uniforme de oficial nazi.11 Por esa razón es que los crímenes de am Spiegelgrund fueron reconocidos apenas en fecha reciente12 por el aparato gubernamental, así es que el 27 de enero de 2013, día de remembranza de las víctimas del holocausto, se presenta Spiegelgrund: An Opera, de Peter Androsch, nada menos que en la Cámara de la Asamblea Federal del Parlamento Austriaco en Viena, y en marzo del mismo año, el gobierno austriaco reconoce oficialmente a las víctimas de am Spiegelgrund  otorgando a Friedrich Zawrel, un sobreviviente de la clínica, la Medalla de Oro al Mérito de la República de Austria.

Por otra parte, en los reacomodos recientes del mundo analítico vienés, el Círculo Vienés de Psicoanálisis ha estado promoviendo, desde 1997 su afiliación a la Asociación Psicoanalítica Internacional (API), misma que se concretó en su etapa final también en este año 2013. Este hecho es señalado por Johannes Reichmayr, (psicoanalista, antiguo colaborador de Caruso en su cátedra universitaria y autor de numerosos escritos sobre psicoanálisis, etnopsicoanálisis e historia del psicoanálisis en Austria), como fundamental para comprender el contexto en que se publica el artículo de Eveline List. En una carta abierta a la revista Zeitschrift für Psychoanalytische Theorie und Praxis, con fecha de julio 1 de 2008, publicada en la revista (ZPTP, Jg. XXIII, Ergänzung zu Heft 3, 2008) y en su sitio web con el título Furor est Error! Leserbrief zum Artikel von Eveline List über Igor A. Caruso (¡Furor es error! Carta al editor sobre el artículo de Eveline List acerca de Igor Caruso), considera el carácter subjetivo y tendencioso del ensayo de E. List que tiene más una intensión judicial (en el sentido de buscar culpables, enjuiciarlos y condenarlos) que historiográfica. Cito un fragmento de la carta de Reichmayr:

Contribuciones a la historia del psicoanálisis siempre surgen en un contexto particular y más o menos, siguen intenciones conscientes. Si coloco el artículo de Eveline List en el contexto político de la Asociación Psicoanalítica Vienesa, me parece que la fecha de aparición de ciertos acontecimientos en la escena se ajustará y, por lo tanto, será reveladora. Quisiera comentar esta coincidencia con una nota irónica. El número 1-2 del 2008 de la revista Zeitschrift für Psychoanalytisches Theorie und Praxis en la que metafóricamente se utilizó, o mejor dicho, se mal usó “Spiegelgrund” como título de ese número, tenía que aparecer como un foro común, justo a tiempo para la “boda” del Círculo Vienés de Psicoanálisis (Wiener Arbeitkries für Psychoanalyse), con la Sociedad Psicoanalítica de Viena, y la apertura de la recién fundada Academia del Psicoanálisis. Una buena razón para celebrar, pero no todos pudieron estar allí, y la nueva casa tenía que ser limpiada desde cero. También el 100 aniversario de la fundación de la Sociedad Psicoanalítica de Viena cayó en la temporada festiva, y los invitados internacionales asistieron a la ceremonia de la “boda” al mismo tiempo que se celebró la asamblea de la Federación Europea de Psicoanálisis (del 13 a 16 marzo con el tema “La sombra de la herencia”). No se puede escapar a la impresión de que el Círculo Vienés de Psicoanálisis sólo puede conducirse “desnazificado” y con un nuevo socio, para poder encontrar su lugar en las imaginadas salas sagradas del Grupo API. Ahora había una oportunidad para exponer la maldad del padre fundador del Círculo como asesino de niños, y tratarlo con la fuerza necesaria de los rituales de limpieza auto-impuesta y sacrificios. La cooperación entre Bettina Reiter como redactora de la revista, y Eveline List como autora era, al menos para la sincronización armoniosa, un éxito, pero esto demasiado a expensas del trabajo editorial que había sido amargamente necesario para el artículo de Eveline List. Esto plantea la cuestión de si los cuentos de hadas psicoanalíticos, como el de librar al mundo del mal, son inherentes al contexto político de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, y si la Revista para la Teoría y la Praxis Psicoanalítica proporciona un foro. 13

Así pues, el tono del debate fue siempre apasionado, desarrollado más en un afán descalificatorio de los participantes que de esclarecimiento de la historia. Posiblemente un “exceso de implicación” limitó la toma de distancia adecuada para el análisis de los elementos, y marcó las posiciones de los actores del debate, desarrollando una verdadera “guerra de las memorias”. Algunos de sus ecos llegan ahora a nuestras tierras. Hoy en día, en 2014, las pasiones en la comunidad austriaca de psicoanalistas han dejado paso al trabajo reflexivo y elaborativo; por ejemplo, podemos encontrar dentro de los programas de actividades de los diferentes Círculos, la organización de actividades sobre cómo leer ahora algunos textos de Caruso.

¿Quién fue Igor A. Caruso (1914-1981)? 

Presentemos brevemente a Igor A. Caruso al lector no familiarizado con su obra. Rosa Tanco Duque, psicoanalista colombiana y discípula cercana de Caruso, escribe en su viejo trabajo de 1959 los siguientes datos profesionales del Dr. Igor A. Caruso:

Nace en Rusia el 4 de febrero de 1914 en Tiraspol, (Rusia). Doctor en Pedagogía y Psicología aplicada de la Universidad de Louvain (Bélgica) en 1936. Psicólogo Clínico asistente en la Oficina Método-pedagógica (Bruselas), de 1937-39. Psicólogo Jefe, Oficina Municipal de orientación Infantil, Tallin, 1939-40. Psicólogo Clínico, Clínica Municipal am Spiegelgrund (Viena), 1942. Psicoterapeuta Asistente, Hospital Municipal para Enfermedades Nerviosas Maria-Theresien-Sclössel (Viena), 1942-46. Diplomado del Instituto Alemán de Investigación de Psicoterapia y Psicología en 1945. Fundador y Director de la Ambulancia Psicoterapéutica, Clínica Universitaria, Innsbruck, 1946-47. Fundador y Director del Círculo Vienés de Psicología Profunda, 1947. Profesor Asistente en el Instituto Vienés de medicina Pastoral, 1949-51. Profesor en el Instituto de Psicología, Facultad Católica de Filosofía, Pelotas, Río Grande do Sul (Brasil), 1956. Presidente de Honor del Círculo Brasileiro de Psicología profunda, 1956. Profesor invitado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (España), 1958. Presidente de Honor del Círculo de Estudios de Psicología Profunda de Innsbruck, 1958. Miembro de la Oficina Editorial del Jahrbuch für Psychologie und Psychotherapie (Freiberg, Alemania); de la Zeitschrift für Psychosomatische Medizin (Götingen, Alemania), etc. Miembro de la Sociedad Austriaca de Higiene Mental, de la Sociedad Austriaca de Investigación del Sistema vegetativo, de la Sociedad vienesa de Ortopedagogía, de la Sociedad de Psicoterapia y Psicología Aplicada de Innsbruck, etc. Miembro Correspondiente del Centro de Investigaciones Psiquiátricas ‘Franco de Rocha’ (Hospital de Juqueri, estado de Sao Paulo), etc. (Tanco Duque., R., 1959, p 52)

Esta es la referencia más antigua que pude encontrar en que se menciona a Caruso en su relación con la clínica de am Spiegelgrund. Supongo que por ser un trabajo publicado en una revista colombiana, el dato carecía de significación para los posibles lectores y tal vez también para la autora, colombiana de origen. ¿Cómo lo obtuvo? ¿Se lo proporcionó Caruso directamente? Si una de las acusaciones sobre Caruso es que ocultó y mantuvo en secreto su participación en am Spiegelgrund ¿cómo es que entonces Rosa Tanco lo puede mencionar en un artículo dedicado especialmente a hablar del Círculo Vienés de Psicología Profunda? ¿O un historiador puede deducir automáticamente que lo que no encuentra es porque fue ocultado?…

En el libro de mi autoría Los orígenes del psicoanálisis en México ¿Una genealogía freudiana? presentaba brevemente la información concerniente a la formación psicoanalítica de Caruso de la siguiente manera:

Realiza su análisis personal durante los años 1944 al 46 14 con Viktor E. Freiherr von Gebsattel (1883-1976) analista alemán, analizado a su vez por Leonhard Seif 15 (Fallend, K. 2003, p. 104) que había participado en el grupo de estudio de Sigmund Freud durante los años de 1912 al 13 (Suárez, A. 1985, p. 18) sin haber realizado un análisis personal con él, como erróneamente se había publicado (Eustaquio Chavez, M. 1993, p. 115), fue, además, amigo de Rainer Maria Rilke y de Lou Andreas Salomé. Caruso participa en el grupo de analistas que se mantuvieron en Viena durante la ocupación nazi, trabajando con August Aichhorn, (con quién Caruso realizó un breve periodo de análisis y supervisión),16 sin aceptar las directrices de colaboración preconizadas por Ernest Jones y que, al término de la guerra, cuando las condiciones sociales fueron propicias, refundaron la disuelta Asociación Psicoanalítica de Viena. Cuando la nueva Asociación Vienesa le pareció demasiado rígida y excesivamente médica, Caruso se separa de la misma para fundar el Círculo Vienés de Psicología Profunda, primera Asociación freudiana no afiliada a la API.  (Álvarez del Castillo, R., 2011, pp 100-1)

En 1963, en una conferencia dictada en Colombia, Caruso se expresaba de la Asociación Psicoanalítica Internacional en estos duros términos:

“Es triste comprobar que la Asociación Psicoanalítica Internacional, llamada ‘ortodoxa’, en su espíritu anti-psicoanalítico de totalitarismo y de institucionalismo, se ha hecho completamente infiel al espíritu de Freud, quien consideraba que la pretensión de los médicos de hacer ellos solos el psicoanálisis, es un error pesado y grave. Sabemos ahora por sus cartas, que él mismo quiso excluir a la Sociedad Americana de Psicoanálisis de la Asociación Internacional, porque los psicoanalistas americanos no admitían sino médicos en el ejercicio del psicoanálisis. Lástima que Freud no haya puesto en práctica su deseo, porque así se le hubiera evitado quizás este espíritu de sectarismo al psicoanálisis.” (Caruso, I, A, 1963, p.135.)

Esta postura crítica la mantendría hasta sus últimos días.

En 1972, fue nombrado para dirigir una cátedra de psicología en la Universidad de Salzburgo, un evento que testimonia el reconocimiento del psicoanálisis y de la importancia de Caruso por el Estado, en Austria, que por primera vez designa a un psicoanalista como titular de una cátedra en una universidad.

En relación al desarrollo del pensamiento de Caruso y su influencia en la fundación de instituciones analíticas en diversas partes del mundo, yo afirmaba:

“La trayectoria científica de Caruso lo lleva desde una concepción de la psicología existencial con fuerte influencia del catolicismo, a una postura materialista dialéctica, que provoca que sea ubicado como miembro de la corriente freudomarxista”.

El pensamiento psicoanalítico de Caruso es conocido en los países hispanoparlantes a través de sus libros Psicoanálisis dialéctico (1964), El psicoanálisis lenguaje ambiguo (1966), Psicoanálisis, marxismo y utopía (1974), Narcisismo y socialización (1979), La separación de los amantes (1969), Aspectos sociales del psicoanálisis (1979). En México también por sus intervenciones en congresos, debates televisivos, y por la difusión de su pensamiento a cargo de sus discípulos y las instituciones fundadas a partir del espíritu crítico improntado en los círculos de psicoanálisis. Sus libros se siguen reeditando, lo que indica que sus ideas continúan manteniendo cierta vigencia, aunque hay que reconocer que no es un autor que se estudie sistemáticamente en las instituciones psicoanalíticas de hoy, si bien sí en algunas universidades, en donde sus trabajos siguen formando parte de la bibliografía principal en algunos cursos. (Álvarez del Castillo, R., 2011, p. 101)

 

Igor Caruso y los Círculos de la Psicología Profunda [17]

Los antecedentes del origen del Círculo Psicoanalítico Mexicano se remontan a la Viena de posguerra. En los inicios del conflicto bélico, Austria fue anexada a Alemania en el año de 1938, Freud se ve forzado a emigrar, no sin antes ver quemada por los nazis en un acto público su obra y disuelta la sociedad psicoanalítica por él fundada. Una vez terminada la segunda guerra mundial los pocos analistas que habían podido permanecer bajo el régimen nazi, manteniendo viva la llama del saber freudiano, se reorganizaron y llevaron a cabo, en el año de 1946, principalmente gracias al impulso infatigable de August Aichhorn, la refundación de la Asociación Psicoanalítica de Viena (APV). Entre ellos se encontraba el conde Igor Alexander Caruso (1914-1981), de origen ruso-italiano.

Al poco tiempo de iniciadas las actividades en la renaciente APV, un pequeño grupo de analistas la abandona por parecerles que la orientación que ésta estaba tomando era demasiado médica y rígida. En 1947 instituye Caruso el Círculo Vienés de Psicología Profunda como una “comunidad privada de investigación”, que se propone “promover los conocimientos de psicología profunda y su aplicación a la educación, la psicología práctica, la medicina, la sociología, etc.”, así como la crítica filosófica de sus propios supuestos. Durante un tiempo el Círculo funciona como grupo de discusión  con una  composición variable (de 8 a 15 miembros). En 1950 la existencia del CVPF se oficializa. En la actualidad ha cambiado su nombre por el de Círculo Vienés de Psicoanálisis (Wiener Arbeitskreis für Psychoanalyse).

La ebullición del período de post-guerra, las directrices de crítica radical a cualquier ortodoxia o dogmatismo transformaron al Círculo Vienés en un centro de variada riqueza de estudios, donde psicoanálisis, psicología analítica y existencial, ecumenismo, psicología genética, etología, antropología, filosofía, etc., son abordados de forma amplia y sistemática, atrayendo la atención y la participación, en mayor o menor grado de grandes personajes del mundo científico, como Konrad Lorenz, Jean Piaget, J. Nuttin, E. Bohn, J. Lacan, entre otros. En esas circunstancias, los pensadores de la Escuela de Frankfurt comenzaron a ser estudiados (Adorno, Horkheimer, E. Fromm); más tarde Herbert Marcuse, Ernest Bloch, Norman Brown, Jean-Paul Sartre, lo que llevó a Caruso a confrontarse con los textos de Marx, Engels, Lukács, Reich, Gabel, Gorz y otros marxistas. La reflexión sobre esta riqueza de contenidos va a manifestarse en la extensa obra escrita de Caruso que, en las décadas siguientes, abandona paulatinamente la actitud de un ecléctico humanismo cristiano, ubicándose progresivamente más próximo al materialismo dialéctico y, tanto en la clínica cuanto en su propuesta didáctica, a acercarse más a los trabajos de Freud.

La fama de Caruso atrajo a una cantidad importante de personas de las más variadas latitudes a buscar una formación psicoanalítica, sus alumnos promovieron después en sus países de origen la creación de Círculos psicoanalíticos, que constituyeron en el año de 1966 la Federación Internacional de Círculos de Psicología Profunda. Caruso propuso para la naciente Federación lo que fue el “mínimo común denominador”: técnica psicoanalítica “clásica” (freudiana) y apertura a todas las cuestiones sociales. Hasta la actualidad hay, o ha habido en algún momento, Círculos y/o grupos de estudio constituidos en: Alemania, Argentina, Austria (Viena, Graz, Innsbruck, Linz, Klagenfurt, y Salzburgo), Brasil (Bahía, Minas Gerais, Rio de Janeiro, Pernambuco, Río Grande do Sul, Sergipe, Belo Horizonte, Paraíba), Colombia, México (D.F. y Guadalajara), y Suiza.

En México

Para nosotros, la comunidad psicoanalítica en México, la información acerca de la participación de Caruso en am Spiegelgrund llegó con algunos años de retraso. Desde la publicación en 2008, que denuncia el pasado de Caruso en am Spiegelgrund, hasta la recepción socializada en México de esa información, hubieron de pasar cuatro años, lo cual es indicador de lo poco interesados que nos encontramos en general por lo que se escribe en lengua alemana. La información fue encontrada por Cynthia del Castillo cuando, en un seminario del Instituto de Formación Armando Suárez del Círculo Psicoanalítico Mexicano (CPM), se leía algún material de Caruso; su curiosidad por conocer más acerca de este psicoanalista, maestro y analista de los analistas fundadores del CPM, la lleva a buscar información. Recurrió a la internet y localizó en la enciclopedia en línea Wikipedia la nota sobre Caruso y am Spiegelgrund, la compartió con sus compañeros, y ese fue el detonante en tiempos recientes de una serie de eventos como la creación de espacios virtuales de difusión documental del debate, la escritura, traducción y publicación de trabajos en revistas, la exhibición de películas documentales, la organización de una mesa redonda y su posterior difusión en la internet. Pero también produjo una conmoción institucional en el seno del CPM, que derivó en la renuncia de cuatro de sus miembros, entre ellos dos ex presidentes, por no haber de parte de la institución una manifestación pública de condena a Caruso y el deslinde de la institución con su obra y su figura. Además hay que agregar la expulsión del CPM del autor de estas líneas por publicar en la revista electrónica Carta Psicoanalítica, de la cual soy miembro del consejo editorial, el ensayo de Cynthia del Castillo incluido en este libro, y que contiene afirmaciones que molestaron a “algunos miembros” del CPM, ya que en dicho artículo, la autora cuestiona a la institución, sin que yo como editor, haya expresado una postura crítica al respecto, avalando con mi silencio, según el CPM, lo afirmado por ella. No recuerdo haber leído como requisito para ser miembro del CPM el abstenerse hacer críticas a la institución, cosa que de ser así por supuesto que nunca hubiera solicitado mi admisión. Del asunto de los cuestionamientos al CPM el lector puede hacerse una idea con la lectura del texto de Cynthia del Castillo y sacar sus conclusiones.

Limitados por las barreras del idioma y por ciertas tendencias colonizadoras en el plano de las producciones psicoanalíticas, los psicoanalistas en México hemos privilegiado, dentro de lo que se produce en otros idiomas, el trabajo realizado en francés e inglés, baste consultar los catálogos de las editoriales especializadas en psicoanálisis para constatar la abrumadora mayoría de traducciones de esos idiomas y las escasas referencias bibliográficas en idiomas que no sea el castellano; el resultado es un desconocimiento significativo del trabajo analítico en comunidades lingüísticas como la alemana y la portuguesa. Pero también para quienes procediendo de instituciones con referencia al Círculo Vienés y que han dejado de mantener contacto e interés con sus orígenes histórico-genealógicos, la falta de información sobre los acontecimientos en aquellas latitudes, lingüísticas e institucionales, es patente. Como ejemplo considérese la tendencia, abandonada hace poco tiempo, por parte del CPM, de incluir como pie de firma en el logotipo de la institución la frase “Miembro de la Federación Internacional de Círculos de Psicología Profunda”. Cuando en 1994, contacto por correo con los editores de la revista austriaca de psicoanálisis Werkblatt, me presento como miembro del CPM y, entonces, miembro de la Federación Internacional, en su respuesta me comentan que la Federación se había disuelto años atrás, lo cual no dejó de provocarme cierta pena. Al comentar el asunto con José Perrés, entonces presidente del Círculo, éste se limitó a reír, sin que me quedara claro si era de mi bochornosa experiencia, o de la falta de información de parte de la institución. Supongo que como presidente de la institución, la información no le pareció lo suficientemente importante, ya que la costumbre de la referencia a la inexistente Federación se mantuvo todavía hasta hace poco tiempo; una de las últimas afiliaciones a la institución, recibió su carta de aceptación con esos datos impresos en el membrete del documento. Resulta pues paradójico para quienes nos dedicamos a esta profesión, que el tema de la historia del psicoanálisis y sus instituciones no sea uno de nuestros intereses principales ya que forma parte de nuestras determinaciones profesionales, y, según se afirma reiteradamente, hasta de nuestra “identidad psicoanalítica”.

Es con motivo de los próximos cuarenta años de existencia del CPM que se han organizado algunos grupos de trabajo para tratar, entre otros temas, la memoria del Círculo, que no la historia. Se ha investigado acerca de los antecedentes de la institución y de los fundadores, se ha compartido entre los miembros actuales información acerca de los primeros años y de las posturas ideológicas de los miembros fundadores, así como de las actividades desarrolladas entonces. Se está realizando un  film documental a partir de entrevistas a diversos miembros y ex miembros del Círculo. Se ha invitado a ex miembros fundadores a dictar conferencias. Con todo ese trabajo, lo que se ha podido constatar de entrada, es la poca atención que la institución había tenido para con su propia historia y la escasa información que los miembros de ingresos más recientes poseían acerca de su institución de pertenencia. En el CPM hay miembros que han realizado su formación analítica en los espacios de la misma, el Instituto de Formación Armando Suárez en sus diversas sedes, y que una vez concluida solicitan afiliarse; hay otros que han realizado su formación en otros espacios y que atraídos a la institución por diversas razones, solicitan su afiliación al CPM. El resultado es una interesante composición heterogénea de marcos teóricos psicoanalíticos y posturas sobre la dimensión institucional del psicoanálisis conviviendo bajo el mismo techo. Esa es una de las marcas iníciales del Círculo que debe su existencia a la influencia de Igor Caruso, la no imposición de una línea canónica. Es en este contexto de trabajo institucional, previo al cuarenta aniversario del CPM y su celebración, que la información acerca de Caruso y am Spiegelgrund es conocida.

El psicoanálisis en Austria durante el nazismo y Caruso en am Spiegelgrund

Veamos ahora algunos elementos del panorama reinante en Europa en los años de expansión del nazismo, fuera de las fronteras alemanas, y las consecuencias que ello tuvo para el movimiento psicoanalítico en Austria en particular, y el campo del ejercicio de la psicoterapia y el tratamiento de los enfermos mentales en general. En ese contexto se produjo la estadía de Caruso en am Spiegelgrund, y lo ahí sucedido es, como se ha dicho, lo que detonó en Viena hace unos años y en México más recientemente, toda esta polémica. A reserva de juicios y/o interpretaciones, consideremos algo de los datos históricos registrados a modo de contexto.

El 11 de marzo de 1938, los nazis invaden Austria, y dos días después la anexan al Tercer Reich, la denominan la Provincia del este (Ostmark); será liberada por los aliados el 5 de mayo de 1945 y, diez años después, en 1955, volverá a ser un Estado con gobierno propio.

Freud consigna en su diario el 11 de marzo las fúnebres palabras, Finis Austriae. Pocos días después, el 22 de marzo anotará, “Anna con la Gestapo”,21 y el 3 de junio, “Salida 3.25 hrs. Expreso de Oriente 3 ¾ am”. Partirá a su exilo en Londres, donde morirá el 23 de septiembre de 1939, no sin antes haber sufrido las últimas humillaciones de parte de los nazis, que colocaron un estandarte con la esvástica en la entrada de su casa, en la Berggasse, y la confiscación de todos los bienes de la editorial psicoanalítica, en ese entonces bajo la dirección de Anna. Recibe además dos visitas de la Gestapo, en la primera registraron la vivienda y se llevaron todo el dinero que encontraron en la caja fuerte, una suma considerable. “Ni yo mismo he cobrado una suma semejante por una visita domiciliaria”, comentó Freud. En la segunda visita se llevan a Anna a los cuarteles y es retenida durante 24 horas. Freud decide abandonar Viena. Para ello, y como parte de los trámites de autorización de su salida, la Gestapo le pide que firme una carta certificando el buen trato recibido por las autoridades; la firma y agrega de su puño y letra “Recomiendo calurosamente la Gestapo a todo el mundo.”22 La Sociedad Psicoanalítica de Viena se autodisuelve el 13 de marzo y aproximadamente sesenta y ocho miembros ordinarios y extraordinarios, y treinta y seis candidatos, abandonaron Viena. Salvo August Aichhorn, que tenía un hijo prisionero político en Dachau, y Alfred Winterstein, se mantuvieron en ella.

De esos sombríos días Karl Fallend (2003) publica esta breve pero ilustrativa cronología:

11 marzo 1938: Detención del hijo de Aichhorn, August.

12 marzo 1938: Invasión de tropas alemanas a Austria.

13 marzo 1938: Reunión de crisis de la Sociedad Psicoanalítica de Viena (SPV).

14 marzo 1938: Detención de Ernst Federn, hijo de Paul Federn, analista de Aichhorn.

15 marzo 1938: Revisión domiciliara a todos los miembros de la Sociedad Psicoanalítica.

20 marzo 1938: Reunión de la Sociedad Psicoanalítica de Viena (sin Aichhorn). Retiro de todos los miembros no arios de la SPV, siguiendo a lo realizado por Sociedad Psicoanalítica Alemana.

21 marzo 1938: Aichhorn es notificado de su afiliación a la Sociedad Psicoanalítica Alemana.

22 marzo 1938: Anna Freud es interrogada por la Gestapo.

3 mayo 1938: Göring escribe a Aichhorn para solicitarle que se entreviste con Kogerer.

5 mayo 1938: Aichhorn escribe a Kogerer y se registra en el Grupo de trabajo del Instituto Göring.

23 mayo 1938: El hijo de Aichhorn, August y Ernst Federn son deportados al campo de concentración de Dachau.

4 junio 1938: La familia Freud huye de Viena.

22 junio 1938: Aichhorn presenta en el Instituto Göring en Berlín la conferencia “Los abandonados, adolescentes neuróticos “.

30 junio 1938: Aichhorn es oficialmente miembro de la Grupo de trabajo Vienés del Instituto Göring.

Julio 1938: Paul Federn, analista de Aichhorn emigra a Nueva York.

1 septiembre 1938: El Consejo municipal de la ciudad de Viena acepta la disolución de la Sociedad Psicoanalítica de Viena.

20 septiembre 1938: El hijo de Aichhorn, August, prisionero en el campo de concentración de Dachau, es liberado.

Por su parte, entre 1931 y 1936, Caruso estudia psicología y ciencias de la educación en la Universidad de Lovaina; en 1937 presentó la tesis doctoral titulada “La noción de responsabilidad y de justicia inmanente en el niño.” En 1938 trabajó en los servicios médico-psicológicos en Bruselas. En 1939, los nazis invaden Polonia dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. De 1939 a 1941 Caruso se traslada a Reval, en Estonia, donde laboró en el servicio sociopsiquiátrico. Regresa a Alemania, y los nazis lo internan de marzo a noviembre, en un campo de prisioneros en Würtemberg, en el que realiza trabajos forzados. A propósito de esos años el analista brasileño Cleo José Mallmann escribe:

En 1942, gracias a la ayuda de su cuñado, un alemán funcionario de la SS, casado con la hermana de Irina, Caruso y su esposa conseguirán emigrar a Viena. Inicialmente trabajó en la clínica neurológica Am Spiegelgrund, como psicólogo asistente, en tests, bajo la coordinación de los médicos nazis Ernst Illing y Heinrich Gross, en el pabellón 15 y 17 (sector de “medidas de exterminio” y “cuidados con la herencia y la raza”). Nallmann, C. J. 2014, p. 84)

August Ruhs, psicoanalista del Círculo Vienés de Psicoanálisis, escribe en la entrada destinada a Caruso del Diccionario Internacional de Psicoanálisis, dirigido por Alain de Mijolla, la siguiente información que toca el tema de Caruso y la práctica de la eutanasia en am Spiegelgrund, al parecer por primera vez fuera de la comunidad de lengua alemana en el año 2002, aunque de manera muy somera:

En 1942 Caruso se instala en Austria y trabaja algún tiempo como educador, al servicio de los niños en el gran hospital psiquiátrico Steinhof, en Viena. Impresionado por las experiencias de eutanasia de los nazis, deja el servicio y encuentra trabajo de psicólogo en una pequeña clínica de neuropsiquiatría bajo la dirección del psiquiatra Alfred Auersberg. Aunque fue invitado por éste para unirse al “Grupo de trabajo vienés”, del Deutsches Reichinstitut für Psychologische Forschung und Psychotherapie (Instituto del Estado Alemán para la Investigación Psicológica y Psicoterapia), su participación no es más cierta que la afirmación de que haya realizado un primer análisis con August Aichhorn. (De Mijolla, A., (Dir.) Dictionario Internacional de Psicoanálisis, Akal, 2007, p. 228)

El Instituto del Estado Alemán para la Investigación Psicológica y Psicoterapia, también conocido informalmente como Instituto Göring, ya que su director fue el doctor Mathias H. Göring (hermano del mariscal Herrman Göring, comandante de la Luftwaffe y líder del partido Nazi), tenía entre sus funciones coordinar a todas las asociaciones relacionadas con la psicología y la psicoterapia, regular el ejercicio de la psicoterapia y los registros de los profesionistas afiliados; para poder ejercer la psicoterapia había que estar incorporado y ajustarse a sus dictados, por ejemplo, denunciar ante las autoridades a los pacientes que incurrieran en alguna práctica ilegal, por ejemplo, militar en alguna organización política  distinta al partido nazi, ser homosexual (la homosexualidad era delito), etc. La Sociedad Psicoanalítica Alemana, una vez despojada de todos sus miembros judíos, formaba parte del Instituto. La Sociedad Psicoanalítica de Viena, o lo que quedó de ella después del Anschluss, fue anexada a la Sociedad Alemana; finalmente la Sociedad Alemana también dejó de existir y los psicoanalistas miembros se integraron al “Grupo de Trabajo A” del Instituto Göring, creado para ellos.

Richard Sterba (1898-1989), hablando acerca de estos hechos en su libro Reminiscencias de un psicoanalista vienés (1986, p. 150-1), publica una carta que le fue dirigida por el doctor Mueller-Braunschweig, de la Sociedad Psicoanalítica Alemana, el 4 de mayo de 1938.

Estimado Dr. Sterba:

Le informo brevemente de los eventos locales. Después de la renuncia de los miembros judíos, la Sociedad Psicoanalítica de Viena ha sido absorbida por la Sociedad Psicoanalítica Alemana. La tarea ahora es hacer de Berggasse 7 un instituto que, como el de Berlín, permita a las diferentes escuelas psicoterapéuticas trabajar sobre una base de igualdad. De esta manera, el análisis verá también asegurada la posibilidad de sobrevivir y trabajar. Por eso necesitamos urgentemente la cooperación y la asistencia de aquellos miembros arios de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Así, yo estaría muy agradecido si usted me permitiera, en tanto que representante de la Sociedad Psicoanalítica Alemana y del Instituto Alemán para la Investigación Psicológica y Psicoterapia, de la que depende la primera, tener con usted una larga entrevista personal. Ante todo, me gustaría establecer un programa de conferencias para el S.S. [probablemente siguiente semestre] 1938. En tanto que miembro de la Sociedad Psicoanalítica Alemana, usted se convertiría sin dificultad alguna (si alguna razón particular no se opone) en miembro del Instituto Alemán, y sería también reconocido como psicoterapeuta en Alemania.

Con saludos cofraternales.

HEIL HITLER!

Dr. Carl Mueller-Braunschweig

Sterba le contesta que no tiene ninguna intención de mantenerse en Viena. Pocos días después, abandonó la ciudad y comenzó un exilo que terminó en los Estados Unidos.

Como vemos, en la Austria ocupada todas las instituciones han sido ajustadas a las políticas de la Alemania nazi, entre ellas la “Ley de prevención de descendencia con enfermedades hereditarias” formulada por Hitler en julio de 1933 y, bajo ella, la “Ley de esterilización forzosa” formulada para impedir la procreación a aquellos portadores de enfermedades hereditarias, imperfecciones físicas, y evitar el nacimiento de niños ‘no idóneos’ a las nuevas ideologías de pureza racial.” (Ravenna, Marcela H. 2013, p. 332). Inicialmente la propaganda destinada a moldear a la opinión pública hacia la aplicación de estas políticas, se enfocó en el aspecto económico, del costo al estado en la manutención y tratamiento de los enfermos mentales y los discapacitados, comparando el costo por año de esa atención con el costo en la alimentación de una familia. El aspecto de la higiene racial se irá explicitando para ocupar el lugar principal en la propaganda nazi. Las leyes incluían además la prohibición de matrimonios de arios con otras razas. Se estima en 400,000 el número de esterilizaciones realizadas. Además se incentivaba, mediante apoyos económicos, el que las parejas arias tuvieran más hijos. En 1939, Hitler lanza la campaña de eutanasia, mediante un documento elaborado con el papel que usaba para su correspondencia privada, con el símbolo del águila de oro en el extremo superior izquierdo, como señalando que consideraba su aplicación como un asunto de importancia personal. La aplicación de estas políticas involucró a una gran cantidad de personal médico en muy diversos centros de atención, y a los médicos en práctica privada que estaban obligados por ley a reportar los casos de personas en condiciones de lo que se llamó “una vida indigna de ser vivida” (Lebensunwertes Leben). Los médicos pasaron de ser médicos de las personas a médicos del “pueblo alemán”. Los enfermos incurables, con enfermedades degenerativas, retrasados mentales, psicóticos, etc., representaban un peligro para la salud del “pueblo alemán” y debían de ser erradicados.

Los médicos implicados en el ‘Programa de Eutanasia’ de Hitler son en su mayoría médicos del Estado. Por las declaraciones de los testigos se sabe de una reunión de cincuenta a sesenta psiquiatras y directores de manicomios, mayormente miembros confiables del Partido, a los que se les presentó el programa y que –con una única excepción– no formularon protestas; y tal vez lo entendamos mejor si tenemos claro que estos médicos estaban acostumbrados desde hacía años, en tanto peritos, a tomar decisiones importantes sobre sus pacientes por orden del estado y bajo la responsabilidad del mismo. Probablemente por eso no les pareció tan absurdo que el estado exigiera esta vez una decisión aún más seria: la decisión sobre la vida y la muerte de sus internos. Al parecer, tras despejar algunas dudas de carácter jurídico, no dudaron del derecho del estado a la eutanasia. (Platen-Hallermund, Alice., 2007, pp 21-22)

Es interesante por lo aleccionador, lo que escribe Fernando Lolas Stepke respecto a la actitud general de los alemanes ante estas prácticas en relación a los juicios de Núremberg:

Por muy significativo que sea el proceso para la contemporaneidad, Alexander Mitscherlich, uno de los observadores, solía quejarse del poco interés que la población alemana demostró. Las razones son muchas. La ciudad estaba destruida, el procedimiento era complejo y es posible que las atrocidades reveladas no fueran conocidas por la población o estuvieran dentro de lo que la gente común y corriente consideraba investigación médica ‘normal’, con personas cuya condición las asemejaba a los animales de experimentación.

El tribunal decidió enjuiciar solamente a 23 personas. Se trató de una muestra intencionada que debía representar a la clase médica y científica. Se escogió, además de académicos, a quienes tuvieron alguna responsabilidad administrativa. Por ejemplo, personas como Viktor Brack, SS Oberführer23, con responsabilidad en la “Aktion T4” (eliminación de pacientes psiquiátricos), o Wolfram Sievers, supervisor de investigaciones en los campos de concentración. Puede decirse que la finalidad del juicio fue ejemplarizadora (sic.) más que punitiva. (Lolas Stepke, F., 2010, P. 31)

Estas políticas “sanitarias” entran de inmediato en vigor para su aplicación en los territorios ocupados, eso es exactamente lo que ocurrió en la clínica de am Spiegelgrund, la cual era una clínica municipal de atención mental para niños, que estaba enclavada en los terrenos del Instituto para la Atención de Pacientes Nerviosos “Am Steinhof”, pertenecientes a la administración municipal de Viena. Operó de 1940 a 1945, en 1942 se renombró como “Departamento de educación especial de la ciudad de Viena am Spiegelgrund.” Era una la clínica para enfermedades mentales y, a la vez, un reformatorio para menores de edad. Se asignaron los pabellones 15 y 17 para la clínica, que se tornaron célebres por su siniestra actividad.

Se sabe que del total de víctimas del programa de eutanasia Aktion T4, de las que las cifras más moderadas calculan 70,273, entre ellos 8,000 niños, de los que al menos 789 murieron en am Spiegelgrund. Igor Caruso trabajó ahí en 1942, del 11 de febrero al 31 de octubre. Durante ese periodo, en calidad de pedagogo, realizó más de cien estudios diagnósticos a niños, de los cuales catorce de ellos fueron asesinados. (Benekta, G. & Rudolph, C. 2008, p.22). El papel de Caruso en tanto psicólogo-pedagogo (en algunos lugares se menciona su función como pedagogo y otras veces como psicólogo), consistía en la elaboración de informes psicológicos (Psychologisches Gutachten) de los niños. Para ellos usaba las técnicas de diagnóstico de la época: algunos tests psicológicos y entrevistas. Un estudio detallado de estos reportes se encuentra en el trabajo del año 2008 de Gerhard Benekta y Clarissa Rudolph, “Por supuesto han pasado muchas cosas en ese momento…” Igor A. Caruso en am Spiegelgrund.

La salida de am Spiegelgrund y el contacto con el psicoanálisis

A su salida de am Spiegelgrund, Caruso consigue trabajo como psicólogo en la clínica de neuropsiquiatría María Theresien Schlössl, dirigida por el príncipe Alfred von Auersperg (1899-1968); quien era miembro, desde 1938, de la SS,24 con el grado de Rottenführer (Cabo primero) y que más adelante formó parte del Círculo Vienés de Psicología Profunda. “Auesperg, neuropsiquiatra de cierto renombre, católico inquieto, se movía en el horizonte de la antropología médica […]; espíritu abierto, mostraba cierto interés en el psicoanálisis, y aceptó la invitación de Aichhorn de supervisar médicamente sus actividades de formación y las terapéuticas de sus candidatos. Pero hizo más: le llevó a algunos de sus colegas para que hicieran con él su análisis didáctico.” (Suárez, A., 1985, p.17) Según Edith Frank-Rieser (2013), asistente de Caruso y estudiosa de la história del Círculo Vienés, Auersperg no participaba en el programa de eutanasia. Después de la Guerra, Auersperg viajó para Brasil en 1946 y en 1949 a Chile, donde encontró trabajo en la facultad de medicina en la Universidad de Concepción. En el Jahrbuch für Psychologie, Psychotherapie und Medizinische Anthropologie, (Anuario para la Psicología, Psicoterapia y Antropológica Médica), dirigido por Viktor von Gebsattel, podemos encontrar trabajos suyos, todavía en los años sesenta, sobre genética y biología.

Las condiciones eran precarias para el psicoanálisis: la mayoría de los analistas vieneses exiliados, las publicaciones psicoanalíticas prohibidas, los libros y revistas destruidos, las bibliotecas expurgadas y saqueadas, la terminología freudiana prohibida, la Sociedad Psicoanalítica de Viena, la clínica y el instituto cerrados. La imposición del Instituto Göring, era la única organización profesional existente. Tales eran las condiciones que prevalecían en esos días en Viena. Para un psicólogo como Caruso, extranjero, sin un domino adecuado del alemán, con poca experiencia clínica, sin ninguna formación psicoanalítica y al parecer todavía sin una orientación política definida, la opción de trabajar en la clínica neuropsiquiátrica con Auersperg era tal vez la mejor opción. En ese espacio, y aleccionado por su experiencia en am Spiegelgrund,

Caruso sabía de la necesidad de todos los psiquiatras de este tiempo elaboraran diagnósticos más leves, más optimistas, para que sus pacientes se mantuviesen lejos del sistema lógico de ‘vida sin valor’. Y él conseguía seguir esto según consta en sus anotaciones. (Frank-Rieser E., 2013 citado por Mallmann, C.J., 2014)

La actitud favorable de Auersperg hacia el psicoanálisis y hacia la persona de Aichhorn, permitieron que se fuera creando al interior de la clínica un espacio de estudio poco formalizado de temáticas variadas como: “… psicopatología, casos clínicos, técnicas terapéuticas, pero también de filosofía, teología, etc., en gran medida estimuladas por el propio Caruso, aunque dirigidas por Auersperg.” (Suárez, A. 1985, p.17.)

El Instituto Göring se había instalado en Austria y Aichhorn había sido nombrado director del Grupo de trabajo vienés. Un reporte de los integrantes fechado en junio de 1944, con Aichhorn en la dirección, incluye a 22 miembros, Caruso entre ellos. Caruso aparecería en los registros del Instituto durante los años 1944-45 como Lehrbehandlung (tratamiento didáctico), recordemos que los conceptos analíticos estaban prohibidos y no se podía usar Lehranalyse (análisis didáctico). (Parth, W. 1988, 105). La mayor parte del trabajo de formación psicoterapéutica recaía en la figura de Aichhorn, el único analista con una formación sólida en el grupo. Pocos meses antes,

En marzo de 1944, el psiquiatra berlinés Viktor Emil freiherr von Gebsattel llegó a Viena para preparar el establecimiento de una clínica de consulta externa. Aparentemente por mutuo acuerdo, Gebsattel reemplaza a Aichhorn como director de operaciones en Viena. Gabsattel había sido miembro del círculo de Freud en Viena antes de la primera guerra mundial y se había analizado con Seif en Múnich. Se había convertido en un psicoanalista ortodoxo, aunque había adoptado un punto de vista “antropológico” que tendía hacia una orientación existencial basada en su formación católica-romana. Pretendidamente Gebsattel había sido enviado a Viena por Göring por el peligro que representaban para el Instituto de Berlín sus contactos con el movimiento alemán de resistencia. (Cocks, G., 1985, p. 188)

Gebsattel fue nombrado profesor en el Instituto Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapia el 1 de noviembre de 1939 (Stefan Scheible B., 2008), casi treinta años atrás fue uno de los asistentes al Tercer Congreso Psicoanalítico de 1911 en Weimar. Una investigación reciente lo reconoce en la fotografía oficial del Congreso como uno de los individuos que no habían podido ser identificados en ella. (Von Minden, S., 2011) Había sido un colaborador cercano de Paul Bjere (1876–1965), médico y psicoterapeuta sueco, introductor de las ideas de Freud en Suecia, conoció a Lou Andreas  Salomé con quien entabló una tumultuosa relación amorosa. Por intermedio de Bjere, Gebsattel conoce a Lou y cuando la relación entre ellos termina, se convertirá en su amante con quien

Mantiene una intensa relación entre septiembre de 1911 y los primeros días de 1915, fecha en que la correspondencia entre ambos se interrumpe bruscamente (Michaud, Stephane, 2001, p. 230)

En aquellas difíciles condiciones sociales, Aichhorn además condujo un grupo de estudios más pequeño que se reunía en su casa. De ese grupo resurgió, el 10 de abril de 1946, la Sociedad Psicoanalítica de Viena. 14 de sus integrantes estaban como candidatos en entrenamiento, de los cuales sólo Hedwig Lambert Boleterawer, Alois Nentwich, Theodor Scharmann, Theon Spanudis, Wilhelm Solms y Caruso devendrían analistas. (Harald Leupold-Löwenthal, 1992, p. 14).

A la llegada de Gebsattel al grupo vienés, Caruso se acerca a él y comienza su análisis personal, mismo que en las condiciones sociales imperantes difícilmente podía cubrir los estándares mínimos contractuales que un análisis demandaba. Por ejemplo la regla analítica fundamental, la asociación libre. Difícilmente podía existir la libre expresión de las ideas, ni en el ámbito privado del tratamiento psicoterapéutico, cuando el analista o el analizando podían ser informantes (voluntaria o involuntariamente) de las fuerzas de ocupación. Marie Langer expone el impacto que tuvo, en el ejercicio del psicoanálisis institucionalizado, la aprensión de Edith Jacobson por la Gestapo, a causa de un paciente militante político contrario al régimen nazi:

Era el año de 1935. Teníamos en Austria un gobierno fascista de corte corporativista, que había prohibido todos los partidos de oposición. Más de la mitad de la población vienesa pertenecía a ésta. Se vivía un clima de momento histórico básico y de militancia. Muchos intentaron, a través de la lucha ilegal, impedir la anexión de Austria por Alemania. Allá Hitler ya estaba en el poder.

Todavía se podía ejercer el psicoanálisis en Alemania, pero una analista, creo que Edith Jacobson, fue llevada presa, porque un analizando que activaba en la oposición fue detenido por la Gestapo a la entrada de su consultorio. A raíz de eso, Freud, o como decíamos allá, der Herr Professor, reunió a las autoridades de la Sociedad psicoanalítica de Viena y tomó una decisión de mucho peso: para preservar al psicoanálisis, a la sociedad y a sus integrantes, se prohibía a los analistas ejercer cualquier actividad política ilegal y atender analizandos que estuviesen en esta situación. Esta medida, miope políticamente de por sí, colocó a los integrantes de la sociedad en un estado de anomia, en un conflicto grave de lealtad no solamente frente a su ideología política, siempre que la tuviesen, sino también frente a su ética profesional. Quedaron, en la práctica, tres callejones sin salida frente al paciente que militaba ilegalmente: interrumpir su tratamiento, prohibirle seguir con su actividad, o aceptar, en una alianza no explicitada, que prosiguiera con ella, pero sin hablar de eso. De esta manera, para salvar los valores del psicoanálisis, se atacaba a estos mismos valores en su esencia. (Langer, M., 1968, p 628-629)

A este respecto Ernst Federn, otro de los testigos de los acontecimientos, comenta:

El psicoanálisis depende de la libertad del individuo de entrar al contrato analítico sin temor a interferencias, sociales, económicas, religiosas o políticas. Esta es la condición sine qua non del trabajo psicoanalítico. El psicoanalista, por lo tanto, no puede ser neutral frente a aquellas fuerzas que obstaculizan esa libertad, vengan de la carencia económica o la restricción política. El psicoanalista no puede ayudar, pero está comprometido con tareas de vida irreconciliables con las fuerzas de las dictaduras, de las carencias económicas y las dificultades sociales. En qué grado y de qué manera exprese este compromiso puede variar dependiendo de sus circunstancias de vida sociales, políticas y personales. (Federn, E., 1990, p. 212).

Pero también cualquier otra actividad que tuviera como centro al psicoanálisis, por la precariedad de recursos y su obligada clandestinidad.25 Como pudieron, ese pequeño grupo, políticamente heterogéneo, de interesados en el psicoanálisis lograron realizar las tareas mínimas de formación y, cuando las condiciones cambiaron con el fin de la guerra y la derrota del nazismo, construyeron las bases para el resurgimiento del psicoanálisis en Austria.

Caruso trabajó en el grupo de Aichhorn, hay una versión que indica que lo hizo hasta que éste comenzó a formalizarse en sus requisitos de funcionamiento y entonces le pareció que se orientaba demasiado hacia una medicalización del psicoanálisis por lo que decidió organizar un grupo informal de trabajo, en el que se pudiera estudiar más libremente al psicoanálisis y aquellas disciplinas auxiliares: filosofía, historia, sociología, etología, etc. Otra indica que Caruso no fue aceptado en la reconstruida asociación vienesa por su cercanía con Auersperg cuyo pasado nazi resultaba demasiado comprometedor. De ese grupo nace en 1947 el Círculo Vienés de Psicología Profunda, y la figura de Caruso comenzó a nuclear a su alrededor un movimiento psicoanalítico, del que hasta la fecha sobreviven algunos rastros con muy variados desarrollos en Europa y América, tanto en lo institucional como en las líneas teóricas que ahí se trabajan. Mismo que acusa recibo también de diversas maneras ante el impacto de la noticia de la participación de Caruso en am Spiegelgrund. Ese tema deberá ser motivo de otro estudio en tanto su elaboración institucional sigue en curso.

Igor A. Caruso, un referente genealógico del psicoanálisis en México.

El papel de Caruso en el horizonte psicoanalítico mexicano es más bien indirecto, lo cual no necesariamente quiere decir poco influyente.  Porque, contrario a lo ocurrido en Brasil y Colombia, en donde su presencia personal derivó en la creación de sendas instituciones, a donde dictó seminarios, analizó y supervisó, en México fue más bien a través de sus discípulos-analizandos que sus posturas teórico-institucionales encontraron eco. Caruso estuvo en dos ocasiones en México: primero en 1969 con motivo de la celebración del III Fórum Internacional de Psicoanálisis, organizado por la Federación Internacional de Sociedades Psicoanalíticas, de la que era miembro la Federación Internacional de Círculos de Psicología Profunda. En el Fórum presentó el trabajo “¿Sirve el psicoanálisis de coartada social?” que se publicó en la Revista de Psicoanálisis, Psiquiatría y Psicología, No. 14, 1970, México. También oficializó la fundación del Círculo Mexicano de Psicología Profunda (disuelto al poco tiempo), y fue asimismo elegido Presidente Honorario, esta institución fue precedente del Círculo Psicoanalítico Mexicano. Después en 1974 con motivo de la invitación realizada por Armando Suárez a un programa televisivo sobre el tema Locura y sociedad, junto a Marie Langer, Franco Basaglia, Eliseo Verón, Thomas Szasz y otros. Además participó en un ciclo de conferencias-debates sobre “Razón, locura y sociedad” organizado por Armando Suárez en la UNAM y que se materializaría en el libro con el mismo nombre, que fue publicado en 1978. Además dictó algunos breves seminarios.18 Caruso tuvo dos discípulos directos en México, Raúl Páramo-Ortega y Armando Suárez Gómez, ambos realizaron formación en el Círculo Vienés de Psicología Profunda y fueron sus analizantes. Gracias al trabajo editorial de uno de ellos, Armando Suárez, fue que se publicaron en México cuatro de sus libros: El psicoanálisis lenguaje ambiguo, 1966, FCE. La separación de los amantes, 1969, Siglo XXI Psicoanálisis, marxismo y utopía, 1974, Siglo XXI. y Narcisismo y socialización, 1979, Siglo XXI.

Caruso fue uno de los referentes genealógicos del psicoanálisis institucional en México.19 El primero fue Erich Fromm, analista alemán, que fijó su residencia en México por razones de salud de su esposa y formó en 1956, junto con un grupo de médicos que lo buscaron para realizar análisis y tomar seminarios, la primera asociación psicoanalítica en México. Hay que señalar que Fromm fue dado de baja en 1953 de la lista de miembros de la API, por lo que trabajó con sus discípulos y se desarrolló fuera del horizonte “oficial”. El segundo referente fue la Asociación Psicoanalítica Internacional, en tanto institución legitimadora, ya que uno de los objetivos que animaron su fundación por Sigmund Freud en 1912 fue el determinar, mediante la lista de sus afiliados, quién puede ostentar legítimamente el título de psicoanalista y su ejercicio práctico. Para ello estandarizaron los procesos de formación y de autorización para el ejercicio de las funciones didácticas que este conlleva, a saber: el análisis del candidato, los seminarios teóricos y la práctica psicoanalítica supervisada. La Asociación Psicoanalítica Mexicana se constituyó como una asociación filial en 1958, gracias a la presencia de psicoanalistas que habían sido formados en diversas sociedades en el extranjero: Argentina, Estados Unidos y Francia. Caruso se constituye en el tercer referente a través de varios analizados y alumnos suyos, que se organizan y empiezan a realizar análisis de formación y a dictar seminarios, de ahí surgirá posteriormente, en 1971, el CPM. La contribución del CPM al psicoanálisis en México en su etapa inicial consistió en posibilitar el acceso a una formación analítica a los no médicos (tal y cómo lo formulaba Freud. Cf. “El análisis profano”), sin tener que hacer las concesiones teórico-metodológico-ético-ideológico-administrativas que implican las denominaciones de “psicoterapeutas con orientación analítica”, que se acostumbraban en ¿esos días? Además el planteamiento de una formación en torno al estudio de la obra de Freud y que procuraba en lo posible, o al menos inducía el cuidado por la referencia a Freud en su idioma original, el alemán.

Los analistas del grupo fundador, Raúl Páramo-Ortega y Armando Suárez, habían realizado alguna parte de su formación en el Círculo Vienés de Psicología Profunda, ambos estuvieron en análisis personal con Igor Caruso, tomado con él seminarios y supervisión de casos. Si bien sus respectivas formaciones en el CVPP eran limitadas debido a que sus estancias en Viena no fueron de larga duración, sí tenían más formación que el resto de los compañeros del grupo fundador, por lo que ocuparon lugares de maestros, analistas y supervisores. Ocupaban pues lugares en la naciente genealogía analítica, con una referencia a una Federación Internacional de Círculos de Psicología Profunda y una postura en cuanto al lugar básico de la obra de Freud en la formación psicoanalítica.

En un escrito reciente acerca de la obra del Dr. Raúl Páramo, David Pavón-Cuellar hace un recorrido histórico sobre las diversas posiciones del grupo analítico nucleado en los orígenes del CPM:

El carácter abierto y progresista del CPM se evidenció de manera concreta, no sólo en la hospitalidad con la que acogió a los analistas que huían de las dictaduras militares del Cono Sur, sino también en su decisión de permitir que los homosexuales pudieran graduarse como psicoanalistas,20 lo que estaba prohibido en la APM, y en el hecho crucial de haber sido la única institución en México, durante varios años, que abrió la formación de psicoanálisis a todos los profesionistas y no sólo a médicos y doctores en psicología. Todo esto era consecuente con el espíritu polémico, tolerante y pluridisciplinario que reinaba en la enseñanza ofrecida por el CPM, a lo que se aunaba la horizontalidad en la vida institucional del círculo, así como su proximidad al freudo-marxismo, la anti-psiquiatría y la teoría crítica. (Pavón Cuellar, D. 2013, p. 326)

En cuanto a la continuación de las posturas teórico-ideológicas de Caruso en el horizonte mexicano, Raúl Páramo-O escribe, en un texto publicado en un libro de amplia difusión internacional:

El Círculo Psicoanalítico Mexicano fue fundado por Armando Suárez y Raúl Páramo-Ortega en la Ciudad de México en 1969. (…) Los fundadores sostienen la tradición de su maestro Igor A. Caruso, esto es, enfatizar los aspectos socio-culturales de la teoría freudiana y su relación con la sociología (de sesgo marxista) y la etología. (Páramo Ortega, R., p. 154, 1992) (Traducción propia)

A la muerte de Armando Suárez en 1988, en conjunto con el CPM y el grupo Polisemias de Guadalajara, edité un número de Cuadernos del Área Clínica, en la UANL, dedicado a su memoria, ahí escribí sobre él en estos términos:

Asimismo ejerce la docencia en universidades de la capital del país y es fundador en 1971 del Círculo Psicoanalítico Mexicano, Asociación empeñada en el desarrollo, aplicación y crítica del psicoanálisis, entendido como ese campo problemático, teórico, clínico y metodológico, inaugurado por S. Freud para ser indefinidamente laborado. Institución que vendría hacer estallar la hegemonía y el monopolio ejercido en México hasta la década de los 60’s por la Asociación Psicoanalítica Mexicana, filial de la International Psychoanalytic Association y la Sociedad Psicoanalítica Mexicana, de orientación frommiana, permitiendo entonces a los ‘no médicos’ el acceso a una formación psicoanalítica rigurosa y el ejercicio crítico de una disciplina científica que hasta entonces era campo exclusivo de la profesión médica. (Álvarez del Castillo, R. 1988, p.6)

De los fundadores del CPM, Fernando M. González, autor de una abundante producción  sobre temas histórico-sociológicos y psicoanalíticos, y que se mantiene en activo en el campo analítico mexicano, escribe sobre su genealogía analítica, resaltando los siguientes elementos:

El origen de la genealogía de mi legitimación se sitúa en Viena. No en la Viena de Freud sino en la de la posguerra con Igor A. Caruso, graduado de Lovaina y psicoanalista, que contribuyó al dialogo entre freudianos y católicos, y, más tarde, entre psicoanalistas y marxistas. […] Caruso es, pues, antes que nada, una travesía ideológica, después, una manera de concebir la institución analítica como ‘federación de círculos de psicología profunda’, en donde cada uno tiene la opción de darse sus propias directivas organizativas, lo que implica principalmente que el texto del fundador –en este caso Caruso– no necesariamente tiene que estar en el centro del programa de formación. Esto último fue lo que efectivamente ocurrió en el Círculo Psicoanalítico Mexicano, en donde el referente era la obra de Sigmund Freud. (González, F. 1989, Pp. 78-79.)

En los escritos de los miembros del CPM son contadas las referencias a Caruso y su obra. Con el transcurso de los años, con el relevo de nuevas generaciones de analistas y la llegada de otros paradigmas psicoanalíticos a la institución, la influencia de Caruso en el CPM, que como ya vimos nunca fue directa, fue diluyéndose. Se limitaba a ser nombrado como la figura que inició un movimiento analítico alternativo a la API, menos vertical, más abierto al intercambio con otras disciplinas, que no limitaba el acceso a la formación en función de una sola profesión, la medicina, etc. Y nada más.

Hay que mencionar por cierto, que la edición de sus libros en México resultó en varios éxitos comerciales, en primer lugar el libro La separación de los amantes, con veintitrés ediciones, Narcisismo y socialización, con seis, Psicoanálisis marxismo y utopía, con cinco, Aspectos sociales del psicoanálisis, ha sido editado en varias casas editoriales y El psicoanálisis lenguaje ambiguo, se encuentra agotado desde hace años.

Conclusión

Tal el recorrido de todos estos datos, dispares, incompletos y acaso un tanto inconexos. En una primera mirada, creemos –esperamos– haber aportado al lector mayores elementos para visualizar y evaluar más realistamente el contexto histórico y sociopolítico en que ocurrió la controvertida participación de Igor Caruso en am Spiegelgrund. Si tal cosa se ha logrado, nos damos por bien servidos.

Queda al lector hacerse de una postura respecto a las consecuencias de esta historia compleja, movilizadora de emociones y con algunas lagunas importantes, de entre las que destacamos por ejemplo, ¿Cuáles fueron las razones de la evitación al tema de parte de los alumnos de Caruso que estaban al tanto de su participación en am Spiegelgrund? Ya Karl Fallend (2013) se ha explayado acerca de la dimensión de la respuesta emocional causada por la noticia de Caruso en am Spiegelgrund, que provocó una cierta incapacidad de analizar y reflexionar tornando el debate principalmente en un asunto de denuncias políticas y deslindes purificadores. Para Fallend la síntesis de las posiciones tomadas en Europa se formularía en que:

Sumándolo todo, era mayor la indignación por los mensajeros de las malas noticias que la discusión detallada de cómo tratarlas. (Fallend, K., 2013)

No muy distintas las posturas mexicanas, atravesadas por un desinterés de años acerca de la historia de los Círculos de inspiración carusiana. Y vale la pena aclarar que no existe una escuela Carusiana, Caruso no formuló ningún cuerpo teórico psicoanalítico que pudiera sostener una formación centrada en tal postura, por eso ninguno de los Círculos federados en su momento tenía esa característica, siempre se respetó la autonomía de cada grupo para elegir sus propias directrices teóricas, es por eso que hay que tratar de definir qué se entiende por carusiano. Para mí, es más bien una herencia ideológica, una postura en torno a la institucionalización del psicoanálisis y su relación con otras disciplinas de las ciencias sociales y su ejercicio. Como se podía leer en el folleto constitutivo del Instituto de Formación del Círculo en sus inicios:

El CPM, desde su fundación, es miembro de la Federación Internacional de Círculos de Psicología Profunda. Federación que agrupa sociedades psicoanalíticas de Austria, Suiza, Alemania, Brasil, Argentina y México. Tal pertenecía, por voluntad, no implica dependencia administrativa ni doctrinal alguna, garantizando en cambio la autonomía de sus miembros. Para el Círculo es un vínculo de solidaridad con otros espíritus libres comprometidos en la misma tarea crítica de la que siempre dio testimonio su fundador, Igor A. Caruso, y una expresión de nuestra vocación universalista. (CPM, 1978. Redactor Armando Suárez)

Un balance del legado de Caruso para el movimiento psicoanalítico ha de hacerse al margen de posturas dualistas, sopesando tanto sus aciertos como sus fallos, contextuando en la medida de lo posible y neutralizando las tendencias tajantes a la idealización-menosprecio. Su pasado pre-psicoanalítico y la forma en que se involucró en las circunstancias históricas de su generación marcaron como no podía ser de otra forma su devenir personal. Personalización, le llamaba a ese proceso de construcción del sujeto determinado por las tensiones resultantes entre las exigencias de la cultura y las biológicas-instintivas, en sentido freudiano.

El debate en torno al tema en México no ha terminado, sigue provocando un trabajo de elaboración de aquello que siempre ha resultado imprevisible: el pasado. Esperamos el descubrimiento de nuevos datos que permitan ir matizando más finamente esta compleja trama histórica de aquello que Luis Hornstein (2012) denomina como “Trabajo de filiación”.

Termino con una interesante cita a propósito del lugar –social, genealógico, transferencial, histórico, institucional, etc.– que le cabe ocupar al fundador:

A su vez, nuestras instituciones entre otras cosas, tienden al monoteísmo que se manifiesta en la devoción del fundador, del nombre propio y del tótem doctrinario en turno, para poder sostener la creencia en el inconsciente. Es decir, que no existe trasmisión e institución, sin alguna forma de devoción monoteísta.

Fernando M. González (2005)

* Agradezco a Karl Fallend, psicoanalista austriaco y director de la revista Werkblatt. Psychoanalyse & Gesellschaftkritik, por su amable disposición para discutir sobre este tema que encontró en las páginas de su revista amplia difusión. Una parte de este escrito se publicó en Cuadernos Melanie Klein, Núm. 2-3, Marzo de 2013 y en la revista electrónica Carta Psicoanalítica Núm. 20, octubre de 2013, con el título de “Igor Caruso, una entrevista radial autobiográfica y un debate”. La traducción de las citas en el texto son de mi autoría salvo indicación de lo contrario.

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1 Helmuth Dahmer, Ewald H. Englert, Klaus Horn, Axel Krefting, Alfred Lorenzer, Annelise Heigl-Evers, Franz Heigl, Marie Langer, Alberto Siniego, Fernando Ulloa, Wolfgang Loch, Maud Mannoni y Hans Strotzka.

2 Esta práctica de editar libros en homenaje a Caruso incluyó los siguientes: Personalization, Malomar Lund Edelweiss, Roas Tanco Duque y Sepp Schindler (eds.), edición alemana de 1964, y la castellana con el título Personalización. Estudios de Psicología Profunda y Psicoterapia, en 1967, traducida por Armando Suárez. Psychoanalyse als Herausforderung. Festschrift für Igor A. Caruso, en 1980 y Jenseits der Couch. Psychoanalyse und Sozialkritik, en 1984.

3 “Über die ideengeschichte des ‘Wiener Arbeitskreis für Tiefenpsychologie’”, Walter Parth, texte. psychoanalyse, ästetik, kullturkritik, 1988.

4 “Fue Freud quien utilizó ya en 1913 en “El múltiple interés por el psicoanálisis” la expresión Tiefenpsychologie, psicología profunda, de lo profundo o de las profundidades, como sinónimo de psicoanálisis. Durante la época nazi, en la que la palabra psicoanálisis estaba prohibida, sirvió para designar todas las corrientes surgidas de Freud y más o menos emparentadas con él: “ortodoxia” freudiana, adleriana, de Schultz Henke, junguiana, etc. Los miembros de la Wiener Psychoanalytische Vereinigung (Sociedad Psicoanalítica de Viena) siguieron utilizándola hasta los años sesenta en sus publicaciones; es curioso que sea en las del Círculo de Viena donde reaparece la palabra psicoanálisis: en Unwertung der Psychoanalyse, de W. Daim (1950) y en Psychoanalyse und Synthese der Existenz, de Caruso (1952), si bien en gran medida como objeto de crítica.” (Suárez, A. 1985, p.19-20.)

5 “Institutsgruppe Psychologie Salzburg: Annalen: Geschichte der Psychoanalyse von unten”. En Jenseits der Couch, Fischer, 1984. Frankfurt am Main.

6 Nombre de un simposium y su posterior edición como libro “Der Einmarsch in die Psyche. Psychoanalyse, Psychologie und Psychiatrie im Nationalsozialismus und die Folgen”. (La ocupación de la psique. Psicoanálisis, psicología y psiquiatría en el nacionalsocialismo y las consecuencias). Verein Werkstatt für Gesellschaft und Psychoanalyse, 1989.

7 La nota curricular de la autora en la revista la menciona como Psicoanalista y analista didacta del Círculo Vienes de Psicoanálisis (WAP/IPA).

8 El concepto de lebensunwertes Leben (vida indigna de ser vivida) fue la herramienta central de la biopolítica alemana de entreguerras. Las principales leyes eugenésicas del Reich son de las primeras que Hitler ordena promulgar en julio de 1933.

9 El Aktion T4 (1939-1941) fue un programa llamado “de eutanasia”,  []creado y ejecutado bajo la responsabilidad principal de médicos durante el régimen nazi, para eliminar a personas señaladas como enfermos incurables, niños con taras hereditarias o adultos improductivos. Se estima que fueron asesinadas sistemáticamente entre 200.000 y 275.000 personas, aunque fuentes más moderadas la sitúan en 70.273 víctimas, entre ellos 8,000 niños. El nombre T4 viene de los cuarteles generales de la organización que ejecutaba estos planes, que estaban situados en Berlín en la Tiergartenstraße 4.

10 El lector interesado puede remitirse al sitio de internet Psyalpha Wissensplattform für Psychoanalyse http://www.psyalpha.net/ en el que se compilan la mayoría de los trabajos de lo que ahí se denomina “Igor Caruso Debatte”.

11 Entre 1945 y 1946, Austria auspició una pequeña cantidad de juicios contra responsables de crímenes contra la humanidad. En esos años de “reconciliación” fue condenado (y ejecutado) el Dr. Ernst Illing, director de la Clínica de am Spiegelgrund.

12 En mayo de 2002 el gobierno de la ciudad de Viena organizó un acto funerario para dar sepultura a los restos de 600 niños asesinados que aún eran conservados en frascos en el sótano de am Spiegelgrund.

13 Traducción del alemán de Mariel Álvarez del Castillo.

14 A propósito del análisis de Caruso, comenta Karl Fallend (2005) “No estoy seguro que en ese tiempo, un psicoanálisis en el sentido que le otorgamos en el presente, fuera posible”.

15 Leonhard Seif estudia con Carl Jung y pertenece al grupo fundador del grupo de Zurich. “”En mayo de 1911 se sumó el grupo de Munich, bajo la dirección del doctor L. Seif.” (S. Freud, 1914, p.44). En 1913 se separa de Freud para seguir a Alfred Adler. Armando Suarez (1985 p.18) en su biografía de Caruso indica erróneamente a Otto Seif como el analista de Von Gebsattel.

16 Investigaciones posteriores a la publicación del libro en 2011 me permiten corregir esta afirmación, Caruso no se analizó con Aichhorn. Es una afirmación que podemos encontrar en la literatura publicada en América solamente (Brasil y México), no he encontrado hasta la fecha alguna referencia europea en este sentido. La afirmación parece obedecer más a un trabajo de construcción de la novela institucional de los grupos de filiación “carusiana” en tanto le agregan a la imagen construida de Caruso elementos legitimadores desde las lógicas de transmisión del psicoanálisis, ya que la figura de Aichhorn corresponde a la del discípulo de Freud, analizado de Paul Federn, que permaneció en la Viena ocupada por los nazis buscando mantener viva la llama del saber freudiano.

17 La información de este apartado corresponde a un fragmento de un breve texto de presentación del Círculo Psicoanalítico Mexicano que escribí para su página en internet y que se publicó como texto de presentación de la institución. Actualmente ha sido eliminado del sitio web.

21 Contracción de Geheime Staatspolizei: ‘Policía Secreta del Estado’, fue la policía secreta oficial de la Alemania nazi, dirigida desde 1936 por Reinhard Heydrich hasta su muerte en el atentado de Praga en 1942. Totalmente subordinada a las SS.

22 Helene Deutsch escribe en su libro Confrontations with myself  1973, p. 170,  que en realidad Freud no escribió en la carta, sino que se limitó a expresar el chiste verbalmente.

23 Brigadier de las SS, rango considerado como el de un General. No tiene equivalente en el ejército regular.

24 Las siglas significan Schutzschaffel, Escuadras de Defensa. Las SS se establecieron en 1925 como guardia personal del líder nazi Adolf Hitler. Bajo el mandato de Heinrich Himmler entre 1929 y 1945, las SS pasaron de ser una pequeña formación paramilitar a convertirse en una de las más grandes y poderosas organizaciones dentro del Tercer Reich. Llegaron también a ejercer el control de la Gestapo.

25 Para un acercamiento del problema de la psicoterapia en condiciones de clandestinidad de militantes políticos, véase el debate publicado en la revista Subjetividad y cultura, No. 24, con la participación de Miguel Matrajt, Ursula Hauser, Mario Campuzano, Leticia Cufré y Horacio Riquelme. Publicación electrónica en http://subjetividadycultura.org.mx/

18 En su trabajo “Teoría pura e técnica exata?”  de 1975,  p. 10, hace mención a un seminario “En un seminario de nuestro Círculo mexicano, me preguntó un candidato: “¿Qué debo hacer con los analizandos que me solicitan amor, pero que me son antipáticos?” Si bien el artículo se publicó en 1975 en Alemania y en Brasil, no queda claro si se refiere al Círculo Mexicano de Psicología Profunda o al Círculo Psicoanalítico Mexicano.

19 El tema del papel de la genealogía y la filiación en la institución psicoanalítica lo he trabajado en Álvarez del Castillo, R., Los orígenes del psicoanálisis en México ¿Una genealogía freudiana?, 2011, ed. Privada., México.

20 Consultando a Fernando M. González sobre este punto, me comenta que no recuerda que se haya tratado el asunto de los homosexuales en los setenta en el Círculo. 14-V-14.

 

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