Subjetividad y cultura

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La violencia estructural del neoliberalismo [1]

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Mario Campuzano

 

Agresión, narcisismo y poder

La pulsión agresiva y el narcisismo tienen estrecha vinculación con el tema del poder, entendido como fuerza, capacidad, fortaleza que permite el control o dominio sobre bienes o personas.

El concepto de poder es central en el campo de la política y no existe como formulación específica en la teoría psicoanalítica que asume las establecidas por las ciencias sociales, pero proporciona elementos sobre sus orígenes psicodinámicos. Es un hecho de observación que el ejercicio de poder se da en todos los vínculos y agrupaciones humanas. ¿Por qué es así?, ¿existirá, acaso, alguna correlación entre el nivel psicológico y el nivel social que lo haga inmanente a la naturaleza humana? Aquí se considera que esto es altamente probable y tratará de justificarse en una breve discusión sobre el tema.

Socialmente, el poder tiene que ver con la capacidad de control de las fuentes de satisfacción necesarias para otros seres humanos (dinero, territorio, etc.). Y esta situación social se vincula a la característica del bebé humano de una larga dependencia de sus mayores en el largo proceso de crianza, lo cual implica que la satisfacción de las necesidades del niño va a estar determinada por los otros y, como consecuencia, buscará desde temprano –por sobrevivencia– tener un cierto control o dominio sobre esos otros. De esta manera, las distintas etapas del desarrollo psicosexual contendrán expresiones interpersonales de la pulsión agresiva marcadas por distintas modalidades de ejercer ese poder sobre los otros: en la etapa oral, de tipo dependiente y/o posesivo; en la etapa anal, de tipo expulsivo y destructivo, o de distancia afectiva y control; en la etapa fálica, de rivalidad o seducción.

Alguna de estas modalidades será predominante de acuerdo con la estructura caracterológica del sujeto y la implementará en su vida social y afectiva, incluyendo las relaciones de pareja y familia.

Y será la ambición narcisista desbocada la que dará la diferencia al buscar satisfacer sus objetivos individuales a costa de lo que sea y pasando por encima de quien sea, provocando el riesgo de que la agresión, en lugar de ser útil, se vuelva destructiva, amenazando incluso a la especie.

Así como los teóricos de la comunicación han planteado que es imposible no comunicar, que aun el que se queda en silencio está mandando con ello un mensaje, así también en cuanto al poder nadie podrá ser ajeno a su ejercicio, cada uno tendrá un monto de poder y una modalidad de ejercerlo, con sus estrategias y tácticas, y la correlación respectiva de fuerzas con quien lo ejerza.

Y el poder por excelencia es el económico, que hoy nos domina en su modelo neoliberal -de capitalismo financiero-, por tanto, lo abordaremos desde su origen hasta sus repercusiones en México y el mundo a fin de comprender sus mecanismos, sus objetivos y su violencia inmanente.

Los orígenes del modelo neoliberal-financiero

La disminución de las tasas de ganancia del Capital, una vez pasada la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción de la devastada Europa, dio lugar a la implementación de un nuevo modelo económico para mantener el dominio y ganancias del Capital. Así nació el modelo neoliberal de capitalismo financiero que concentra el dinero en pocas manos a costa del desempleo y depauperación de amplios sectores de la población, así como la privatización de servicios públicos, otrora gratuitos. Por ello es comprensible que su imposición y mantenimiento requieran del ejercicio de gran violencia por parte del Estado para controlar la oposición que genera en los amplios sectores afectados, muchos de ellos condenados a la pobreza, a la enfermedad y la muerte.

Este modelo, aunque tiene sus fundamentos teórico-ideológicos desde los cuarentas (von Hayek, 1944), se impone como práctica de gobierno a partir de los setentas, siempre en un contexto de acentuada violencia para romper la resistencia de los trabajadores y sindicatos afectados, de los grupos progresistas y de sectores conscientes de la población igualmente opositores.

Violencia estructural del neoliberalismo

En Latinoamérica se impuso a sangre y fuego en el cono sur mediante dictaduras militares encargadas simultáneamente de implantar el nuevo modelo económico y aniquilar las fuerzas de oposición. El país de experimentación fue Chile, donde Pinochet dio un golpe de estado contra el gobierno democrático de Allende en 1973. Luego siguieron Argentina, Uruguay y Brasil. El resto de Latinoamérica fue controlado sin necesidad de dictaduras militares en base a la sumisión de sus gobiernos a los Estados Unidos y la existencia de una menor oposición política en la población, pero en ningún caso dejó de requerirse un monto de violencia represiva para la instalación y mantenimiento del nuevo régimen.

Semejante fue el caso de Inglaterra y Estados Unidos, los países gestores del cambio en los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Y en todos se produjo la inevitable violencia estructural del modelo visible en despidos masivos de trabajadores, represión contra sindicatos, trabajadores y líderes de oposición, reducción de salarios, así como mercantilización de servicios que brindaba el Estado Benefactor para convertirlos en negocios particulares como ha sido la privatización de la educación, de los servicios médicos, pensiones, etc. Esta acentuada violencia corresponde a lo que el historiador colombiano Renán Vega Cantor (2016) conceptualiza como lucha de clases librada desde arriba contra los trabajadores y los pobres que ha creado en nuestro país, y en toda Latinoamérica, una desigualdad social escandalosa, convirtiendo al Subcontinente en la región más desigual del mundo. La causa de esta acentuada violencia radica en su objetivo de traslado de bienes económicos de abajo y del centro hacia arriba para generar una acumulación y concentración económica enorme en una pequeña fracción de la población mundial.

En los países desarrollados la situación de afectación a los trabajadores es similar, generándoles gran frustración y rabia, aunque con poca comprensión de los orígenes de su situación deficitaria, lo que ha dado lugar al surgimiento de liderazgos y planteamientos demagógicos que buscan ocultar el origen real del problema en el modelo neoliberal y la automatización de procesos productivos desplazándolo a los migrantes expulsados de sus países por la misma situación, como ha sucedido en el caso del Brexit y la elección de Trump.

Naomi Klein (2016) lo ha señalado en relación a los Estados Unidos: “Esto es lo que necesitamos entender: mucha gente está adolorida. Bajo las políticas neoliberales de desregulación, privatización, austeridad y comercio empresarial, sus estándares de vida han caído drásticamente. Han perdido sus empleos. Han perdido sus pensiones. Han perdido buena parte de la seguridad social que permitía que estas pérdidas fueran menos aterradoras. Ven un futuro aún peor que su precario presente”.

Esta situación conduce a la ruptura de la confianza en el futuro, que se transforma en escepticismo y dominio del tiempo presente, lo cual fue y es característico de la cultura de la pobreza cuyas limitaciones económicas e inestabilidad de vida les impide tener ese horizonte, pero ahora abarca a todas las capas sociales y económicas que tienen que aprender a vivir en la incertidumbre y la inestabilidad del sistema neoliberal.

¿Qué sostiene entonces al discurso y la práctica neoliberal cuando su realidad es de concentración de la riqueza en pocas manos y consecuente empobrecimiento y marginación de grandes masas de la población que no tienen acceso al empleo o son expulsados del mismo en los recortes continuos de personal que se realizan tanto en las empresas privadas como en las públicas?, ¿cómo se mantiene ese modelo económico cuándo hay una flagrante contradicción entre los ideales consumistas y los magros recursos disponibles en grandes sectores de la población?

Intentaré responder a estas interrogantes no sólo desde la reflexión teórica sino desde la realidad para lo cual tomaré como ejemplo de sus efectos concretos a México, dónde se ha aplicado por más de treinta años. Aquí, en el ejercicio de dominación del régimen neoliberal sobre la población, no sólo circula el discurso del miedo y el terror, con su correspondiente práctica sanguinaria, sino discursos y prácticas de control social de las subjetividades que han pasado de la modalidad que Foucault describió como biopolítica a la modalidad actual que Byung-Chul Han ha denominado psicopolítica.

El control de las subjetividades descansa en amplia medida en los medios masivos de difusión, por lo cual el gobierno dedica buena parte de su presupuesto a propaganda en ese sector para tratar de ocultar la realidad y reducir los esfuerzos de oposición. Esta es una de las principales formas actuales de la guerra ideológica del capitalismo.

En las capas acomodadas actúa, también, la ideología de clase social expresada, por un lado, en la necesidad desesperada de mantener su estatus y, por otra, en mecanismos de negación sobre la realidad de injusticia, incluyendo el hecho de que el sistema les lleva al riesgo de perder su posición privilegiada.

Mecanismos socio-económicos que sostienen al modelo neoliberal en México

En el modelo neoliberal hay amplios sectores afectados, pero también hay algunos beneficiados, esencialmente el capital financiero, así como las grandes empresas y sus empleados, en particular las transnacionales, amén de los políticos y tecnócratas que promueven y sostienen ese sistema económico.

Después vienen los sectores que conservan ingresos suficientes, relacionados con empresas industriales, comerciales y de servicios.

Le sigue un sector de trabajadores precarizados, frecuentemente mediante la tercerización o outsourcing, y un sector de marginados en la pobreza, de cuantía variable en los diversos países latinoamericanos pero siempre de gran extensión.

Estas amplias capas marginales de la población no están incorporadas a los beneficios del desarrollo capitalista, pero suelen estar incorporadas al consumo de productos industriales como ropa, alimentos, televisión y telefonía móvil, promovidos intensa y eficazmente mediante propaganda en los medios de difusión, lo cual les da una ilusión de pertenencia al sistema y fuentes de diversión banales pero apreciadas; estos aparatos electrónicos logran entretenimiento, control social y adhesión al régimen en torno a una cultura mediática de la transparencia.

Las luchas políticas y sociales en América Latina, desde los sesentas (Zermeño, Sergio, 1978), han mostrado que estos sectores marginales pueden ser capaces de organizarse para algunas acciones de supervivencia como invasión de terrenos para construir vivienda precaria, pero no son capaces de sostenerse en acciones políticas en torno a organizaciones estables y autónomas. En cambio, han sido sujetos a formas de organización desde el poder estatal a través de su manipulación mediante el clientelismo, paternalismo o compra del voto y esta situación ha sido un importante factor de sostenimiento del régimen oficial incluyendo a las nuevas administraciones neoliberales.

En los sectores beneficiados opera la búsqueda de mantener sus privilegios, no sólo en relación a las grandes fortunas existentes en el país o depositadas en paraísos fiscales y de ocultamiento, sino también en los pequeños privilegios de las capas medias de tener trabajo y un buen pasar para lo cual se asimilan a la ideología y discurso oficiales y si aparecen movimientos políticos de oposición o atrocidades represivas como las cometidas en Ayotzinapa tienden a repetir las versiones oficiales o voltear para otro lado.

Bob Dylan compuso una canción que se volvió himno de la época (Blowin’ in the wind) al punto que, cantada por Peter, Paul y Mary, acompañó a los manifestantes de la Gran Marcha a Washington contra la guerra de Vietnam y ahora aparece muy actual en nuestra realidad mexicana:

¿Cuántos años pueden unas personas vivir,
antes de que se les permita ser libres?
¿Cuántas veces puede un hombre voltear la cabeza,
y fingir que simplemente no ha visto?
La respuesta, amigo mío, está murmurándose en el viento,
la respuesta está en el viento.

La violencia estructural: efectos socio- económicos del modelo y represión asociada

Después de 33 años de economía neoliberal México tiene, como consecuencia, una de las peores situaciones económicas, políticas y sociales de su historia además de una dependencia extrema con los Estados Unidos.
Lo mostraré con datos de fuentes oficiales en cuanto a los ingresos económicos de la población y su situación de empleo, dos datos centrales para evaluar la desigualdad social generada.

En 2013 fuimos el único país en América Latina y el Caribe donde, según datos de la CEPAL, la pobreza aumentó [2]. La Comisión Nacional de Evaluación (CONEVAL) en su informe de 2014 reportó casi la mitad de la población en situación de pobreza (46.2 %) de acuerdo a su método para definirla. Pero en un apartado del informe señalaba que solamente 20 % de la población estaba libre de alguna carencia [3].

El desempleo está generalizado, por lo cual la tasa de trabajadores informales está en poco más de 60 % en las maquilladas cifras oficiales, población que, como consecuencia carece de seguridad social y jubilación. El ingreso laboral promedio de dos de cada tres personas que trabajan se ubica por debajo de 2,400 devaluados pesos mensuales (en cifras y cálculos de 2014, ahora son peores), una cantidad insuficiente para atender las necesidades de una familia si se considera que el valor de la canasta básica por persona era, en ese momento, de 1,335 pesos mensuales [4]. La desigualdad económica es enorme, de tal manera que el ingreso del uno por ciento más rico de la población equivale al del 90% de menores ingresos. La élite es dueña del 32.6 de la riqueza del país [5].

Además, hay que considerar la devaluación sustantiva del peso y el problema explosivo del establecimiento de pensiones privadas (Afores) insuficientes para cubrir las necesidades de los jubilados, pero muy lucrativas para los organismos financieros que las explotan.

El malestar social derivado de toda esta opresiva situación ha dado lugar a su contención mediante una sangrienta represión política encubierta tras la violencia de la llamada “guerra contra el narcotráfico” que ha generado más de 150,000 muertos y desaparecidos [6], 17,000 de ellos solamente durante 2015; en un país sin declaración de guerra o de estado de excepción, una cantidad mayor que en Irak o Afganistán, aseguró el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos [7]. Datos más recientes (2017) establecen que en la década de la llamada “guerra contra el narcotráfico” iniciada por Calderón y continuada por Peña Nieto (2007- 2016) se han registrado más de 208,000 muertes, cifra que supera las muertes violentas ocurridas en Colombia durante 52 años [8]. Más recientemente el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en su informe anual señaló que, en 2016, México fue el país con más asesinatos, superado sólo por Siria, que se encuentra en guerra civil [9].

Dentro de esta cauda de muertes es de destacar el alto número de periodistas asesinados: 113 de 2000 a la fecha [10], muchos de ellos con sospecha de implicación de autoridades gubernamentales. En los cuatro años del sexenio de gobierno de Peña Nieto se han reportado 83 desapariciones forzadas cometidas en contra de luchadores sociales y defensores de derechos humanos [11] y se considera que hay más de 500 presos políticos en el país [12]. Esta situación tan grave ha conducido a que 73% de las denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante 2015 sean contra el Estado mexicano, afirmó el secretario ejecutivo de dicho organismo [13], lo cual concuerda con la denuncia del Comité Monseñor Romero de que el Estado utiliza la desaparición forzada como estrategia para reprimir a los disidentes [14].

En fecha muy reciente Amnistía Internacional en su Informe anual 2016/17 ratifica la gravedad de la situación del país:

Sumergido en la peor crisis de Derechos Humanos de América, México cumple 10 años de la llamada “guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado” con una “violencia generalizada” e impunidad “casi absoluta”.
En el apartado sobre México la organización destaca no sólo la repetición persistente sistemática de violaciones a los derechos humanos como la práctica de tortura, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y abusos de poder, sino también la gravedad y el aumento de los mismos delitos respecto de años pasados (La Jornada, jueves 23 de febrero de 2017, pág. 12).

Esta es la faz de los mecanismos de control social más primitivos y sanguinarios que actúan mediante la inducción de miedo o terror: aquellos que apelan al dilema de la vida o la muerte por medio de asesinatos, desapariciones forzadas o a la aniquilación económica y social mediante extorsiones, linchamiento mediático o desempleo, así como otras más sutiles que llevan al control social de las subjetividades. Y otro dato terrible: se han encontrado 855 fosas clandestinas entre 2007 y septiembre de 2016, según afirmación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) [15].

Las técnicas capitalistas de poder sobre las subjetividades: de la biopolítica a la psicopolítica

Michel Foucault, en su investigación histórica- filosófica que le llevó a campos poco o nada explorados previamente por la filosofía, da un giro radical a la perspectiva clásica de la política y abre una nueva dimensión al tema del poder.

Sus teorizaciones se ubican inicialmente en espacios de reclusión como las cárceles o los asilos, pero al avanzar la construcción de su obra aborda el tema del poder en poblaciones abiertas a partir de sus conceptos de biopolítica y biopoder sobre las relaciones entre la política y la vida, que permiten establecer, como formas de ejercicio del poder político, prácticas de control disciplinario sobre el cuerpo social que son ejercidas en el ámbito del conocimiento durante el proceso de formación de los individuos para influir en sus subjetividades y hacer del cuerpo una máquina de producción. El poder disciplinario es un poder normativo, negativo, que crea a un sujeto obediente.

La biopolítica es la forma de gobierno de la sociedad disciplinaria que corresponde al periodo del capitalismo industrial y persiste en esos ámbitos aplicado a trabajadores y obreros.

Quien continúa y actualiza las reflexiones de Foucault es Byung-Chul Han (2014), un notable filósofo coreano radicado en Alemania, quien considera que el control subjetivo y social propio del neoliberalismo recurre más a la positividad de la seducción narcisista que a la negatividad, inhibitoria y no permisiva, del poder disciplinario, propio de la etapa histórica anterior del capitalismo.

Esta nueva forma de ejercicio del poder político es la Psicopolítica que el autor mencionado define como la técnica de dominación del capitalismo financiero neoliberal que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos, donde “instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente. La motivación, el proyecto, la competencia, la optimización y la iniciativa son inherentes a la técnica de dominación psicopolítica del régimen neoliberal” (pág. 33).

A este sistema más sutil y positivo que motiva y estimula más que prohibir lo considera más eficiente y concluye: “En lugar de hacer a los hombres sumisos, intenta hacerlos dependientes” (pág. 29).

Este poder amable y seductor no sólo es más poderoso que el poder represivo, sino también es menos visible, suele pasar desapercibido al sujeto, que se siente libre. Cuatro elementos son los centrales de este régimen:

         – La explotación de la libertad,

         – La dictadura de la transparencia,

         – El Big Brother amable que se acompaña del Big Data, y

         – El capitalismo de la emoción, junto con la ludificación.

La explotación de la libertad

En cuanto a la situación actual de la libertad considera que “El neoliberalismo es un sistema muy eficiente, incluso inteligente, para explotar la libertad. Se explota todo aquello que pertenece a prácticas y formas de libertad, como la emoción, el juego y la comunicación. No es eficiente explotar a alguien contra su voluntad. En la explotación ajena, el producto final es nimio. Solo la explotación de la libertad genera el mayor rendimiento (págs. 13-14)”. Esta explotación se logra convirtiendo al trabajador en empresario. “Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona” (pág. 17).

A este sujeto del rendimiento se le explota mediante el estímulo a su individualismo y a su narcisismo que se complementa con el me gusta que elimina la libre elección por la decisión entre varias ofertas.

La dictadura de la transparencia

El control y la vigilancia de la sociedad disciplinaria tenía su modelo en el panóptico de Bentham, ese dispositivo utilizado en muchas prisiones para ver sin ser visto. Ahora esa vigilancia y control se han vuelto menos visibles y coactivas y en lugar del big brother orwelliano aparece el big data donde no hay que perseguir la información ya que la gente espontánea e ingenuamente la ofrece. “Los residentes del panóptico digital…se comunican intensamente y se desnudan por propia voluntad. Participan de forma activa en la construcción del panóptico digital”.

El sistema neoliberal convierte al ciudadano en consumidor y la transparencia logra efectos adicionales al desarticular ampliamente el sentido de la otredad, de la interioridad y la privacidad en aras de lograr una comunicación sin limitaciones y genera un efecto de conformidad. Además, afecta negativamente a la capacidad de una acción política por la pasividad que induce.

Los datos circulantes en la red permiten, también, trazar un perfil de intereses individuales y colectivos con capacidad de predicción del comportamiento, susceptibles de ponerse al servicio de la propaganda tanto comercial como política y favorecer el control social.

El capitalismo de la emoción y la ludificación

Han contrasta el capitalismo industrial descrito por Weber, que sigue una lógica racional, con el capitalismo neoliberal que explota las emociones tanto para incrementar el consumo como para incrementar la productividad y el rendimiento.

Se utilizan las emociones “para influir en las acciones a este nivel prerreflexivo” en el control psicopolítico del individuo (pág. 75). El juego se aprovecha para funciones semejantes en el mundo de la vida y del trabajo.

Reflexiones

El grado de penetración de estas nuevas modalidades de control social varía de acuerdo al grado de desarrollo del país, del ámbito en que se trabaje y de la clase social a que se pertenezca.

El sujeto narcisista del rendimiento requiere de ámbitos que lo favorezcan y se da especialmente entre los ejecutivos altos y medios de las grandes compañías nacionales y transnacionales. Ahí se promueve esta ideología de manera formal en los cursos de capacitación y de manera informal en la organización del trabajo, donde tiene un lugar relevante el uso creciente del s

Los otros elementos descritos, que se instrumentan mediante los medios masivos de comunicación, influyen al gran conjunto de la población y el Estado mexicano lo favorece mediante la distribución gratuita de televisiones y tablets en las capas sociales de bajos recursos, donación que simultáneamente utiliza para comprar votos y estimular adhesiones partidistas.

Atisbos de cambio en el modelo neoliberal

Se aprecian actualmente señales de agotamiento del modelo económico neoliberal, la crisis financiera del 2008 evidenció los problemas de la des regulación de las operaciones financieras y los límites de la globalización desordenada existente. En la presidencia de Obama se volvieron a tomar algunos tímidos controles regulatorios de las finanzas, aunque muy lejos de las drásticas tomadas después de la gran crisis de 1929. Las medidas políticas y económicas después del Brexit en Inglaterra y después de la elección de Trump en Estados Unidos muestran una decisión semejante en los países promotores del neoliberalismo: una modificación del modelo inicial como respuesta a la crisis señalada, donde lo visible al momento es un neoliberalismo con proteccionismo, con desregulación financiera limitada y con una globalización acotada; ¿en qué terminará?, no lo sabemos aún, pero los países poderosos no quieren perder los dividendos que este modelo económico les ha generado aunque dentro de sus naciones se haya generado un crecimiento exponencial de los pobres, incluyendo a los homeless, hombres y mujeres en situación de calle y, además, una masa de “nuevos pobres” en todas las capas sociales. Por un lado aquellos que se quedaron sin vivienda pero que poseen auto, viven en él y utilizan los baños públicos para asearse, y por otro, aquellos que tienen casa pero no pueden cubrir el costo de contingencias o emergencias en sí o su vivienda, por ejemplo los gastos de reparaciones importantes como la impermeabilización de los techos, ocultándolo como una gran vergüenza, como acaba de confesar un escritor exitoso de Estados Unidos que se ha atrevido a evidenciarlo y ha generado una avalancha de identificaciones y de interés en el público, Neal Gabler (2016) que escribió un artículo intitulado “La secreta vergüenza de los americanos de clase media” y tiene un subtítulo muy clarificador basado en estadísticas oficiales: “Cerca de la mitad de los americanos pueden tener problemas si requieren 400 USD para pagar una emergencia, yo soy uno de ellos”. Este documento evidencia la creación, en el interior de los países desarrollados, de los “nuevos pobres” neoliberales y Gabler plantea los problemas de hoy: “la impotencia financiera” que es comparable, aunque peor, que la impotencia sexual y, como ella, busca ocultarse, ya que el escritor considera que en la actualidad es más fácil hablar de problemas que se resuelven tomando Viagra que de no poder pagar la tarjeta de crédito y no poder cubrir los gastos del hogar y de los servicios médicos.

Los problemas financieros son una fuente de humillación cotidiana y hasta de un suicidio social por el aislamiento al que conduce y la realidad es que cerca de la mitad de los americanos están en una situación de “fragilidad financiera” y muy cerca de un nivel de insuficiencia económica. En los cincuentas y sesentas se democratizaba la prosperidad financiera, en la década del 2010 lo que se generaliza es la inseguridad económica por lo cual el cambio ideológico neoliberal de cambiar la educación de los hijos en la escuela pública a su educación en escuelas privadas para que sean “ganadores”, se ha convertido en una fuente importante de problemas económicos para los padres que se han embarcado en ese esfuerzo a costa, frecuentemente, de no tener ahorros para contingencias y para su vejez.

El artículo de Gabler es muy esclarecedor y aleccionador, no sólo para los norteamericanos, sino también para todas aquellas familias de otras naciones que se debaten en las trampas económicas e ideológicas neoliberales, por eso es muy importante conocerlo completo.


[1] Hay versión corta y parcial publicada previamente en La Jornada Semanal: Los rostros de la postmodernidad, la cultura narcisista, domingo 1º. de enero de 2017.

[2] La Jornada, viernes 6 de diciembre de 2013, pág. 31.

[3] La Jornada, 23 de julio del 2015, Informe del Secretario Ejecutivo del CONEVAL sobre Medición de la Pobreza 2014.

[4] La Jornada, 18 de mayo de 2016, pág. 18.

[5] La Jornada, 18 de mayo de 2016, Enrique Galván Ochoa, pág. 8.

[6] Revista Proceso, 31 de enero de 2016, pág. 56.

[7] La Jornada, viernes 6 de mayo de 2016, pág. 21.

[8] Proceso, 5 de marzo de 2017, pág. 10.

[9] La Jornada, miércoles 10 de mayo de 2017, pág. 3.

[10] La Jornada, miércoles 4 de mayo de 2016, pág. 3.

[11] La Jornada, jueves 26 de mayo de 2016, pág. 9.

[12] La Jornada. Viernes 27 de mayo de 2016, pág. 44.

[13] La Jornada, domingo 29 de mayo de 2016, pág. 9.

[14] La Jornada, domingo 29 de mayo de 2016, pág. 12.

[15] La Jornada. Viernes 7 de abril de 2017, pág. 10.


Bibliografía

Byung-Chul Han (2014). Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. España: Herder.

Gabler, Neal (2016). “The Secret Shame of Middle- Class Americans”. The Atlantica, mayo 2016, https://www.the atlantic.com/magazine/archivo/2016-05/mysecretshame/476415/

Klein, Naomí (2016). “La clase de Davos selló el destino de Estados Unidos”, La Jornada, 11 de noviembre de 2016, pág. 22.

Vega Cantor, Renán (2016). “Neoliberalismo y violencia” En: Locos por el neoliberalismo, Revista Topia. Argentina: Julio 2016.

Von Hayek, Friedrich (1944). Caminos de servidumbre. México: Alianza Editorial, 2011.

Zermeño, Sergio (1978). México, una democracia utópica, el movimiento estudiantil del 68. México: Siglo XXI Editores.

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