Subjetividad y cultura

El borrador del XII. panorama de las neurosis de las neurosis de transferencia (1915). Segunda parte

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José Luis González-Fernandez

Presentamos en esta ocasión la segunda de tres partes correspondiente al XII borrador del ensayo de Metapsicología: “Panorama de las Neurosis de Transferen­cia”, escrito por Freud y extraviado hasta el año de 19841.

 Dada la extensión de este borrador y por haber pretendido dar a conocer simultáneamente la versión alemana y la castellana, nos hemos visto obligados a dividirlo, en forma hasta cierto punto arbitraria, en tres partes. Freud divide, de hecho, su borrador en dos; un panorama propiamente dicho (publicado en el número anterior) donde hace una sinopsis de las neurosis en relación a la regresión, las formaciones reactivas, la fijación, la sexualidad y a la propia disposición, punto que da lugar a la segunda sección llamada por Freud “Fantasía Científica” (Wis-senschlich Phantasien) o “Fantasía Filogenética” como también se le conoce. Con este trabajo, Freud pretendía hacer un análisis “científico” apoyado en la teoría lamarckiana más allá de “Tótem y Tabú”. Con el aval y la cooperación principal de Ferenczi. intenta explicar los deseos y angustias modernas como derivados de los primeros tiempos de la humanidad. Freud hará corresponder las diferentes neurosis según una secuencia proporcionada por la propia historia del género humano.

 En esta segunda parte (la presentada aquí), leeremos como Freud, apoyado en la teoría lamarckiana, trabaja la histeria de angustia como una herencia posible de la era glacial, tiempos en los que la humanidad amenazada por las variaciones climatológicas tan severas y por la consecuente falta de alimentos, transformó la libido en angustia. Frente a esta situación de terror, los hombres primitivos se formaron la ¡dea de que en aquellas circunstancias la reproducción atentaba a la conservación de la especie. De esta manera, los intentos de control natal con seguridad llegaron a producir la histeria.

 Este interés por la herencia lamarckiana siempre fue constante en Freud. Jones afirma que para los primeros días del año 1897, Freud pretendía hacer un estudio sobre el Malleus Maleficarum2 “impresionado por el hecho de que las perversiones sexuales que el diablo practicaba con sus adictos eran ¡guales a los relatos que los pacientes hacían acerca de su infancia3” y a partir de ello sugiere que tales perver­siones son repeticiones de una herencia proveniente de algún antiguo culto sexual semireligioso.

 Cuando la ciencia genética estaba dando sus primeros pasos y todavía en los círculos científicos predominaba la idea de que los caracteres adquiridos podían transmitirse de generación en generación, Freud escribe Tótem y Tabú; es 1913 y parece probable que la teoría filogenética hubiera encontrado sus fundamentos clínicos en el análisis que estaba desarrollando en “El Hombre de los Lobos”, donde las fantasías originarias, la seducción en la infancia y la amenaza de castración, son consideradas por Freud como derivados de la herencia filogenética y complementa­dos con las adquisiciones de la experiencia personal4. Así, frente a la clínica, la teoría filogenética, “…ayudaba a completar la estructura teórica del psicoanálisis5“.

 Haciendo un paréntesis, vale la pena señalar de acuerdo a lo que dice Peter Gay, la ironía representada por el hecho de que “el crimen primordial en modo alguno era esencial para la argumentación freudiana. Los sentimientos de culpa pueden transmitirse mediante mecanismos menos fantasiosos, más aceptables des­de el punto de vista científico. (…) La presentación de su asombroso relato, no como un hecho, sino como una fantasía milenaria de los jóvenes enfrentados a los padres, le habría permitido abandonar su tesis lamarckiana. La universalidad de la experiencia familiar, de las rivalidades íntimas y de los sentimientos mezclados -en pocas palabras, el ubicuo complejo de edipo- habría bastado para explicar la recurrencia de los sentimientos de culpa y para hacerlos encajar sin problemas en su teoría de la mente6“. Volviendo al tema que nos ocupa, al inicio de la guerra envía la ya citada carta a Lou Andreas-Salomé7donde escribía que en “secreto” se estaba ocupando de “grandes y trascendentales cosas”; decía: “Mi conclusión secre­ta era: toda vez que sólo vemos la suprema cultura afectada de un hipocresía enorme, no somos aptos orgánicamente para esa cultura. Hemos de dimitir, y el o lo gran desconocido detrás del destino repetirá semejante experimento cultural algún día con otra raza.”

 En 1915, año de los escritos metapsicológicos,escribe “Panorama de las Neuro­sis de Transferencia”, borrador que presentamos aquí. En 1917 aún interesado por “la importancia del lamarckismo para el psicoanálisis”, Freud escribe a Abraham8 manifestándole la intención de incorporar a Lamarck al psicoanálisis, haciendo coincidir la idea lamarckiana de “necesidad” con el poder de las ideas inconscientes sobre el cuerpo, poder cuyos restos -según señala Freud- podemos observar en la histeria. Jones afirma que Freud hace una coorelación de este residuo de poder, a saber, la omnipotencia de los pensamientos con la voluntad de poder de Shopen-hauer y esto ponía al animal en condiciones de lograr las adaptaciones, ya sea del cuerpo propio o del ambiente, que procuraría la satisfacción de la “necesidad”9. “Con esto se completaría el psicoanálisis. Dos grandes principios de cambio o progreso surgirían de esto: uno por la adaptación (autoplástica) del propio cuerpo y más tarde otro (heteroplástico) por la transformación del mundo externo”10.

 Pese a haber abandonado su proyecto lamarckiano en concreto, su pensamiento seguía influenciado por él, así vemos que hasta el fin de sus días periódicamente salía a relucir; por ejemplo, su “condición de judío” formaba parte para él de una herencia filogenética. En 1922 escribió a Ferenczi que le impacientaba tener que ganar dinero, afrontar un mundo despreciable, aceptar que envejecía. “Extraños anhelos secretos surgen dentro de mí, tal vez de la herencia de mis antepasados del Oriente y el Mediterráneo, anhelos de una vida totalmente distinta, deseos del final de la infancia, irrealizables y mal adaptados a la realidad”11. Estos “oscuros anhelos” siguieron intrigándolo. Diez años más tarde, en 1932, le escribió a Arnold Zweig, -quien acababa de volver de Palestina-: “y nosostros procedemos de allí (aunque uno de nosostros también se considera germano, el otro no); nuestros antepasados quizá vivieron allí medio milenio, tal vez milenio com­pleto (pero eso, también “sólo tal vez”), y es imposible decir que nos quedó entretanto en la sangre y los nervios (aunque sea una manera incorrecta de decirlo) como una herencia de la vida en ese país”. Todo era muy enigmático: “Oh, la vida podría ser muy interesante si uno supiera y entendiera más sobre ella”12

 En el Malestar en la Cultura, (1930) obra que podemos considerar como un resumen aplicado de toda su trabajo, introduce la angustia en su análisis de la cultura y del superyo, originándose lo que él llamó Kulturüberich, el superyo cultu­ral13 defendiendo nuevamente su afirmación de que toda experiencia proviene del mundo exterior. La dotación innata, que incluye la propia experiencia filogenética, desempeña su papel durante las tareas que el complejo de edipo desarrollara en la constitución  del   policía  interior  que  el  individuo -y,  con  él su  cultura-  llevará consigo adelante14.  Sin embargo y pese a todo, Freud quería “…hacerse presente de algún modo a los biólogos”15 

XII ÜBERSICHT DER ÜBERTRAGSNEUROSEN (*)

25 f) Hinter Regression verhüllen sich die Probleme der Fixirung u Disposition. Die Regression kann man allgemein sagen reicht so weit züruck bis zu einer Fixirungstelle, entweder in Ich oder Libentwicklg., u diese stellt die Disposition der. Dies ist also das maβgebendste, die Entscheidg über Neurosenwahle vermitteln-de Moment. Lohnt also dabei zu verweilen.

26 Fixirung Komt (**) durch Phase d. Entwickig zu Stande, die zu stark ausgesprägt war oder vielleicht auch zu lange angehalten hat, um restlos in die nächste überzugehen.

27 Klarere Vorstellg, worin, in welchen Veränderg die Fixirg besteht, wird am besten nicht verlangen. Aber äber Herkunft etwas sagen. Besteht sowohl die Möglichkeit daβ solche Fixirg rein mitgebracht sowie daβ sie durch frühzeitige Eindrücke herbeigeführt und endlich, dass beide Faktoren Zusammenwirken. Unsomehr da man behaupten darf, beiderlei Momente seien eigentlich ubiqui-tür, da alie Dispositionen Konstitutionell vorhanden sind im Kinde u anderseits die wirksamen Eindrücke sehr vielen Kindern gleicher Weise zu teil werden.

28 Handelt sich also um mehr oder weniger um ein wirksames Zusammentreffen. Da niemand Konsist. Momente bestreiten geneigt ist, füllt es ¥ zu auch das Anrecht der frühinfantil Erwerbg krüftig zu vertreten. Bei Zw ist übrigens das Konstit Moment weit deutlicher erkannt, ais bei KHy das akzidentelle, das ist zuzugeben. Detailverteilg immer noch zweifelhaft.

29 Wo das konstit Moment der Fixirung in Betracht Komt, damit Erwerbg nicht beseitigt, sie rückt nur in noch frühere Vorzeit, da man mit Recht behaupten darf, daB die ererbten Dispositionen Reste der Erwerbung der Vorahnen sind. Hiermit stóBt man an Problem der phylogenetishen Disposition hinter der idivi-duell oder ontogenetischen, und darf keinen Widerspruch finden, wenn das Individ zu seiner ererbten Disposition auf Grund früheren Erlebens neue Dispo­sitionen aus eigenem Erleben hinzufügt.

XII PANORAMA DE LAS NEUROSIS DE TRANSFERENCIA (*)

(segunda parte)(**)

25 f) <disposición> Escondidos detrás de la regresión, están los problemas de la fijación y la disposición. De la regresión se puede decir, en términos generales, que se extiende a un tipo de fijación, ya sea en el desarrollo del Yo o de la libido y este punto representa la disposición. Este es entonces el <punto> decisivo, el momento en el que se presenta la decisión por la elección de la neurosis. Valdrá entonces la pena extenderse en ello.

26 La fijación se realiza a través de <una> fase del desarrollo la cual fue marcada demasiado fuerte, o que quizá también haya tenido una duración demasiado larga como para que en consecuencia se pase completamente a la fase conti­gua.

27 Ideas más claras de donde y cuales variaciones existen en <alrededor de> la fijación, mejor no pidamos. Empero digamos algo sobre su origen. Existe la posibilidad de que dichas fijaciones sean tanto traídas consigo netamente como que ellas sean dadas <surjan> por impresiones precoces, o finalmente, que ambos factores actúen simultáneamente. Aunque se puede sostener que los dos momentos tienen una propiedad de ubicuidad, ya que todas las disposiciones existentes son constitucionales en el niño y por otra parte las impresiones efica­ces afectarían a varios niños de manera similar.

28 Se trata pues de un más o de un menos y un eficaz encuentro. Ya que nadie se inclina a poner en tela de juicio momentos constitucionales, le corresponde al psicoanálisis defender con fuerza los derechos de las atribuciones adquisiciones de la temprana infancia. En la Neurosis Obsesiva el momento constitutivo es por lo demás reconocido más claramente que el accidental en la Histeria de Con­versión, esto hay que admitirlo. La distribución detallada <sin embargo es aun dudosa cualquiera que esta sea.

29 En donde el momento constitucional de la fijación es considerado, no por ello se aparta lo adquirido, simplemente se desplaza a tiempos más remotos. Pues también se puede aseverar con justeza que las disposiciones heredadas son restos de lo adquirido por los antepasados. Aquí se choca con el problema de la disposición filogenética detrás de la individual u ontogenética, y no se puede encontrar contradicción cuando el individuo a su disposición heredada de base experiencias anteriores añade nuevas disposiciones de la vivencia singular.

(*) La traducción es fiel al original, de manera que hemos mantenido las faltas de concordancia entre las frases, incluyendo sólo en ciertos casos, palabras entre paréntesis para dar una mayor coherencia gramatical.

(**) segunda de tres partes, continuación del artículo publicado en esta misma revista #1, Junio de 1991

30 Warum sollte der Prozeβ, der Disposition auf Grund von Erleben schaft, gerade an dem Individ, dessen Neurose man untersucht, erlöschen? Oder diese Dispo­sition für seine Nachkommen schaffen, sie aber nicht für sich erwerben können. Scheint vielmehr notwendige ErgÄnzung.

31 Wie weit die phylogenetische Disposition das Verständnis der Neurose beitragen kann, ist noch nicht zu übersehen. Es gehörte dazu auch, daB Betrachtg über enges Gebiet der Ubertraggsneuros hinausgeht.

32 Der wichtigste unterscheidende Charakter der Ubertraggsn konnte in dieser Ubersicht ohnedieB nicht gewürdigt werden, weil er ihnen ¡a gemeinsam nicht auffallt und erst be Herbeiziehg der narziBt Neurose durch Kontrast auffallen würde.(Er liegt in der Festhaltung des Objekts. Verhaltnis des ich zum Objekt).

33 Bei dieser VergróBerg des Horizonts würde Verhaltnis von ich zu Objekt Vorder-grund rücken und Festhltg des Objekts sich ais gemeinsam Unterscheidend ergeben. GewiBe Vorbereitung hier gestattet.

34 Hoffe der Leser, der sonst auch an Langweile vieler Abschnitte gemerkt hat, wie sehr alies auf sorgfaltiger u mühseliger Beobachtg aufgebaut, wird Nachsicht üben, wenn auch einmal die Kritik von der Phantasie zurücktritt u ungesicherte Dinge vorgetragen werden bloB weil sie anregend sind und Blick in die Femé eróffnen.

35 Es ist noch legitim anzunehmen daB auch die Neurosen Zeugnis von der seelischen. Entwicklgsgeschichte des Menschen blegen müBen. Ich glaube nun in Aufsatz (Über zwei Prinzipien) gezeigt zu haben, daB wir den Sexualstreben des Menschen eine andere Entwicklg zuschreiben dürfen ais den ichstrebgen. Der Grund wesentlich daB die ersteren ganze Weile autoerotisch befriedigt werden kónnen, wahrend ichstreben von Anfang auf Objekt u damit auf Realitat angewiesen sind.

30 ¿Porqué se debería extinguir el proceso de la disposición en función de una vivencia producida en el individuo cuya Neurosis se explora? ¿o qué crear esta disposición para su descendencia, sin adquirirla para sí mismo?. Parecería más bien <ser un> un complemento necesario.

31 No es posible exclarecer aún en que medida la disposición filogenética puede contribuir a la comprensión de las Neurosis. Además de ello, es también perti­nente que la consideración se extienda más allá del estrecho campo de las Neurosis de Transferencia.

32 El carácter distintivo más importante de las Neurosis de Transferencia, no pudo ser apreciado en este panorama, puesto que por lo común no llaman la aten­ción y sólo a través del contraste con las Neurosis Narcisísticas tendrían relevan­cia. (Este carácter se encuentra en apego al objeto. Relación del Yo al objeto)7 .

33 Junto a esta ampliación del horizonte avanzaría al primer plano la relación del Yo con el objeto y la determinación del objeto resultaría el rasgo distintivo común. Aquí se permite cierta preparación.

34 Espero que el lector, que además de algún fastidio en muchos párrafos, haya notado también, como todo se construyó sobre una muy cuidadosa y afanosa observación, así mismo que ejerza la indulgencia si alguna vez la postura crítica retrocede ante la fantasía al exponer cosas que sean inciertas sólo por que son incitantes y abren la mirada a lo remoto.

35 Es también legítimo llegar a suponer que aún las Neurosis deben aportar testimonio sobre la historia de la evolución anímica de los hombres. Creo haber demostrado en el artículo (sobre los dos principios) que podemos atribuir a las tencias sexuales del hombre otro desarrollo diferente al de las tendencias del Yo. El motivo esencial es que el primer grupo podía satisfacerse autoeróticamente, en tanto que las tendencias del Yo dependen desde el principio del objeto y con esto por lo tanto de la realidad.

[7] Lo escrito entre paréntesis aparece tachado en el original.

36 Welches die Entwickig des menschlichen Sexuallebens glauben wir in groβen Zügen gelernt zu haben (Drei Abhandlg z. Sexualtheorie). Die des menschlichen ichs, dh del Selbsterhaltgsfunktionen y der von ihnen abgeleiteten Bildgen ist schwieriger zu durchschauen. Ich kenne nur den einzigen Versuch von Ferenczi, der ¥. Erfahrungen zu diesem Zwecke verwertet. unsere Aufgabe wäre natürlich sehr erleichtert, wenn uns die Entwickigsgeschichte des ichs anderswoher gegeben wäre, die Neurosen zu verfahren müβen. Man bekommt dabei den Ein-druck, daβ die Entwickigsgeschichte del Libido ein weit alteres Stück der Entwickig wiederholt ais dies des Ichs, erstere vielleicht VerhüItniBe des Wirbel-tierstammes wiederholt. wührend letzere von der Geschichte der Menschenpart abhangig ist.

37 Es existiert nun eine Reihe, an welche man verschiedene weitgehende Gedanken anknüpfen kann. Sie entsteht, wenn man die ¥neurosen (nicht die Übertrags-neurosen allein) nach der Zeit anordnet, zu Punkt welchem sie im imdivid Leben aufzutreten pflegen. Dann ist die Angsthysterie die fast voraussetzungslose die früheste, ihr schlieBtsich die Konvhy (vom 4 J etwa an), noch etwas spater in der Vorpubertat (9-10) tritt bei Kindern die Zw auf. Die naeziBt. Neurosen fehlen der Kindheit. Von diesen ist die Dem pr in klassischer Form Erkrankg der Pubertats-¡ahre, die Par nahert sich den Jahren der Reife, und Mel-Manie auch dems. Zeitabschnift, sonst unbestimmbar Die Reihe lautet also:

38 Angsthy — Kcnv.hy — Zw — Dem pr — Paranoia — Mel- Manie.

39 Die Fixirungsdispositionen dieser Affektionen scheinen auch eine Reihe zu erge-ben, die aber gegenlüufig ist. (Deutlich) bes. wenn man libid. Disposition in Betracht zieht. Es ergabe sich also, ¡e spüter die Neurose auftritt, auf desto frühere Libidophase muB sie regrediren. Dies gilt indeB nur in groBen Zügen. Unzweifelhaft richtet sich Khy gegen Primat d. Genitalien die Zw gegen die sadist. Vorstufe, alie 3 Übertragsneurosen gegen vollzogene Libidoentwicklg.

36 A grandes rasgos creemos haber aprehendido cual es la evolución de la vida sexual humana (tres ensayos para una teoría sexual). Es más difícil de compren­der el desarrollo del yo humano, es decir, de las funciones de autoconservación y de las formaciones derivadas de ellas. Solamente conozco el intento único de Ferenczi, quién utiliza experiencias psicoanalíticas para ese propósito. Natural­mente nuestro cometido se nos facilitaría si dilucidáramos la historia de la evolución del Yo desde otro lado en lugar de tener que proceder <en sentido> inverso <como> hasta ahora. La impresión que se logra con ello es que la historia de la evolución de la libido repite una parte de la evolución mucho más antigua que la del Yo, el primero tal vez repita las circunstancias de a familia de los vertebrados, mientras que el otro se inclina hacia la historia de la especie humana.

37 Existe ahora una serie a la cual se puede unir diversos y amplios pensamien­tos. Ella surge cuando las Psiconeurosis (no sólo las Neurosis de Transferencia) se ordenan según el tiempo <cronológico> y el punto en el cual entran en escena en la vida individual. Entonces es la Histeria de angustia prácticamente la más temprana, le sigue la Histeria de Conversión (del cuarto año en adelan­te), un poco más tarde en la prepubertad (9-10) se da paso en los niños a la Neurosis Obsesiva. Las Neurosis Narcisísticas <están> ausentes en la infancia. De éstas, la Demencia Precoz en su forma clásica es un padecimiento de la pubertad, la Paranoia se aproxima a los años de madurez, y la Manía-Melan­colía también al mismo periodo, por lo demás indefinido.

La serie sería entonces:

38 Angustia — Histeria de Conversión — Neurosis Obsesiva — Demencia Precoz — Paranoia — Manía-Melancolía.

39 Las disposiciones de la fijación para estas afecciones parecen resultar también en una serie pero en sentido contrario (obvio)8, especialmente cuando se consi­dera la disposición libidinal. Por lo tanto, cuanto más tarde la Neurosis entra en escena, tanto más la necesidad de <un mov¡miento> regredienté a una fase libidinal más temprana. Sin embargo esto es válido sólo a grandes rasgos. Indudablemente la Histeria de Conversión se dirige contra el primado de los genitales, la Neurosis Obsesiva contra el estado sádico, para acabar, las 3 Neurosis de Transferencia en primera instancia contra una evolución libidinal consumada.

[8] Tachado en el original.

40 Die narziβ Neuros aber gehen auf Phasen vor Objektfindg zurück, die Dem Prregredirt bis zum Autoerotis die Paranoia bis zur narziβt homosex. Objektwahl zu Grunde. Die Differenzen liegen darin, daβ die Dem unzweifelhaft früher auftritt ais die Par, obwohl ihre lib. Disposition weiter zurückreicht und daβ MelManie keine sichere zeitliche Einreihg gestatten. Man kann es also nicht festhalten, daβ die sicher vorhandene Zeitreihe der ¥N allein durch die Liben-teicklg bestimmt wäre. Soweit dies zutrifft würde man die umgckehrte Beziehg zwischen beiden betonen.

41 Es ist auch bekannt daβ mit alterfortschritt Hy oder Zw ¡n Dem sich umsetzen kann, nie kommt das Umgekehrte vor. Man kann aber eine andere phylogenet. Reihe aufstellen, die wirklich mit der Zeitreihe der Neurose gleichlaufig ist. Nur mufó man dabei weit ausholen u sich manches hypothetische Zwischenglied gefallen lafóen.

42 Von Dr.Wittels ist zuerst die Idee augesprochen worden, dafB das Urmenschen-tier seine Existenz in einem überaus reichen, alie BedürfniBe befriedigenden Milieu hingebracht, dessen Nachhall wir im Mythus vom uranfünglichen Paro­dies erhalten haben. Dort mag es die Periodizitat der Libido überwunden ha-ben, die den Saugetieren noch anhaftet.

43 Ferenczi hat dann in der bereits erwühnten gedankenreichen Arbeit die Idee ausgesprochen, daí3 die weitere Entwicklg dieses Urmenschen unter dem EinfíuB der geologischen Erdschicksale erfolgt ist, und daG inbesondere die Not der Eiszeiten ihm die Anregung zur Kulturentwicklg gebracht hat. Es wird ¡a allge-mein zugegeben, dafó die Menschenart zur Eiszeit bereits bestand und ihre Einwirkung an sich erfahren hat.

44 Greifen wir die Idee von Ferenczi auf, so liegt die Versuchung sehr nahe, in den 3 Dispositionen zur Angsthy, Konversionshy und Zwangs Regressionen ayf Pha­sen zu sehen, erkennen, welche dereinst die ganze Menschenart vom Beginne bis zum Ende der Eiszeiyen Durchzumachen hatte, so dafl damals alie Mens-chen so waren wie heute nur en Anteil kraft seiner erblichen Veranlagung und durch Neuerwerbung ist.

40 Pero las Neurosis Narcisísticas se remontan a fases previas al encuentro del del objeto. La Demencia Precoz hace un movimiento regrediente hasta el autoerotismo, la Paranoia hasta la elección de objeto narcisista homosexual, la Melan­colía depende de la identificación narcisista con el objeto. Las diferencias están en el hecho de que la Demencia indudablemente entra en escena antes que la Paranoia por más que su disposición libidinal se retraiga más atrás, y la Manía-Melancolía no permite una clasificación temporal segura. Por lo tanto no se puede sostener que el orden temporal <cronológico> de las Psiconeurosis, cuya existencia <por otro lado> es positiva, sea decidida sólo por la evolución libidinal. En tanto que esta relación es acertada, se acentuaría carácter inverso entre ambos.

41 Es también sabido que con el paso del tiempo la Histeria o la Neurosis Obsesiva pueden transformarse en Demencia, nunca a la inversa. Sin embargo, puede formularse otra serie filogenética, la cual tiene realmente el mismo curso tem­poral de las Neurosis. Sólo que para ello es imprescindible tomar impulso y convenir en establecer más de una hipótesis intermedia.

42 El Dr. Wittels fue el primero en proponer la idea de que el animal humano vivía en un medio extremadamente rico en el que todas sus necesidades estaban cubiertas, medio que se conserva reflejado en el mito del paraíso original. Es probable que allí la periodicidad de la libido se haya superado, la cual en los mamíferos está aún adherida.

43 Ferenczi, ya en el trabajo rico en pensamientos mencionado, expuso la idea de que la evolución ulterior del hombre primitivo sucedió bajo la influencia de los destinos geológicos de la tierra, y que especialmente la necesidad de las eras glaciales estimularon el desarrollo cultural. Es por lo general admitido que la especie humana existía en la era glacial y ha experimentado la influencia de ese periodo.

44 Si tomamos la idea de Ferenczi, estamos muy cerca de la tentación a reconocer en las 3 disposiciones a la Histeria de angustia, la Histeria de Conversión y las regresiones obsesivas, a las fases que se reconoce que antaño la humanidad entera debió haber transitado del principio al fin de las eras glaciales, así que entonces todos los hombres eran entonces como lo son hoy sólo una parte ante la fuerza de las predisposiciones hereditarias y la nueva adquisición.

45 Die Bilder können sich natürlich nicht völling decken, denn die Neurose enthält mehr ais was die Regression mit sich bringt. Sie ist auch der Ausdruck des Sträubens gegen diese Regression und ein Kompromiβ zwischen dem urzeitlich Aiten und dem Anspruch des Kulturell Neuen, Am stärksten wird sich diese Differenz bei der Zwneurose ausprägen müβen, welche wie keine andere unter dem Zeichen der inneren Gegensätzlichkeit steht.

46 Doch muβ die Neurose, soweit das Verdrängte in ihr gesiegt hat, das urzeitliche Bild wiederbringen. Unsere erste Aufstellung würde also behaupten, daβ die Menschheit unter dem Einfluβ der Entbehrungen, welche ihr die hereinbrechen-de Eiszeit auferlegte allgemein ängstlich geworden ist. Die bisher vorwiegend freundliche, jede Befriedigg spendende Auβenwelt verwandelte sich ¡n eine Hau-fung von drohenden Gefahren.

47 Es war aller Grund zur Realangst vor allem Neuen gegeben. Die sex Libido verlor allerdings zunüchst ihre Objekte, die ¡a menschliche sind, nicht aber es láBt sich denken, daB das in seiner Existenz bedrohte Ich von der Objektbeset-zung einigermaBen absah und die Libido ¡m Ich erhielt und so in Realangst verwandelte, was vorher Objektlibido gewesen war. An der infantilen Angst sehen wir nun, daB das Kind die Objektlibido im Falle der Unbefriedigg in Realangst vor dem Fremden verwandelt, aber auch, daB es übhpt dazu neigt, sich vor allem Neuen zu üngstigen.

48 Wir haben einen langen Streit darüber geführt, ob die Realangst oder die Sehnsuchtsangst die ursprünglichere ¡st, ob das Kind seine Libido in Realangst wandelt, weil es für zo groB, gefahrlich betrachtet u so übhpt zur Vorstellg der Gefahr kommt, oder ob es vielmehr einer allgemeinen Angstiichkeit nachgibt und aus dieser lernt, sich auch vor seiner unbefriedigten Libido zu fürchten.

49 Unsere Neigung ging dahin das erstere anzunehmen, die Sehnsuchtsangst voranzustellen, aber dazu fehlt uns eine besondere Dísposition. Wir nuBten es für eine allgemein- kindliche Neigung erkltiren. Die phylogenetische Uberle-gung scheint nun diesen Streit zu Gunsten der Realangst zu schlichten u laBt uns annehmen, daB ein Anteil der Kinder die Angstiichkeit vom Beginn der Eiszeit mitbringt und nun durch sie verleitet wird die unbefriedigte Libido wie eine auBere Gefahr zu behandeln. Das relative UbermaB del Libido würde aber derselben Aniage entspringen u die Neuerwerbung der disponirten Angstiichkeit ermóglichen. Immerhin würde die Diskussion der Angsthysterie das Ubergewicht der phylogenetischen Disposition über alie anderen Momente befürworten.

45  Naturalmente que estos cuadros no se pueden asegurar plenamente, pues la neurosis implica más de lo que la regresión en sí misma aporta. Ella es también la expresión de la resistencia contra esta regresión y un compromiso entre lo arcaico y las exigencias de lo neocultural. Esta diferencia tendrá que expresarse con mayor intensidad en la Neurosis Obsesiva. Más que cualquier otra, se encuentra bajo el signo de los contrastes internos.

46 La neurosis requiere entonces, en tanto que la represión ha triunfado en ella, reproducir un cuadro arcaico. Conque nuestra primer formulación presupondría que la humanidad, bajo el influjo de las carencias impuestas por la abrupta era glacial, se tornó en general proclive a la angustia. El hasta entonces esencial­mente amistoso mundo exterior que daba cualquier satisfacción, se transformó en <fuente> de masivos <y> amenazantes peligros.

47 Ante todo lo nuevo estaban dadas todas las condiciones para la angustia real. Inicialmente en efecto, la libido sexual no perdió sus objetos, que son humanos, aunque se podría pensar que en su propia existencia amenazada, el Yo se desprende de su carga de objeto y manteniendo la libido en el Yo convierte así en angustia real lo que una vez fue libido objetal. Así vemos que en la angustia infantil, frente a la insatisfación, el niño transforma la libido de objeto en angustia real frente a lo extranjero <extraño>, aunque en lo general también con eso se tiende a ceder y a angustiarse ante todo lo nuevo.

48 Hemos tenido una larga discusión en cuanto a que si la angustia real es anterior a la angustia anhelante <expectante>, si el niño cambia en angustia real su libido por ser ésta considerada peligrosa y masiva, llegando así a la repre­sentación de peligro, o antes bien acceder a una angustiablilidad general y con ella aprender también a tener miedo de su libido insatisfecha.

49 Nuestra inclinación es a aceptar lo primero, a dar prioridad a la angustia anhelante <expectante>, sin embargo nos hace falta para ello una disposición especial. Estamos obligados a explicarla como una tendencia infantil general. La preponderancia filogenética aclara ahora la polémica en favor de la angus­tia real y nos permite suponer que parte de los niños traen consigo la angustia del inicio de las eras glaciales, y esto los induce además a tratar la libido insatisfecha como un peligro externo. Sin embargo, el relativo exceso de libido escaparía a la misma disposición y posibilitaría la nueva adquisición de la disposición a la angustia. De cualquier manera, la discusión de la Histeria de angustia ponderaría la disposición Filogenética sobre todos los otros momentos considerados.

50 2) Mit dem Fortschritt der harten Zeiten muβte sich den in ihrer Existenz bedrohten Urmenschen der Konflikt zwischen Selbsterhaltung und Fortpflanzungslust ergeben, welcher in den meisten Fällen typischen von Hysterie seinen Ausdruck findet. Die Nahrungsmittel reichten nicht hin, eine Vermehrung der menschlichen Horden zu gestatten und die Kräfte des Einzelnen reichen nich aus, soviele der Hilflosen am Leben zu erhalten. Die Tötung der Geborenen fand sicherlich einen Widerstand an der Liebe besonders der Mütter narziβtischen.

51 Somit wurde es soziale Pflicht, die Fortpflanzung zu beschränken. Die perversen nich zur Kinderzeugg führenden Befriediggen entgingen diesem Verbot, was eine gewiβe Regression auf die Libidophase vor dem Primat der Genitalien beförderte. Die Einschränkg muβte das Weib härter treffen Abstinenz ais den um die Folgen des Sexualverkehrs eher unbekümmerten Mann.

52 Diese ganze Situation entspricht offenkundig den Bedingungen der Konversions-hysterie. Aus der Symptomatik derselben schlieβen wir, daB der Mensch noch sprachlos war, ais er sich aus der unbezwungenen Not das Verbot der Fortp­flanzung auferlegte, also auch noch nich das System des Vbw über seinem Ubw aufgebaut hatte. Auf die Konvershy regredirt dann auch der dazu Disponirte, speziell das Weib unter dem EinfluB der Verbote, welche die Genitalfunktion ausschalten wollen, wahrend stark erregende frühzeitige Eindrücke zur Genital-betatigg drangen.

53 3) Die weitere Entwicklg ist leicht zu konstruiren….

50 2) Con el avance de los tiempos duros debió darse en los hombres amenazados en su existencia el conflicto entre la autoconservación y el placer de la repro­ducción que encuentra su expresión en la mayoría de cualquier caso típico de histeria. Los alimentos entonces no alcanzaban para permitir el crecimiento de las hordas, y la fuerza del individuo no fue suficiente para mantener con vida a tantos indefensos. Matar a los recién nacidos seguramente encontró resistencia en el amor, especialmente en las madres narcisistas.

51 De este modo, restringir la reproducción se tornó en una obligación social. Las satisfacciones perversas que no conducen a la procreación escapaban de esta prohibición que promovía cierta regresión a la fase libidinal previa al primado de los genitales. La limitación debió afectar más duramente y pronto a la mujer que al hombre despreocupado ante las consecuencias de la abstinencia en la relación sexual.

52 Esta situación en conjunto evidentemente corresponde a los requerimientos para la Histeria de Conversión. Por la sintomatología de la misma concluímos que el hombre todavía no hablaba cuando por una imperiosa necesidad se impuso la prohibición de la reproducción, y por lo tanto, tampoco tenía construido el sistema Preconsciente sobre el Inconsciente. Por eso, a la Histeria de Conversión regresa el que además está dispuesto, especialmente la mujer, bajo el influjo de las prohibiciones que quieren descartar la función genital, mientras que fuertes y excitantes impresiones tempranas empujan a la acción genital.

53 3) La evolución posterior es fácil de construir………ç

(Fin de la segunda parte, en nuestro próximo número continuaremos con la tercera y última parte).

Traducción: José Luis González-Fernández.

Revisión y corrección: Karin Fróde de Gómez.

[1] La primera  parte y algunos detalles de su hallazgo fueron publicados en el #1   de Subjetividad y Cultura, junio 1991. pp. 35-46

[2] El martillo de las brujas, de J. Sprenger y H. Kraemer, alegato publicado a fines del siglo XV, alentado y acogido por la Inquisición. Citado por Jones en “Vida y Obra”, ed. Paldós, 3a edición, 1979. Tomo I, p.358

[3] Ibid ,p.358

[4] Freud, SIgmund. “El hombre de los lobos”, O.C. Ae-XVIl,   1981,p.29

[5] Gay, Peter.,”Freud. Una vida de nuestro tiempo”., Ed.Paidós,    Ia edición, 1989. p.378

[6] lb¡d.,p.377

[7] “El Borrador del XII” presentación, primera parte, “Subjetividad Y Cultura” #1, p.36, correspondencia.

[8] Correspondencia Freud-Abraham del 11 de nov de 1917.Citado por Jones, op.cit. Tomo II. p.210

[9]  Ibid., p.331-32

[10] Ibid., p.358

[11] Correspondencia Freud-Ferenczi del 30 de marzo de 1922. Citado por Peter Gay., op.cit., p.667

[12] Carta a Arnold Zweig el 8 de mayo de 1932.   Ibidem.

[13] Freud, Sigmund.,”EI Malestar en la Cultura”, O.C. AE-XXI.,   p. 136-39

[14] Gay Peter., op.cit., p.613

[15] En referencia a la carta dirigida a Ferenczi el 25 de enero de 1917. Citado por Jones, Ernest., op.cit., Tomo III, p.331

(*) Publicado por Sigmund Freud Lta., Colchester, Use Grubrich-Simites, Konigstein, 1985., y Gallimard, París, 1986. Nosotros hemos tomado la versión alemana publicada por la revista Intercambios, Bs.As. Argentina, # 2, 3 y 4, 1990-91.

(**) N.T. El Borrador en alemán contiene numerosas abreviaturas -incluso omisión de letras- que nosotros en la wersión castellana hemos complementado.

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