Subjetividad y cultura

“Después de Lucía”: un caso de duelos no resueltos y bullying en la adolescencia

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Karla Jessica Hernández Martínez[1]

 

INTRODUCCIÓN

La construcción subjetiva de cada sujeto atraviesa por distintos procesos, los cuales están compuestos por etapas, momentos, vínculos y relaciones, procesos que estarán dirigidos por pulsiones de vida y de muerte para dar cumplimiento al deseo e irán marcando cada una de las experiencias y personas que formen parte del entramado histórico del sujeto en cuestión.

Si bien es cierto que dicha construcción no es lineal, las etapas que la conforman se presentan en momentos específicos de la vida cumpliendo funciones y objetivos particulares. En el caso de la adolescencia, se producen una serie de duelos necesarios para la reestructuración y reorganización de la psique; es un segundo momento de individuación donde se hará uso de una “regresión adaptativa” que permitirá al adolescente un movimiento pendular entre estados yoicos abandonados que dieron protección y seguridad, y la actual condición adquirida; se concreta la identidad sexual impulsada por el desarrollo puberal; y el entorno social no solo provee nuevas figuras identitarias necesarias para el adolescente que se aleja de su figuras parentales, sino también proporciona el grupo de pares que tendrá una función crucial como escenario de ensayo para la futura identidad adulta, además de ser un espacio útil para disociaciones, identificaciones y proyecciones que se dan durante este momento.

De esta manera la adolescencia se presenta como una etapa compleja de re-creación psíquica, la cual dependerá de la historia de la primera infancia de cada sujeto así como de lo que su ambiente social le pueda otorgar, aunado a la singular significación y elaboración que cada sujeto le dé a sus propias experiencias y relaciones, sin embargo, dicha etapa se complejiza aún más cuando existe un suceso traumático, como es la muerte de un ser querido, y el trabajo de duelo se ve mermado ya sea por circunstancias internas y/o externas del adolescente.

Lo anterior da paso al objetivo del presente escrito, el cual consiste en abordar, a través de la película “Después de Lucía”, un caso de duelo no elaborado por la muerte de un progenitor durante la adolescencia, para comprender el proceso psíquico por el que atravesaba Alejandra, la protagonista del filme, proceso que dirigió la trama a un fatídico desenlace.

EL PROCESO ADOLESCENTE DE ALEJANDRA: UNA SUMA DE DUELOS NO ELABORADOS.

La cinta “Después de Lucía” trata sobre la vida de un padre (Roberto) y su hija Alejandra de 16 años  de edad, quienes se mudan de Puerto Vallarta a la Ciudad de México pocos meses después de que muere la madre de la adolescente en un accidente automovilístico, evento en el cual al parecer Alejandra estaba aprendiendo a manejar.

Ya en su nuevo hogar, Roberto no logra adaptarse a su nuevo empleo, y Alejandra se integra a un grupo de compañeros de su nueva escuela, sin embargo, en una reunión se emborracha y permite ser filmada mientras tiene relaciones sexuales con uno de sus compañeros, a partir de que este video es publicado en redes sociales comienza a ser objeto de agresiones por parte de sus compañeros, quienes motivados por los celos, la envidia, la inseguridad en su identidad sexual (propias de la adolescencia), y la propia pasividad de Alejandra, la orillan a desaparecer en el mar en una excursión escolar, lo que propicia que Roberto en un deseo impulsivo por “vengar” a su hija, ya que la considera muerta, secuestre y arroje al mar, al otro protagonista del video. Alejandra desaparece para regresar a su ciudad natal, Puerto Vallarta.

Al parecer es el padre el que decide la mudanza, ya que tiene planes de abrir un restaurante, pero manifiesta un gran enojo, tristeza, rigidez y dificultad para establecer nuevas relaciones sociales (con compañeros de trabajo), y sobre todo una negación constante a hablar sobre lo referente a la muerte de su esposa, rechazando así cualquier ayuda o atención psicológica tanto para él como para su hija: “ya fue a terapia, ya no la necesita” contesta Roberto después de que personal de la aseguradora le ofrece atención psicológica para su hija. Dicha actitud lo lleva en repetidas ocasiones a mentirle a Alejandra y a su familia sobre asuntos relacionados con el deceso de la madre, limitando a su hija la posibilidad de hablar acerca de temas dolorosos.

De esta manera, Roberto niega la afectación que el suceso pudo haber causado tanto en él como en su primogénita, donde la mera mudanza significa un “dejar todo atrás” lo antes posible, como una forma defensiva ante la depresión evidente que está sufriendo por la pérdida; por el dolor que siente trata de abandonar todo lo que lo sujete a la esposa muerta, cerrando la posibilidad de llevar a cabo el trabajo de duelo necesario para aceptar la penosa muerte de su mujer.

Freud refiere que la reacción ante la pérdida de una persona amada se observa en “la pérdida del interés por el mundo exterior -en todo lo que no recuerde al muerto-, la pérdida de la capacidad de escoger algún nuevo objeto de amor -en reemplazo, se diría, del llorado-, el extrañamiento respecto de cualquier trabajo productivo que no tenga relación con la memoria del muerto” (Freud, 1917, p. 242).

Dichas reacciones ayudarán al trabajo de duelo en donde el objeto perdido continúa en la psique, por lo que cada recuerdo y expectativa en la que la libido se anudaba al objeto permanecerán sobreinvestidos, consumando en ellos el desasimiento de la libido, este proceso permitirá que se acepte la pérdida poco a poco, repasando la realidad pieza por pieza, de tal manera que se empleará un gran gasto de tiempo y de energía de investidura, sin embargo, una vez cumplido el trabajo de duelo, se libera esa libido objetal y el yo se vuelve libre y desinhibido. En la melancolía, por el contrario, existe una rebaja en el sentimiento de sí mismo, exteriorizada en autorreproches y autodenigraciones, llegando a una delirante expectativa de castigo (Ibíd, págs. 242 y 243).

Roberto al restringir ese trabajo de duelo tratando de “dejar atrás el pasado”, sumerge a su  familia (él y su hija) en un ambiente melancólico, donde ambos se culpan por la muerte de la madre, sin la posibilidad de hablar sobre el suceso traumático. Ambos buscan el castigo, sin embargo, y aunque ambos lo actúan (el padre en una riña callejera), es Alejandra quien lo vive hasta el extremo de identificarse con el objeto muerto y representar su propia muerte al desaparecer en el mar, un deseo de retornar a ese objeto perdido, el mar como representante simbólico del útero materno pero también como símbolo del ambiente seguro en el que había vivido durante su primera infancia, ya que regresa a su antigua casa en su ciudad natal.

Pero ¿qué fue lo que llevó a Alejandra a esa actuación del castigo por la culpa de la muerte de su madre?

En una primera instancia, Alejandra siendo adolescente se encontraba atravesando por  diversos duelos propios de la etapa: por el cuerpo, el rol e identidad infantiles perdidas, donde tiene que renunciar a la dependencia paterna y hacerse cargo de responsabilidades desconocidas; por la pérdida de los padres de la infancia, a quienes trata de retener en su personalidad por el refugio y protección que ellos significan, lo cual se complica por la situación histórica que viven los padres; y el duelo por la bisexualidad infantil perdida, (Knobel, 1988, págs. 10 y 11); sin embargo, “Ale” vive otros dos duelos más: por la muerte de su madre y por la pérdida de su entorno social conocido.

De esta manera, la adolescente cuenta con pocos elementos para elaborar dichos duelos, ya que no existe ese ambiente conocido en el que creció, es decir, su familia, sus amigos y su entorno cotidiano, su padre sumido en su depresión es permisivo, lo que lo vuelve una figura poco estable que le provea a Ale la protección y seguridad que ella necesita para poder llevar a cabo una “regresión adaptativa”, como lo propone Peter Blos (1981), la cual le ayudaría a elaborar dichas pérdidas.

La regresión adaptativa permite volver a estados yoicos abandonados que funcionaron como establecimientos de protección y seguridad, aportando antiguas formas de enfrentar el estrés, otorgando así la posibilidad de adaptarse a su vida actual. En este caso la  regresión se observa puramente defensiva, Ale ya no utiliza la comunicación verbal simbólica, su lenguaje es a través de la pasividad, volviéndose totalmente dependiente de su grupo para “ser”.

Roberto al encontrarse sumido en su depresión, deja de ser la figura protectora que su hija necesita, se mantiene alejado afectivamente intentando negar su dolor, no logra mirar ni escuchar los actos ni las palabras de su hija, y cuando ella lo busca él solo la percibe a través de su propio dolor, negándolo de nuevo mientras su culpa aumenta, y en un intento de mitigarla y compensar la negación se vuelve permisivo, laxo en cuanto a los límites que Alejandra requiere, ausente tanto en presencia como emocionalmente, generando mayor angustia en ella quien no encuentra a ese padre protector de antes.

Por otra parte, el grupo tiene un importante papel en la adolescencia, ya que es un momento en que las fantasías incestuosas de la primera infancia vuelven a surgir, pero ahora de una manera en la que se pueden volver realidad, tanto por los cambios puberales que presentan y la movilidad pulsional que eso genera, como por la fuerza física que el adolescente adquiere, no obstante, la barrera del incesto adquirida después de atravesar el complejo de Edipo se pone en marcha, lo que hace que el adolescente salga de su núcleo familiar para buscar a su nuevo objeto de amor, dejándolo de alguna manera “vulnerable”, por lo que “la indefensión del yo requiere del <nosotros>” (Casas de Pereda, 2010, p. 26), buscando así en el grupo reafirmar su propia seguridad y pertenencia, mientras su yo se fortalece, además de que aquel le permitirá ir ensayando y adquiriendo nuevas identidades.

Del mismo modo, Meltzer afirma que dentro del grupo se despliega una dinámica: “en el grupo las distintas partes de sí mismo pueden ser externalizadas en los diversos miembros de la “pandilla”… aún el adolescente que no es miembro de la pandilla… el “paria”, desempeña un rol que la formación de la pandilla requiere, el de una parte psicótica de la personalidad totalmente alienada en relación a aquellos que están integrados en la pandilla. El aislado a su vez proyecta sus propias partes más sanas”. (Meltzer, 1973, p. 96).

Así, Ale proyecta en el grupo la actuación de su propio sadismo hacia ella misma, recibiendo de esta manera el castigo que busca por la culpa de la muerte de su madre, con la que comienza a identificarse nuevamente pero en su condición de muerta, haciendo que incremente la angustia entre sus compañeros, angustia por la muerte representada, entre más pasividad, los ataques violentos en su contra son mayores, dando pie a la dinámica del bullying, en la que la agresión cada vez es más sádica, necesitando de la presencia de las figuras de autoridad para poder detenerla ya que ni los agresores ni la víctima pueden moverse de los lugares establecidos.

Después de que sus compañeras le cortan el cabello, Ale pierde el referente corporal de sí misma, lo que la lleva a buscar imagos identitarias que le den sentido, como cuando usa el vestido de su madre, de esta manera poco a poco comienza a identificarse más con esa madre muerta, hasta el punto de ser solo un “ente” en la excursión escolar, situación que la lleva a representar su propia muerte, ya que al desaparecer en el mar se cree que su fallecimiento es inminente. Para Ale es el precio que tiene que pagar por aquella culpa que la persigue, sin embargo, fundirse en el mar es lo que le permitirá regresar a su origen y reencontrarse a sí misma después de haber perdido todo lo que le daba sentido, un renacimiento del vientre materno (representado por el mar) que la regresó a la vida.

CONCLUSIONES

La película nos lleva por un recorrido de duelos inconclusos, en el que los protagonistas entre más se esfuerzan por negar las pérdidas más se sumergen en una melancolía que los lleva a la actuación de un trágico final, si bien Alejandra logró sobrevivir a su propia condición de “ente” en la que se había colocado, el padre castigó a otro por su propia impotencia como padre y como esposo.

Alejandra utilizó algunos elementos para su proceso adolescente de una forma patológica, como fueron la regresión e inclusión al grupo, del mismo modo, al no encontrar nuevas figuras identitarias que introyectar para la recuperación de su propia seguridad y reconstrucción de su identidad, se identificó nuevamente con aquella que alguna vez le otorgó una sensación de estabilidad, su madre, sin embargo, tomó de ella ese lugar de muerta, como un castigo y como un deseo de fusión primaria, es decir, de cuando se encontraba en su vientre.

Finalmente, el no hablar sobre la muerte de la madre tratando de olvidar lo ocurrido, los llevó a actuar de forma psicopática, a través del bullying, los sentimientos que ésta generó, en un entorno social que tampoco pudo contenerlos, en su calidad de foráneos los lazos sociales fueron inexistentes, y aunque una tía trataba hacerse presente, ambos, padre e hija, se vivían como en un destierro, único destino que les era permitido vivir.

BIBLIOGRAFÍA

Aberastury, A., y Knobel, M. (1988). La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico. México: Paidós Educador, 2013.

Freud, S. (1917 [1915]). Duelo y melancolía. En Obras completas (Vol. XIV págs. 235-255). Buenos Aires: Amorrortu, 2003.

(2010) Casas de Pereda, M. Adolescencia, en Flechner, S. Psicoanálisis y adolescencia: dos temporalidades que se interpelan. Psicolibro ediciones. Pp. 45-62.

Meltzer, D. (1973). Estados sexuales de la mente. Buenos Aires: Kargierman, 2004.

 


[1] Psicoterapeuta Psicoanalítica de niños y adolescentes por la APM, Lic. Psicología por la UAM, Psicoterapeuta encargada de las secciones de secundaria y preparatoria del Internado Infantil Guadalupano, A.C. de la Salle.

Excoordinadora de campo del Programa “Hijos e Hijas de la Ciudad” del DIF-DF, Conferencista para la prevención del maltrato y abuso sexual infantil, Práctica clínica privada

karlajhernadez@gmail.com

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