Subjetividad y cultura

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Nuestros lectores seguramente habrán advertido que ha habido cambios en la dirección de nuestra revista. Enrique Guinsberg se ha retirado de la misma por razones de salud. Enrique fue el gestor de nuestra publicación. Fue una idea de él, y nos invitó a un conjunto de colegas y amigos a participar en la aventura. Sin duda Enrique Guinsberg fue el más entusiasta y más activo trabajador de Subjetividad y Cultura durante todos los años que su salud se lo permitió. Desgraciadamente no pudo continuar con su labor de igual forma desde hace algunos años, y, tras remontar la oposición de los otros codirectores, en noviembre pasado nos anunció su retiro definitivo. Más allá de la amistad que nos une, creemos que nombrarlo Director Honorario es un gesto de justicia y reconocimiento. Igualmente creemos que continuar con esta tarea editorial que él fundó contará con su acuerdo tácito. Por otro lado Simone Hazan se ha incorporado como codirectora, desplegando una actividad y una sensatez que permite augurar una continuidad creativa en la revista.

Para la selección de textos hemos seguido nuestros criterios tradicionales. Hay una diversidad de temas y autores, que abordan aspectos muy disímiles, todos ellos interesantes, todos ellos con un sentido crítico de la realidad, todos ellos con una apertura a la interpelación y la discusión. A propósito de este punto, una de las ventajas que tiene la transformación de la revista en su vertiente electrónica, es que las preguntas, invitaciones al diálogo y las críticas que los lectores deseen formular, pueden realizarse con mucho mayor facilidad, y su publicación con una celeridad otrora inimaginable.

Los textos muestran un fenómeno que nos llama la atención: la escisión de la realidad opresiva del país y del mundo en general; nos recuerda la película Cabaret donde los asistentes buscan en la frivolidad de ese lugar alejarse de la realidad del ascenso del nazismo y la proximidad de una nueva guerra en medio del canto al becerro de oro en la canción Money, money, money:

 

Dinero, dinero, dinero, dinero…  

un marco, un yen, un dólar o una libra…

Ese tintineante, golpeteante y metálico sonido

es todo lo que hace al mundo girar,

¡hace al mundo girar!

 

En aquella época era el nazismo, ahora, aquí, la necesidad es alejarse de la realidad del desastre económico, social y político generado por el neoliberalismo y la corrupción infinita del aparato político y judicial. Ayer estábamos en el borde del abismo, a partir del 31 de enero de 2015, con las declaraciones del secretario Videgaray sobre el estado de las finanzas públicas, es claro que ya iniciamos la caída y si no se modifica el modelo económico que la originó podríamos llegar al fondo con los enormes costos sociales que implicaría para todos.

Pareciera que ante realidades abrumadoras los humanos tendemos a esquivarlas y refugiarnos en nuestras rutinas, nuestra cotidianidad, nuestros intereses profesionales o artísticos, evadiendo el desafío de poner esos elementos teóricos, técnicos, artísticos al servicio de tratar de enfrentar, comprender, denunciar, rechazar, esa realidad monstruosa. Valga esta pequeña reflexión como estímulo para buscar realizar ese cambio.

Continúan las dos secciones que consideramos imprescindibles: el comentario de libros y el comentario de películas, escogiendo, en ambos casos, los textos y las obras fílmicas con mayor potencialidad polémica.

Cierra nuestra revista la sección de noticias. Desgraciadamente la realidad nacional y mundial tiñe de luto el pasado inmediato y de negros presagios este comienzo de 2015. Muchos y graves, tantos que carecemos de espacio y sapiencia para nombrar siquiera los más terribles. Pero, aunque lugar común en todos los medios mexicanos y extranjeros, no podemos omitir expresar nuestra repulsa, nuestra indignación, nuestro dolor, nuestra solidaridad con víctimas y familiares, así como nuestro miedo por el presente y el futuro de este país que tanto queremos. Las noticias cotidianas de genocidios, homicidios a grupos e individuos, la impunidad, la corrupción, la desvergüenza concupiscente de jueces,  gobernantes y dirigentes políticos y religiosos, el remate de los bienes nacionales así como el abuso sin límites ni castigos en que incurren muchas empresas privadas, nos obligan moralmente a levantar nuestra pequeña voz (pequeña pero no afónica), para que el tiempo no devenga en olvido, para que la abundancia de noticias terribles no conduzca a la indiferencia y la banalización del mal, para que la denuncia sea uno de los motores de la solidaridad y la lucha por el cambio. Hoy más que nunca tienen sentido las palaras del Che Guevara: “La virtud más hermosa de un revolucionario es sentir como propia la injusticia que se cometa contra cualquier ser humano en cualquier parte del planeta”.

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    Subjetividad y Cultura acepta colaboraciones para sus diversas secciones: artículos, notas clínicas, comunicaciones breves, reseñas y comentarios de libros y películas, así como cartas de interés relacionados con el estudio de la subjetividad, la teoría y práctica del psicoanálisis, individual y grupal, en cualquiera de sus variantes y aplicaciones, especialmente si se correlacionan con el ámbito cultural y sociohistórico.



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