Subjetividad y cultura

Las mil y una sombras oscurantistas de Grey

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Enrique Hernández García Rebollo[1]

 ¿Quién es Niall?, me pregunto inmediatamente al leer la dedicatoria que E.L. James le consagra al inicio de su best seller mundial, Las 50 sombras de Grey (50SG):

“Para Niall,

El amo de mi universo”

Pienso al instante: por supuesto que será su pareja, o su padre o, tal vez, su hijo…. Puede también que el tal Niall sea, aunque lo dudo muchísimo, algún jocoso amante lejano de Miss James, londinense que, de acuerdo a la solapa del libro, renunció a sus ambiciones de escritora cuando joven, madre consagrada a sus hijos y  a su familia después: una Doña inglesa muy honorable, pues. En la siguiente página  se me aclara rápidamente la duda: Niell es el esposo de Miss James, quien es aquí también definido como “un dios doméstico”…. Perdonen ustedes la expresión un poco subida de tono pero, ¿de qué putas estamos hablando? Ninguna puta, por cierto, estamos ante los rosas sueños de una Doña londinense que ha logrado insertarse en las mentes de miles y miles de princesitas occidentales del día de hoy. Definitivamente, todo un  mérito no sólo mercantil, sino sociocultural y, en este sentido, honor a quien honor merece. Mis aplausos a Miss James, mis más cálidos y sinceros aplausos a la Doña James por tal logro. Más que “cálidos”, tal vez le debiera enviar mis más calientes y cachondos aplausos para estar a tono con ella, pero la verdad es que no me “prende” tanto su producto, lo digo con toda honestidad y no solamente como un recurso retórico más aquí.

La película en cuestión es un producto más donde las estructuras reiterativas  saturan feamente sobre todo los inicios de la película, aunque están presentes a lo largo y ancho de la misma. ¿Que qué es una estructura reiterativa en el ámbito audiovisual? Básicamente consiste en una serie de recursos trillados que, precisamente al ser familiares a una audiencia mayoritaria, gustan mucho precisamente por ser bastante “esperables” e incluso predictibles. No crean el fenómeno psicológico llamado disonancia cognitiva, que afecta y crea conflicto dentro de los esquemas mentales tradicionales, y que caracteriza a una obra de arte sobresaliente. No produce, menos aún, el famoso efecto estético de distanciamento (Verfremdungseffekt), propuesto por el extraordinario dramaturgo alemán Bertolt Brecht, creador del teatro épico, también llamado teatro dialéctico. Éste fue un enfoque dramatúrgico con cargas filosóficas muy significativas que buscaba promover una lectura más crítica e incluso politizada de los productos estéticos. Nada que ver, literalmente, con el producto mainstream del cual nos ocupamos aquí: tan similar y común, pero no obstante sumamente vendible, como un café de Starbucks o una hamburguesa de McDonalds.

Hablando de los recursos trillados, uno de los primeros en esta película es el zoom al atamiento  de la corbata del joven Grey (en inglés, tanto el verbo como el sustantivo “tie” lo deja más claro). ¿A qué está atado Christian Grey?, se pregunta al instante una mente mínimamente aguda e inteligente. Lo iremos viendo después, aunque ya lo sabemos de antemano, gracias a la invasiva publicidad que la película ha traído consigo y que hace de todo este show mediático algo muy predictible: a un par de prácticas sadomasoquistas supuestamente extremas. Pero a un nivel más profundo, a su gris historia, que se nos irá develando en la gris trama de esta rosa película. De hecho el atamiento será una constante: la corbata usada en las prácticas tanto sexuales como organizacionales. De hecho, también, es una realidad de las clases medias occidentales más tradicionalistas: la vestimenta oficinista que una mayoría laboral también mainstream tiene que usar para realizar algo que ocupa la mayor parte del tiempo humano, que es el “sagrado” trabajo.

En México, un tanto despectivamente, la cultura popular se ha burlado de esto acuñando un adjetivo clasista: lo “Godínez”. Lo Godínez como sinónimo de algo  de mal gusto, lo naco, lo que es prole, lo que no está “in” y un largo etcétera. Interesante gesto clasista: oficinistas de una marca intentando denigrar a los oficinistas de otra marca, labor incansable, laberíntica, un tanto borgeana en sus devenires, aunque tan burda como una Coca Cola. Una cuestión de gusto, justo como esta película. Interesante que esta película, que bien pudiera ser catalogada como algo súper Godínez también, no lo ha sido así: de hecho se convirtió en una especie de imperativo de consumo visual para una gran mayoría del público femenino clasemediero tanto en gente joven como sobre todo en adultos jóvenes.  Insisto, todo un fenómeno mainstream, sin lugar a dudas.

La segunda escena que rescato aquí es el plano contrapicado del edifico de las oficinas de Christian Grey cuando Anastasia llega al emporio de este joven empresario. El edificio luce así como un falo perfecto e imponente, algo un poco más difícil de “captar” para las niñas  “bien”, pero altamente “comprobable” para cualquier persona con un conocimiento básico de semiótica del cine y, más aún, desde una lectura un poco más compleja, aquella de corte psicoanalítico.

Interesante me parece que, cuando uno comparte este tipo de lecturas con personas con escasa cultura cinematográfica, la mayoría de esas mismas personas sin ningún tipo de conocimiento ni semiótico ni psicoanalítico, tanto de género femenino como masculino, dicen cosas como: “estás loco, eres un enfermo para ver esas cosas ahí”, “tu mente es la cochina”, etc. Digo interesante porque muestran así un alto grado de disociación psíquica[2] en su interés mayúsculo por ver un filme con supuestas altas dosis de sexo duro y rudo como la presente, y una actitud de moral y buenas costumbres cuando se intenta realizar  un análisis intelectual de ese producto audiovisual que haga alusión a la misma esfera de la sexualidad encubierta en las escenas.

Pasa un poco como cuando entramos a una iglesia y vemos un tipo de comportamiento encomiable en términos morales al interior, en donde uno se da la mano y se abraza con el “herman@” desconocid@ de al lado mientras dura el rito casi tribal de la misa, y uno mismo puede observar cómo al salir de la iglesia y estar ya subidos los feligreses en sus autos y un peatón distraído se les cruza en su sagrado trayecto, lo agreden con actos que van desde mentadas de madre hasta aventarles el auto de forma muy agresiva, un tanto sádica por cierto. La vida social contemporánea está llena de este tipo de fenómenos que, si bien todos observamos de forma casual, pocas veces llevamos a una reflexión profunda y menos aún a la modificación estructural de los mismos.

La tercera escena que aquí quiero traer a colación es aquella en donde Anastasia entra a la oficina del Sr. Grey y cae, literalmente, de bruces ante él. Queda así en la posición que en el género de cine porno en inglés es el famosísimo doggy style. Uno puede pensar que aquí empezará, de botepronto, el sexo duro y rudo pero…  rápido nos desilusionamos y vemos que ahí no empieza todavía el show, escena que podría ser muy original pero muy poco ad hoc para las estructuras reiterativas del drama hollywoodense. ¿Cuántos significados psicológicos hay en esta escena? Varios. Uno muy primario es el de la sumisión de antemano al Sr. Grey, una especie de acto en donde se expresaría algo así como: “mire Sr. Grey cómo me pongo de rodillas ante usted aún antes de cruzar siquiera palabras o miradas”.  También transmite la idea de una mujer nerviosa, joven y torpe que cae porque está, literalmente, intimidada ante la potencia del misterioso y joven Sr. Grey, algo así como la encarnación humana  de ese falo-edificio  al que hicimos alusión más arriba. Esto es algo que en la novela, discurso lingüístico y, por decir de un modo, más “psicologizante” en este sentido, permite “entrar” un poco más a las motivaciones emocionales de los personajes.

En la película, por otro lado, es más clara y sobre todo directa la sensación de “flechazo” que impregna la experiencia subjetiva de esa chica universitaria ante la supuestamente magnética personalidad del Sr. Grey: joven, guapo, inteligente y, sobre todo, rico, extraordinariamente rico. Como uno de los tantos memes que han circulado burlándose de esta película señala: si Grey no fuera un hombre tan rico y poderoso y viviera en un tráiler park, el mismo sería percibido al instante como algo deleznable, perverso y, sobre todo, criminalizable. No captaría así la clasemediera femenina atención que Christian Grey sí que ha logrado atrapar tan poderosamente. Y es que 50SG sí que logra tocar fibras sensibles de tal vez la mayor parte de la feminidad clasemediera contemporánea, y eso se refleja muy bien en el éxito editorial en un primer momento, así como el taquillero en estos días.

Traigo a colación otro par de escenas que captaron mi también clasemediera atención. De igual forma en la primera parte de la película, podemos ver que, cuando Anastasia lo está entrevistando usando un lápiz que él le proporciona, con tipografías impresas con su nombre, parte de su imagen corporativa, ella en un par de ocasiones se pasea dicho lápiz por su boca, haciendo clara alusión a una felación, un recurso de lo más trillado que se ve hasta en la publicidad más simple de paletas de hielo chupadas por candentes bocas de mujeres atractivas. La gran simpleza, lo tosco y chato de este recurso visual es, no obstante, muy exitoso en las mayorías, y por eso se usa tanto, ya que pese a su simpleza impresionante, sí impresiona a una mayoría que, como hemos venido diciendo, está ya muy acostumbrada a los lenguajes de la publicidad y de los medios audiovisuales más mainstream. Pasa exactamente lo mismo con el mordisqueo constante de los labios de Anastasia: es uno de los recursos más chabacanos del cine, que no requiere ningún tipo de elaboración metafórica ni estética, pero que precisamente por esa simpleza es que se usa en este tipo de películas, ya que prepara al espectador para algo ya “esperado”, predictible, una trama que no genere disonancia cognitiva ni conmoción estética profunda.

El target de este tipo de recursos visuales, sin poder generalizar aquí, son las clases medias con escasez de pensamiento crítico, donde el mosaico de gustos va de Luismi, Arjona y Ricky Martin a productos visuales como las telenovelas de Televisa pasando por películas con títulos como El día de mi boda, Casarse está en hebreo y un largo e, insistamos aquí, reiterativo etcétera. Por cierto que el tema de la boda se repite ad infinitum en estos medios, en formato rosa, con final feliz y casi siempre atravesado por el discurso religioso. Interesante también es observar que, en un medio como Facebook, donde uno mismo es el “productor” de algunos contenidos, sea cada vez más un cliché el subir fotos y vídeos de bodas que, “curiosamente” también, fueron predeterminados por organizadores de  fiestas que performativizan[3] todo el acontecimiento, no dando lugar ni a la espontaneidad ni a la autenticidad emocionales. Curiosamente también, este tipo de posts dentro de Facebook son los más taquilleros, ya que son los que obtienen mayor cantidad de likes…

Todo se vuelve un show cada vez más, yendo desde el amor hasta la amistad pasando por supuestas posturas originales y “controvertidas”, como esta misma película. De hecho, mediante el extraño contrato del Sr. Grey, se hace aquí alusión a un fenómeno como la boda. El cliché en 50SG es más que grosero, una vez más: él está dispuesto a dar, sobre todo, dinero, dinero y más dinero. Ella, su cuerpo. Sumisión del Sr. Grey a los estereotipos masculinos más tradicionales, nada de originalidad ni autenticidad. Sumisión de la mujer ante un hombre con poder económico. La corbata y sus metáforas tanto socioculturales como psicológicas: atamiento (“tied” en inglés), sobre todo, de un público cautivo de productos mainstream que repiten ad infinitum estructuras reiterativas mediante la creación de estereotipos culturales que, no obstante, son presentados por el discurso del marketing y consumidos por ciudadanos alrededor del mundo como un producto “original” gracias a la escasez de una recepción crítica de dichos productos y a una ignorancia suprema, oscurantista, respecto de productos estéticos y/o filosóficos valiosos. Hoy en día, en otro contexto, para muchos Daddy Yankee es superior a Mozart por el simple hecho de su popularidad. No comments….

¿Qué fibras femeninas toca esta película tan controvertida como exitosa? Además de un tono de psicología predominante alrededor del mundo, pero cuyas complejidades en cuanto a la psicodinamia del sadomasoquismo aquí sólo mencionaremos de paso, considero fundamental el aspecto de homogeneidad de gustos de las clases medias de las urbes occidentales, un fenómeno antropológico y sociocultural además de psicológico. Tal vez la palabra estereotipo sea aquí de alguna ayuda. Tal vez más aún lo sea el apelar al fenómeno sociocultural que aquí ya he traído a colación: lo mainstream. Un estereotipo es, de acuerdo a la versión en línea del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

  1. m. Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable
  2. m. Impr. Plancha utilizada en estereotipia [4].

Tanto los impresos del Sr Grey, como decíamos más arriba, parte de su imagen corporativa, así como su vestir, su hablar y su personalidad, casi toda, son la representación misma del éxito masculino. Decimos “casi” toda porque  su personalidad tiene este issue tan singular de una sexualidad tan extraña y “enferma” para los estereotipos aceptados de las clases medias, tan adeptas a la moral y las buenas costumbres en su vida cotidiana, aunque tan dadas al arte de la apariencia de lo original, lo novedoso, lo único y, en general, algo que marque una diferencia en sus perfiles de Facebook, por ejemplo. Por cierto que en la clases altas son mucho más comunes tanto este tipo de prácticas sexuales como otras más, como es el swinger por ejemplo.

La vestimenta del Sr. Grey, tan obsesivamente planchada como la tipografía misma en sus lápices, es repetitiva, de color oscuro, sobrio, etc.[5] Justo como el estereotipo femenino de una mujer virtuosa y abnegada, como lo es Anastasia de hecho: joven, estudiante, moderada en su vestir, nada sexy aunque, la película explotará esta característica de índole psíquica: atrevida. Es el cumplimiento mismo de un deseo de muchas mujeres, el ser más “aventadas”, más inteligentes, menos calladas, etc. Por supuesto que, al hablar de estereotipos, siempre cabe el matiz y señalar la observación de que no estamos hablando ni del 100% de las mujeres ni del 100% de los hombres. Sólo que, dado el gran éxito comercial primero del libro y después de la película, sí que estamos ante un fenómeno que logró captar la atención (y el bolsillo) de miles y miles de hombres y mujeres alrededor del mundo. Tal vez donde se puede ver más claramente esto es en el flirteo que llevan a cabo Anastasia y Christian en las primeras escenas de la película, donde se hacen bromas sumamente simples e infantiles que, aspecto que llamó mucho mi atención dentro de la sala cinematográfica llena, sí que producen las risitas a medio contener primero, un tanto explosivas después, de una parte significativamente mayoritaria de la audiencia. Es precisamente mediante este tipo de “detalles” de la vida social donde se puede analizar con mayor profundidad cómo es que un cierto tipo de sensibilidad, por decir de un modo, “rosa” pero sobre todo muy infantilizado, palpita en una mayoría de los espectadores, tanto hombres como mujeres. Si analizáramos con mayor profundidad los diálogos, pero sobre todo las escenas mismas, con toda su carga audiovisual que el cine genera mediante lo que podemos llamar una experiencia inmersiva, podríamos ver muy claramente una cierta tendencia a la infantilización rosa del mood que ahí se expresa de forma constante.

Por otro lado, decíamos también que podemos pensar 50SG como un producto paradigmático de un concepto más contemporáneo: lo mainstream. En su famoso y también, por cierto, exitoso libro, Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas (Taurus, 2011), Frédéric Martel entrevista a varios productores de contenido de todo el mundo: cineastas, guionistas y productores, entre otros. Uno de sus hallazgos principales es que la cultura mainstream es las más de las veces sinónimo de cultura estadounidense, donde Hollywood ejerce un papel fundamental. Si bien, en teoría, los productores locales de contenidos pueden y de hecho han mostrado creatividad e innovación para usar los estereotipos culturales de Norteamérica de acuerdo a sus propios contextos socioculturales, la gris realidad es que la hegemonía de los Estados Unidos sigue siendo impresionante. Martel pone el ejemplo paradigmático de Bollywood, que se refiere a la industria cinematográfica de la  India que ha tenido un gran éxito en  ese país. No obstante esto, uno de los puntos críticos de este fenómeno de la cultura mainstream es que lograr el éxito en la globalización de contenidos sigue siendo una primacía de los Estados Unidos. Con esto se configura un escenario donde las sensibilidades, tendencias de consumo y la ideología misma norteamericana son productos cuya expansión tiende a la homogeneización de la experiencia humana. En términos más conocidos, el american way of life se acaba imponiendo como tendencia “del mundo mundial”, como dicen muchos facebookeros hoy en día. Piensen ustedes en que lo que McDonalds logró con las hamburguesas, Starbucks hoy lo ha logrado con el café: una cierta forma de comer y de tomar que tiende a la homogeneización, no importando que estés en China, Sudáfrica o Buenos Aires. Precisamente 50SG, me parece, es una muestra bastante ejemplar de este tipo de fenómenos dentro de una esfera sociocultural.

Aún más interesante, y en el mismo tono que aquí he intentado delinear, veamos cómo es que se presentó la joven y hermosa actriz, Dakota Johnson, a la correspondiente entrega de los Oscares, de acuerdo a una nota de Yahoo Noticias:

“Madre e hija; dos bellezas sobre la alfombra roja del Óscar

Dakota Johnson es la chica del momento en Hollywood desde que se estrenó “50 Sombras de Grey”, pero para tranquilidad de sus fans llegó nada menos que con su madre, Melanie Griffith, quien curiosamente ha sido su apoyo incondicional antes y después de su sexy film y no ha visto aun la película, eso a petición de misma Dakota. La joven actriz le confesó a Ryan Seacrest: “mi mamá viene como mi cita”.[6]

Me parece sumamente interesante, una vez más, la extraordinaria disociación que hay en todo esto, ya que definir este filme como “sexy” cuando lo que se esperaba era algo un poco más “rudo”, aunado al detalle de que la mamá de Dakota no ha visto la película por petición expresa de la actriz, encierra una serie de significados que aluden a este tipo de lógicas en donde, como decía, la moral y las buenas costumbres, con toda la carga de ignorancia suprema que conlleva esto, son las sombras verdaderas que están en el horizonte de sentido de un caso como es el éxito de esta película. Apariencias sociales, mala calidad estética y doble moral psicológica, en un amplio sentido, es lo que reina en este tipo de acontecimientos mediáticos, síntomas de una sociedad que ha interiorizado las lógicas del espectáculo hasta en las fibras más sensibles, como lo es la esfera de la sexualidad y el amor, en sus sensibilidades.

Es éste un fenómeno que, desde mi punto de vista, forma parte de un escenario más abarcativo, que conforma un panorama sombrío, oscurantistamente sombrío, en donde la globalización no sólo es de productos materiales, sino de bienes intangibles, como son precisamente las ideas, las sensibilidades, las formas de ser. Detrás de esto, está también un fenómeno más extendido, que es la homogeneización cultural, en donde hay mucha ignorancia sobre todo aunque no exclusivamente estética dentro de las clases medias, padecemos una escasez en la educación artística que no permite que amplias mayorías disciernan entre lo que puede ser ni un libro bien escrito, ni tampoco una película valiosa en términos estéticos y filosóficos.  Para nuestra desgracia, la Edad Media y sus luminosas sombras modernas, como la televisión, las series, las películas y  hoy las redes sociales, han llegado junto con el Wifi….

BIBLIOGRAFÍA 

Butler, Judith. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Ed. Paidós, Buenos Aires, 2002.

Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2003.

Freud, Sigmund. La escisión del yo en el proceso de defensivo (1938). En: Obras Completas, Tomo XXIII, Amorrortu, Buenos Aires, 2001.

James, E.L. Cincuenta sombras de Grey, Ed. Grijalbo, México, 2012.

Martel, Frédéric. Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas. Ed. Taurus, España, 2011.

Webgrafía

“Madre e hija; dos bellezas sobre la alfombra roja del Oscar”; nota en el portal de internet Yahoo Noticias [consultado en febrero de 2015, disponible en: https://es-us.celebridades.yahoo.com/fotos/madre-e-hija-dos-bellezas-sobre-la-alfombra-roja-del-oscar-slideshow/dakota-johnson-y-melanie-griffith-photo-1424650734438.html

 


[1] Doctorante en Ciencias Sociales por la UAM Xochimilco. E- mail:  kykoatl@yahoo.com.mx

 

[2] La disociación psíquica es un fenómeno psicodinámico teorizado por la corriente psicoanalítica que consiste en que una persona puede expresar cuestiones muy contradictorias sin mostrar signos de malestar egodistónico (es decir, que le haga “ruido” a su yo). Un ejemplo: un estudiante universitario que se proclama izquierdista, defensor del pueblo y de todo tipo de víctimas y, al mismo tiempo, en su vida privada, ser un intolerante mayor ante el mesero que le atiende en su comida…. Cabe aclarar que, de hecho, ninguna estructura de personalidad, me incluyo, escapamos de este tipo de fenómenos en mayor o menor medida.

[3] La performatividad es un concepto que en Ciencias Sociales hace alusión a un fenómeno que intenta mostrar el cómo, mediante un conjunto de discursos y saberes (analizado por autores como el filósofo Michel Foucault primero y más desarrollados después por una feminista como Judith Butler) “informan” tanto nuestros cuerpos como nuestras mentes, es decir, que “dan forma” al cómo hablamos, pensamos, lo que hacemos, etc. Todo este tipo de prácticas sociales quedan así muy predeterminadas por la posición tanto socioestructural de las personas, así como por las características de etapas sociohistóricas específicas.

[4] Consultado en: http://lema.rae.es/drae/?val=estereotipo   [febrero de 2015]

 

[5] Pregunta sólo de pasada: ¿qué nos puede decir en un nivel psicodinámico profundo la vestimenta predominantemente negra y gris, muy formal y “correcta”, moralmente “impecable”, de ciertos gremios profesionales, como la que caracteriza a los abogados por ejemplo? No comments…

[6] Disponible : https://es-us.celebridades.yahoo.com/fotos/madre-e-hija-dos-bellezas-sobre-la-alfombra-roja-del-oscar-slideshow/dakota-johnson-y-melanie-griffith-photo-1424650734438.html

[consultado en febrero de 2015]

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