Subjetividad y cultura

La desconocida importancia económica y política del narcotráfico

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REFLEXIONES SOBRE EL LIBRO CERO CERO CERO. CÓMO LA COCAÍNA GOBIERNA AL MUNDO[1]

                                      

Luis Xavier Sandoval García[2]

Roberto Saviano, un escritor italiano que lleva varios años viajando por el mundo con una escolta policial que cuida su vida debido a la publicación previa de Gomorra, un libro traducido a más de 50 lenguas que hace una descripción de la mafia italiana, ahora nos ofrece Cero Cero Cero, su nueva producción, en donde resume de manera original por una mirada de múltiples entradas, lo que él considera el fenómeno mundial que cambiará la conformación de nuestro planeta, el consumo y el tráfico de cocaína.

Su libro, hace un recorrido por todo el mundo, describiendo las similitudes y diferencias entre las diferentes regiones y continentes, en cuanto al tráfico de la cocaína, recorriendo Rusia, Estados Unidos, Nigeria, Guinea-Bissau, Colombia, México y la Unión Europea (Italia en particular) como principales productores, exportadores, importadores y/o consumidores, sin dejar de considerar lo que sucede en otros países.  En todos lados se pueden ver los nexos que guardan con otras actividades ilícitas como la extorsión, el secuestro, la prostitución y la trata de personas,  pero al mismo tiempo cada región tiene sus peculiaridades según el lugar que ocupa geográfica, política y culturalmente.   Además, en un mundo donde predomina el capitalismo,  describe el enorme atractivo de esta droga por su incomparable rendimiento económico (100 veces más que invirtiendo en el título bursátil récord del año 2012), en el que los montos captados por los que organizan cualquiera de sus facetas, tal como él lo describe, ya no cuentan el dinero, sino que lo pesan. También incluye una descripción de todos los involucrados en el proceso, desde los líderes del narcotráfico y transportadores, hasta los repartidores (mejor conocidos como camellos), los gobiernos, las autoridades policíacas, los consumidores y las víctimas de su consumo.  En fin, nos permite ver cómo debido a la globalización e impacto en la vida económica, política, policial, y social, nadie puede decir que se encuentra ajeno a dicho fenómeno.

Su texto, de fácil lectura y comprensión, se convierte en un escrito periodístico por contar con mucha investigación detrás de él; la diferencia es que cualquier científico o estudioso de algún tema puede recurrir a los textos necesarios por internet o en consulta directa en alguna biblioteca, o  también puede acercarse a los fenómenos que le interesan haciendo una búsqueda abierta en el lugar en que se encuentre, pero hacer una investigación sobre la producción, distribución y consumo de cocaína, requiere entrar en una red de delincuencia con alto grado de hermetismo, perversión y peligrosidad, por lo que se necesita, además de las facultades de cualquier buen investigador o periodista, de una gran astucia para lograr moverse en un mundo lleno de traiciones y ejecuciones preventivas y vengativas, lo cual pone en riesgo su integridad física y su vida, pero además en un mundo siniestro donde la crueldad, la rigidez, y la maldad ponen en riesgo la integridad emocional.

El autor tiene la apertura y la honestidad de decirnos cómo se ha alterado su tranquilidad y estabilidad mental debido al encuentro con este mundo y cómo, al mismo tiempo, le ha generado una especie de fascinación, lo cual le ha llevado a acercarse a ese mundo de la misma manera que un adicto se acerca a una droga; una vez que se empiezan a conocer algunos de los tortuosos caminos que tiene este ámbito tan particular, a pesar de saberse dentro de una peligrosa madriguera, es muy difícil optar por salirse del riesgoso ambiente en el que la cocaína, en cualquiera de sus presentaciones, incluyendo la informativa, está adentro.

Empecemos entonces por describir, a manera de una visión amplia, este universo de la cocaína, desde su producción hasta su consumo.   Los placenteros e inmediatos efectos que genera, la ilegalidad en la que se encuentra, y la  ganancia económica que es exorbitante, marcan todas las relaciones de los individuos que entran en interacción para cumplir el proceso.  La necesidad de una organización con un alto nivel de efectividad en la distribución mundial y, al mismo tiempo, con una clandestinidad que evade los controles policíacos de todas las naciones, requiere de un ejército, casi textualmente, en que los soldados sigan las instrucciones sin crítica o remordimiento alguno; mientras tanto, los dirigentes tienen que ser grandes empresarios, con preparación formal o sin ella, que funcionen como excelentes administradores y que no tengan ningún miramiento compasivo para los enemigos y para los que muestren señales de autogestión o independencia dentro de su organización.

Por lo anterior, no es nada extraño que en los países de Latinoamérica los involucrados muy frecuentemente sean individuos con entrenamiento militar previo, tal y como los zetas del Golfo de México, o los productores y exportadores en la selva colombiana, peruana o ecuatoriana;  desde lo económico, vivir como soldado de cualquiera de estos gobiernos con un sueldo miserable y con un reconocimiento medio, o vivir como soldado pero con una ganancia económica extraordinaria y con un alto sentido de pertenencia, genera un aliciente difícil de contrarrestar en países tan desiguales como los mencionados.  Lo anterior, también explica las características fanáticas de algunas sectas como la de los templarios en el estado de Michoacán, en donde los integrantes entran a una organización cuasi religiosa acorde con el contexto cultural, que genera un discurso ambivalente al promover por una parte una conducta irreprochable y supuestamente influida por el Dios que los protege pero, por otra parte, requiere de un temple determinado, sólo para iniciados,  que los lleva a conductas grupales como la de soportar el abuso físico a los más jóvenes, o a transgresiones de códigos sociales básicos, tal como el canibalismo.

Con lo anterior, podemos hacer alguna observación sobre las características de los individuos que integran dichas organizaciones, en su base es muy probable que los individuos tengan estructuras perversas o sean de características limítrofes, es decir, individuos con mal manejo de la agresión, mecanismos de defensa de bajo nivel, y muy probablemente, con una historia vincular desafortunada. En la punta de la pirámide, aunque estas características se puedan repetir, probablemente las características de personalidad sean narcisistas malignos y  psicópatas, cuya ausencia de culpabilidad y remordimiento les permita mantenerse continuamente en una actitud explotadora y depredadora del medio que los circunda.

Por lo tanto, en su estructura, los grupos del narcotráfico muestran una rigidez que garantiza su sobrevivencia, llevando a una afiliación y obediencia incuestionable en sus bases, con lo que ellos saben que una vez que ingresan, se encuentran protegidos por una figura autoritaria con un poder comparable o superior al de los estados, pero que al mismo tiempo, su vida se encuentra en peligro de muerte inminente en cuanto exista alguna desobediencia o un movimiento diferente al estricto rol que tienen asignado.  Así, se generan grupos de una gran fuerza cohesiva pero que, por la misma ambición de los involucrados al ver pasar cantidades insultantes de dinero, se presta a que cualquier movimiento de poder hacia adentro, o hacia otros grupos que compiten con el mercado, deje las brutales matanzas colectivas que todos conocemos y que impactan gravemente a los grupos sociales en los que se encuentran inmersos.

Con lo anterior se genera un movimiento social parecido a un ciclón, en donde un núcleo de gran portento por contar con una energía de gran calado como son las cantidades inconmensurables de dinero de las que se alimenta, empieza a jalar con gran fuerza a los individuos que se encuentran cerca en una dinámica de gran intensidad, con lo que la inclusión de los individuos interesados contribuye a darle más fuerza centrípeta al realizarse pactos narcisistas incuestionables que se encuentran en el nivel de la perversión destructiva, y en donde, hacia dentro, se genera una visión grupal asocial debido a que sus valores, códigos, prioridades, se encuentran totalmente fuera del contexto general.  Además, conforme este llamado ciclón se mueve genera fuerzas centrífugas donde empieza a expulsar a los individuos que no se adhirieron irrestrictamente, con la consecuente destrucción de algunos de ellos, y de las regiones en las que se mueve.  El clima de desolación de algunas regiones de Tamaulipas, en México, es una fotografía de las secuelas que aquí se describen.

Por otra parte, es muy interesante el análisis que hace Saviano de la conexión de la economía de la cocaína con los núcleos sociales que se encuentran del lado de la legalidad. En el llamado blanqueo, el autor nos comparte sus investigaciones en donde describe cómo muchas empresas que se encuentran en problemas de liquidez han recurrido al negocio del narcotráfico de la cocaína para sanear sus finanzas, generando una intercomunicación con el ciclón anteriormente descrito para realizar un fenómeno de transducción de gran interés, debido a que podemos ver la conversión de esa energía con una destructividad manifiesta a una energía de gran impacto porque logra instrumentar una posición socialmente reconocida y admirada al investir de solidez económica a negocios que se pueden exponer en los escenarios más elegantes de la élite mundial, con rostros aceptados socialmente y con posiciones de privilegio en la nación en la que se encuentren. Ambos rostros son muy diferentes y muestran las dos caras de esa moneda que ha movido al mundo a lo largo de su historia, el poder. Y aunque parezcan muy diferentes en lo manifiesto, en lo intrínseco se parecen mucho porque imponen sus condiciones, la primera, la descrita a través de la metáfora del ciclón lo realiza mediante la fuerza bruta a la que la mayor parte de la gente se somete o huye y se esconde, si es que no tiene que contribuir en contra de su voluntad mediante el derecho de piso, la extorsión y el secuestro, pero la otra  parte, la empresarial, también impone en la actualidad sus condiciones a la mayor parte de los individuos que viven en las regiones involucradas en el capitalismo y el narcotráfico. La desigualdad de las sociedades genera que los individuos no favorecidos estén expectantes de las firmas empresariales poderosas, consuman sus productos,  o traten de emplearse en ellas para su subsistencia; así mismo,  mediante la llamada colonización soft, en la que los afectados intentan imitar los modelos de consumo de los favorecidos cuando se encuentra dentro de sus posibilidades, o si no es alcanzable, por lo menos, pueden  admirarlos de manera abierta o de forma implícita.

Y qué decir de los bancos y de los gobiernos involucrados….. Saviano nos describe cómo es imposible entender la expansión irrestricta de los narcotraficantes sin la complicidad de los gobiernos en los que se desarrolla, donde otra metáfora, la de la lógica matemática, nos lleva a la siguiente fórmula: gobierno + narcotráfico = dinero + poder.  Otra vez nos encontramos con nuestro viejo conocido, el binomio que mueve todo el proceso de la desigualdad en el mundo (dinero + poder), generándose el círculo vicioso social en donde los más poderosos tienen más dinero y los más ricos tienen más poder,  pero que siguiendo con nuestra metáfora matemática, se convierte en un fenómeno de exclusión social de la mayoría, porque en un grupo social si se acumulan estas dos variables tienden a hacerlo naturalmente en menos personas, las privilegiadas, y por lo tanto, la mayoría tiende nuevamente a quedarse en un lugar relegado, pero que al tratarse de una inequidad que se encuentra respaldada por las instituciones del gobierno legitimado por ser electo en un sistema supuestamente democrático, va generando un proceso donde la convalidación gubernamental la realizan los individuos que se encuentran aliados al narcotráfico, los que permiten el ejercicio impune de estos grupos en todas sus variables delictivas, o peor aún, permite que los mismos sujetos del narcotráfico ocupen directamente  los puestos de poder.   Las consecuencias en México ya las conocemos: zonas geográficas con altos índices de homicidio al grado de que, según cifras oficiales, han disminuido las expectativas de vida de esas regiones a pesar de que existe un incremento en el resto del país, mientras que a nivel organizacional, estas zonas empiezan a funcionar con un poder fáctico de la misma magnitud, o mayor aún que el del mismo estado, lo que genera en el ambiente psicosocial un desconcierto de difícil manejo, no sólo por la confusión sobre el poder legal y real, sino porque, como lo describió René Girard en La violencia y lo sagrado, la desaparición de un poder central que concentre la fuerza, conduce a una violencia generalizada, lo que conlleva procesos traumáticos en los núcleos familiares, la coartación del pensamiento creativo, la limitación de la expresión libre y confiada en el quehacer cotidiano  y conversión de los planes futuros de largo a  corto plazo; estas condiciones no favorecen procesos vinculares armónicos para el desarrollo psicosocial de los individuos. Con una visión dialógica, además de describir las consecuencias de esta complicidad gobierno-narcotráfico, el autor pone énfasis en la corrupción y la porosidad de algunos gobiernos, en especial de América Latina y África, que han facilitado el desarrollo sin cortapisas del llamado crimen organizado, cerrándose una vez más el círculo del poder.

En cuanto a las instituciones financieras, Saviano nos muestra cómo los bancos internacionales han carecido de transparencia y de medidas de control para que cualquier habitante del mundo pudiera conocer con claridad los millones de dólares que son canalizados por sus instituciones, con el propósito de saber cuándo se está blanqueando de dinero mal habido, lo que evidentemente no permitiría que esto sucediera.

Según una investigación reciente de dos economistas de la Universidad de Bogotá, 97.4% de los ingresos procedentes del narcotráfico en Colombia se blanquean en los circuitos bancarios de Estados Unidos y la Unión Europea a través de operaciones financieras. Saviano señala que el poder financiero mundial se ha mantenido a flote con el dinero obtenido en el tráfico de la cocaína, y que  Nueva York y Londres son los dos mayores blanqueadores de dinero negro del mundo, y lo respalda con datos y anécdotas, pero lo resume con las palabras que pronunció Jennifer Shasky Calvery,  la jefa de la Sección de Blanqueo de Dinero del Departamento de Justicia estadounidense durante la sesión del Congreso celebrada en febrero del 2012: Los bancos de Estados Unidos se utilizan para acoger grandes cantidades de capitales ilícitos ocultos en los billones de dólares que se transfieren cada día de banco a banco.  El que los bancos internacionales no tengan modelos preestablecidos para controlar los mayores flujos que ellos tienen, los procedentes del tráfico ilegal, nos permite ver que la negación de su origen finalmente se convierte en complicidad.   El binomio (dinero + poder) aquí también  nos muestra su capacidad para influir en la percepción de los dirigentes bancarios al decidir darle la bienvenida a dichos capitales, y no detenerse mucho en averiguar su origen. A lo anterior el autor  agrega que cuando los gobiernos han detectado el blanqueo de dinero negro, se han conformado con  imponer multas proporcionalmente muy bajas a los ingresos que tuvieron. Una vez más, complicidad que favorece el círculo vicioso del poder. La reciente decisión de la comunidad internacional de auditar todos los depósitos mundiales pudiera ser el inicio de un control del movimiento impune por paraísos fiscales internacionales por parte de estos grupos del narcotráfico internacional. Si seguimos en la lógica de todo lo señalado, pareciera más bien un regulador del poder en donde los gobiernos y los bancos podrán tener más control y captación de dichos capitales.  Aunque muchas de las ganancias internacionales son motores de la economía mundial, el autor del libro sospecha que las ganancias obtenidas por el tráfico de la cocaína tienen una presencia de gran magnitud con el riesgo de empezar a tener una influencia en las decisiones de política internacional.

Saviano describe de manera muy interesante cómo es que la cocaína se ha convertido en una droga que representa los intereses de la postmodernidad: la rapidez, la facilitación para la socialización, el disfrute inmediato, el requerimiento de protagonismo, la excitación,  la aparente felicidad y, por supuesto, ……  el placer y la falta de límites.  No es casualidad que éste sea un punto fundamental en la teoría psicoanalítica, el principio del placer: éste se convierte en un motivador esencial de la conducta humana, sólo que tal vez en la llamada época victoriana de Freud no se encontraba tan valorado a nivel social, se le reprimía consensualmente, mientras que ahora, en la postmodernidad, se le vanagloria como la meta a conseguir, por lo que el placer del individuo con su aparato psíquico en contacto con la sociedad de consumo que adora la imagen de la felicidad histeroide, encuentra a un aliado natural para su descarga.  El incremento porcentual de la adicción a las drogas en varias zonas del mundo, principalmente las más desarrolladas, y el aumento de la variedad de éstas, se ha convertido en el rostro siniestro en que se ven proyectados aquellos individuos más vulnerables debido a las deficiencias de su modelaje vincular, y que por lo tanto no logran captar el espejismo de esa aparente felicidad de la sociedad de consumo; en la película completa el inicio del consumo es muy excitante, mientras que el final es tan sórdido que tendemos a minimizarlo por su crudeza.  El filme Babel, dirigido por Alejandro González Iñarritu, nos refleja, en la historia de la adolescente japonesa, la aparente felicidad y potencia energética del uso de las drogas, contrastada con la soledad melancólica con grave ideación suicida del final de la cinta.

No podríamos entender las consecuencias económicas, políticas y sociales en el mundo  del consumo de la cocaína si no consideramos la ilegalidad en la que se encuentra.   Precisamente porque sabemos las terribles  consecuencias médicas de estas drogas es que existe una posición de rechazo a su consumo, resultaría una gran negación psíquica que hubiera un consenso social ante su consumo cuando conocemos el potencial dañino que tiene su uso.  Sin embargo, la lectura alterna también es necesaria, la de aceptar que la utilización de las drogas es responsabilidad de cada individuo, tal y como ha sucedido con el alcohol a lo largo de casi toda la historia y en la mayor parte del mundo. Es aquí donde el debate sobre legalidad vs ilegalidad nos tendría que ir llevando a una discusión cada vez más fina sobre la manera que tendría que  legislarse la utilización y la prohibición de cada una de las drogas, de acuerdo a la naturaleza de cada una de ellas, así como el lugar o zona geográfica en donde se va a producir la ley respectiva (no es lo mismo legislar en Liverpool, Inglaterra que en Abuja, Nigeria), sin dejar de tomar en cuenta que ciertas decisiones por grandes bloques geográficos también sería de gran utilidad.  Lo anterior se complica cuando vemos que las decisiones tienen que ver con las conveniencias económicas y políticas del gobierno en turno en cada lugar del mundo.

El doctor Edgardo Buscaglia, investigador internacional sobre el tráfico de drogas, ha mostrado claramente que existen múltiples maneras concretas de combatirlo, siempre y cuando se tenga claro que el objetivo es acabar con él.  Sin embargo, aquí es donde se hace evidente que en el pasado los intereses económicos y políticos fueron precisamente factores que fomentaron el desarrollo del narcotráfico, por lo que en el futuro se convertirán en los primeros estorbos para su desarticulación.

Las descripciones y los análisis del libro son innumerables e imposibles de abarcar en un pequeño ensayo, por lo tanto, como conclusión, podría decir que el tráfico de cocaína, con las variables que implica y que ya se mencionaron, tales como el poder, el dinero, la corrupción, la ilegalidad, el blanqueo, las bandas que lo producen y distribuyen, el principio del placer y la falta de límites, nos lleva a que la distribución de esta droga se ha convertido en un indicativo de la humanidad en el siglo XXI.

Aunque siempre han habido miradas introspectivas a lo largo de la historia, podríamos decir que el destino nos alcanzó, porque a pesar de que una organización social constructiva nos ha llevado a un alto grado de complejidad en el entretejido mundial para abastecernos mutuamente de lo que necesitamos para desarrollarnos, las incongruencias y las inconsistencias que tenemos los grupos humanos han servido como un caldo de cultivo para que con la globalización nos encontremos enredados en un sistema destructivo, tal y como lo es el consumo y el tráfico de las drogas.

El fenómeno crece y en algunos lugares ha roto completamente el llamado tejido social, y en muchos más empieza a desestabilizar los procesos de organización social.  Y así como un paciente no quiere dejar sus ganancias secundarias para eliminar un síntoma o una conducta que le hace más daño, el cuerpo  de organización internacional no ha querido dar los pasos suficientes para enfrentar a un flagelo que genera muchas ganancias en ciertos grupos importantes de poder.  De hecho, esta resolución de fondo sería un portavoz para trabajar sobre todos los procesos de negación histórica en donde se tendrían que tomar medidas en la comunidad internacional para permitir y fomentar el desarrollo de los lugares históricamente más desfavorecidos debido a la demostración de poder y explotación de los imperios en otros siglos, pues esas regiones del mundo conquistadas empiezan a mostrar que pueden ser fuente no sólo para el tráfico de las drogas con la violencia que conllevan, sino también de emigración masiva y desordenada que trae consigo confrontación irracional y conflictos de diversa índole por la misma alteración del equilibrio socioeconómico que conllevó la conquista de esas regiones del mundo; la comunidad internacional no puede negar más la corresponsabilidad en todo lo humano.

Además, en cuanto al uso y tráfico de drogas de abuso, se requieren medidas inteligentes y abiertas que nos acerquen cada vez más a la comprensión del fenómeno en toda su complejidad para tomar las medidas adecuadas, y no sólo las posturas dicotómicas tradicionales de rechazarlo completamente o aceptarlo completamente mediante la legalización; cualquiera de las dos posturas extremas, implica tener que confrontar todo lo que sucede posteriormente, en el primer caso, el rechazo simplista por prejuicios es lo que nos tiene como estamos en la actualidad, y la segunda, la legalización, también requeriría de un  manejo integral de todas las consecuencias en la salud que tendría esta postura, sobre todo en los adolescentes.

Ciudad de México, noviembre de 2014,


[1] Saviano, R. (2014). Cero Cero Cero. Cómo la cocaína gobierna al mundo. Anagrama: España.

[2] Médico, psiquiatra, psicoanalista individual y grupal. Miembro de la Asociación mexicana de psicoterapia analítica de grupo.

 

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