Subjetividad y cultura

Del sueño al mito

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Rafael M. Contreras Pérez y Ricardo García Valdez [1]

Las referencias que existen en torno a la interpretación de los sueños las podemos encontrar desde épocas anteriores. Traigamos a colación un ejemplo de La Biblia, en la que se menciona que José interpretó el sueño del Faraón:

“En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté. Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas. Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas; y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete” (Génesis 41).

La interpretación que dio José al Faraón fue que el sueño anunciaba siete años de abundancia seguidos de siete años de hambruna y que Dios lo estaba previniendo. Sin embargo, en este texto no se menciona nunca la técnica interpretativa de José, todo alude a un poder divino, es decir, Dios actuaba sobre José para que él pudiera interpretar.

El trabajo de Freud, propone una forma de análisis para la interpretación de los sueños: la técnica psicoanalítica, la cual ayuda a comprender el sentido inconsciente, que está latente, oculto en la parte sonámbula de los mitos, los cuentos y las leyendas. Asse Chayo (2002) dice que la creación de mitos es inherente al proceso del pensamiento humano y como estos responden a una necesidad básica. La función del mito es la de englobar a la humanidad en una historia ejemplar, representada en un corte instantáneo de un proceso prolongado, dado que el mito explica el enigma de la existencia humana puesta ahora en una narración.

Nos resulta interesante pues, mostrar parte de la técnica psicoanalítica así como parte de la metodología para la interpretación de los sueños. Resulta pertinente también, explorar ejemplos en los que se usa la técnica psicoanalítica en la interpretación de los sueños y cómo esta metodología se puede aplicar también a mitos.

 

El método psicoanalítico y el sueño

Desde sus orígenes, el método psicoanalítico sitúa a la técnica freudiana como una nueva estrategia para analizar la dinámica interna (Freud, 1903). Freud, en La interpretación de los sueños, mencionó cómo surge el método de investigación psicoanalítica procedente de la clínica, con los pacientes a quienes había pedido que le dijeran todas las ocurrencias y pensamientos que tuvieran en ese momento. De ahí, que deducir que un sueño puede insertarse en el encadenamiento psíquico, que ha de buscar asociaciones a partir de una idea; esto sugiere tratar al sueño como un síntoma y aplicarle el método de interpretación.

Freud utilizó la asociación libre, complementada con la interpretación del simbolismo y el vencimiento de las resistencias. Planteó un procedimiento para investigar los procesos anímicos inaccesibles (como un método terapéutico de las perturbaciones psíquicas) y formuló una disciplina teórica del inconsciente (Freud, 1923).

El primer paso es para aplicar esta técnica, se toman sólo los fragmentos del contenido del sueño, presentándose para cada pieza una serie de ocurrencias que pueden definirse como los “segundos pensamientos”. Surge así un método de descifrado, compuesto de conglomerados de formaciones psíquicas (Freud 1900). El principio aplicable a la interpretación psicoanalítica, es que toda asociación es significativa y conduce a un despliegue de los pensamientos latentes y todos los fragmentos de información concatenan asociaciones, las cuales al tener un íntimo entrelazamiento entre el contenido manifiesto y los pensamientos latentes, exponen los hilos que forman la trama del sueño (Grinstein 2007).

Asimismo, Freud toma materiales literarios[2] para explicar el uso de la teoría psicoanalítica en la asociación libre, la atención flotante, la fragmentación y la interpretación de las líneas textuales. En estos casos ya no es el paciente el que ofrece la cadena de asociaciones, sino que se toman prestadas del mismo texto como agrupaciones y reordenamientos de las líneas, palabras o ideas separadas, agregando en ocasiones complementos de otros análisis que pudieran ser similares. Después de este proceso, se da el trabajo de síntesis, lo cual implica una reconstrucción psicodinámica posterior que presenta el material ahora traducido por la mirada psicoanalítica (Freud 1909).

El caso de Schreber (Freud, 1911) es un modelo de interpretación. En este caso, Freud usa un estilo propio con un carácter explicativo, el texto referido como: las memorias de un enfermo de nervios, escrito casi en su totalidad por el mismo Schreber, salvo algunas notas anexas del doctor Weber entre otras, de las cuales se extrae el material bibliográfico. La idea general nos la narra el propio Freud, a fin de que podamos comprender la alucinación descrita, centrando el psicoanálisis a una obra literaria en sí. Y dado que no se tienen datos como los antecedentes de la infancia, ni de la dinámica familiar, sólo se limita en gran medida a la información referida en las memorias; salvo algunas corroboraciones que hace con el Dr. Stegmann mencionadas por el propio Freud.

Para realizar la interpretación del material referido por Schreber, recurre a las técnicas de recomposición e interpretación que adquieren un sentido coherente a la lógica del pensamiento consciente. Toma las memorias y el texto de una formación delirante, como si fuese un trabajo del sueño. Asocia las frases dispersas a lo largo del texto y utiliza, incluso, otros recursos literarios como las obras de Goethe (Fausto) y Byron (Manfred). Utiliza el primer proceso analítico de la descomposición, separa el material para dispersar sus partes, y lo ligar a la base a las teorías sexuales infantiles, lo que le da una lógica psicoanalítica al síntoma alucinatorio. Finalmente, para realizar una síntesis de lo fragmentado, describe una dinámica metapsicológica del delirio, como si fuese la forma de explicar la formación sintomática, la cual aparece como meta del trabajo analítico (Freud 1911) y recupera la racionalidad explicativa de las ciencias naturales (Assoun 2003).

Este modelo plantea una marca en los estudios post freudianos, los que realizaran intervenciones en lo social, en lo mítico desde la línea psicoanalítica siguiendo como base esta misma postura, entre los más destacados se encuentran: Hamlet y Edipo (Jones, 1975), El psicoanálisis de los cuentos de hadas (Bettelheim, 2009), El mito del nacimiento del héroe (Rank, 1981), entre otros. Es importante diferenciar este planteamiento de la postura de lo colectivo, ya que en este modelo Freudiano la interpretación se realiza mediante las asociaciones, y en el en el caso de los mitos y las leyendas, este material es referido por lo social, por lo popular, la literatura y sin lugar a dudas de la propia subjetividad del investigador, lo cual daría pie, no a una sola y única interpretación, sino a una gama de posibilidades.

 

El paso al mito

Estamos rodeados de mitos, de historias, de leyendas, de cuentos que se han generado en la historia, en los pueblos, y que se nos han ido trasmitiendo sea de manera oral, como el cuento y los mitos. Eliade (1981) dice que la función magistral del mito es la de fijar los modelos ejemplares de todos los ritos y de todas las actividades humanas significativas, como la alimentación, la sexualidad, el trabajo, educación, etcétera. El hombre imita los gestos ejemplares de los dioses, repite sus acciones, trátese de una simple función fisiológica como la alimentación, o de una actividad social, económica, cultural, militar, etcétera. La vida religiosa es una conmemoración, una rememoración (Eliade, 1981).

Como ya mencionamos, Freud ofrece un modelo de interpretación (uno de muchos), lo presenta como un esquema de pasos a seguir, como un modelo teórico-técnico, en el cual inicialmente se seleccionan las partes de la narración sin importar el orden de colección, si no lo que de entrada pueda llamar más nuestra atención y posteriormente, trataremos de hilarlas con las primeras cadenas asociativas de la historia, los mitos y el conocimiento popular (Freud, 1900, 1923 y Grinstein 2007). Es decir, pensemos al mito como un rompecabezas armado y del cual podemos elegir una de las piezas. Se trata pues, se hacer un seguimiento para entender el significado, una especie de ingeniería a la inversa, yendo hacia el origen de cada una.

En ese sentido, los mitos se pueden trabajar como los sueños de los pueblos, alimentados por sus deseos (Freud, 1900). Lo que pareciera ser una analogía entre la dinámica popular y la dinámica psíquica inconsciente. Basándonos en psicología de las masas y análisis de yo (Freud, 1921), aunque parecieran un producto metafórico de la infancia cultural, son trasmitidos de generación en generación, repitiéndose por los puntos en común que se encuentran en cada uno de sus integrantes, manifestándose como una mitología popular, pero destacando que su origen se encuentra en lo individual, es por esta idea que el método de la interpretación psicoanalítica, podría aplicarse a los mitos, puesto que su elaboración tendría los mismos fundamentos, y en ambos casos, estaría en juego el cumplimiento del deseo.

Las representaciones simbólicas de las mitologías y las tradiciones pueden mantener la misma estructuración de los procesos psíquicos, bajo el orden del proceso primario, puesto que las fantasías aparecen repetidamente con el mismo contenido de persona en persona, ya que no pueden terminar de elaborarse, y regresan una y otra vez a los ritos, exponiendo a posteriori el contenido de un momento precedente (Laplanche, 1968).

Las asociaciones que podamos obtener como terapeutas son imprescindibles. Debe recordarse que en los casos clínicos son los pacientes quienes nos ofrecen las cadenas asociativas, y en el caso de los mitos, serán los fragmentos de texto elegidos de historias o de narraciones del conocimiento popular. Ricoeur menciona como el mito se traduce en palabras y toma la forma del cuento, siendo el rito su práctica; por lo tanto el mito como rito no hace más que imitar, reproducir lo sagrado de manera simbólica (Ricoeur, 1991).

Un segundo paso para lograr la interpretación, será el cruce que se realiza de las asociaciones con la teoría psicoanalítica.[3] Richard Caldwell (1993) menciona que tras obtener el mito y sus posibles asociaciones, se realiza un cruce con la teorías en relación a la sexualidad infantil, y podríamos agregar que incluso un cruce con la metapsicológica (Assoun, 2002).

Para fines de la interpretación, debemos considerar que el mito o la leyenda, tienen las características de un sueño, en el sentido de que este ha sido modificado de su significado original, y se ha deformado de tal manera que oculta su contenido, mostrándonos sólo lo manifiesto, y es por ello que al basarnos en el concepto de elaboración psíquica (Laplanche J. 1996), tendremos que plantearnos que desde sus orígenes, la línea o la idea original fue ocultado su sentido, su significado, manteniendo latente aquello que no puede ser nombrado y que el superyó se ha encargado de mantener a raya, como lo es, lo agresivo, lo sexual, el placer, el asesinato y la muerte.

Para cerrar, podríamos notar que Freud a lo largo de su obra, y de sus estudios sociales, nos ofrece un modelo de interpretación, no una tabla donde encontremos los significados preestablecidos, sino un esquema creativo que nos invita a la recolección de pistas, a la investigación a la búsqueda de significados y a un proceso complejo de elaboración, para tratar de encontrar similitud entre la dinámica social y la dinámica interna, el aparato psíquico y la metapsicología.

 

BIBLIOGRAFÍA 

Asse, J. (octubre de 2002). El mito, el rito y la literatura. Tiempo. Recuperado de: http://www.uam.mx/difusion/revista/oct2002/asse.pdf.

Assoun, P. (2002). La metapsicológica. México: Siglo XXI,

Assoun, P. (2003). Freud y las ciencias sociales, Barcelona: Serbal.

Caldwell, R. (1993). The origin of the gods, a psychoanalityc study of greek theogonic myth. New York: Oxford university press.

Eliade, M. (1981.) Lo sagrado y lo profano. Madrid: Guadarrama/Punto omega.

Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1903). El método psicoanalítico de Freud. Fragmento de análisis de un caso de histeria, tomo VII. Buenos Aires: Amorrortu

Freud, S. (1905). Tres ensayos de una teoría sexual, tomo VII. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1909). A propósito de un caso de neurosis obsesiva, tomo X. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1909). Análisis de la fobia de un niño de cinco años, tomo X. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1910). Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci y otras obras, tomo XI. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1911). Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber), Volumen XII. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1913). Tótem y tabú, Volumen XIII. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1914). El Moisés de Miguel Ángel. Tótem y tabú, Volumen XIII. Buenos Aires: Amorrortu,

Freud, S. (1923). Una neurosis demoniaca del siglo VII. El yo y el ello, y otras obras Volumen XIX. Buenos Aires: Amorrortu.

Freud, S. (1939). El moisés y la religión monoteísta, Volumen XXIII. Buenos Aires: Amorrortu.

Grinstein, A. (2007). Los sueños de Sigmund Freud. México: Siglo XXI.

Jones, E. (1975). Hamlet y Edipo. España: Mandrágora.

Laplanche, J. (1968). Fantasía y los orígenes de la sexualidad. The International Journal of Psychoanalysis. 49, pp.1-18.

Laplanche, J. (1996). Diccionario de Psicoanalisis. Argentina: Paidós.

Rank, O. (1981). El mito del nacimiento del héroe. Barcelona: Paidós,

Ricoeur, P. (1991). Finitud y culpabilidad, editorial. Buenos Aires: Taurus.

 


[1] Rafael Contreras estudió la Licenciatura en Psicología por parte de la Universidad Veracruzana. Realizó la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica en la APM y actualmente estudia el Doctorado en Psicología del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad Veracruzana, donde se encuentra bajo la tutoría de Ricardo García Valdez, Investigador del Instituto de Investigaciones Psicológicas, quien es coautor de este texto.

 

[2] El mismo modelo se utiliza y se mejora en El caso de Schreber (Freud, 1911), en el Análisis del recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, (Freud 1910), en El análisis biográfico, en una neurosis demoniaca del siglo XVII, (Freud 1923), en “El Moisés de Miguel Ángel” y en Tótem y tabú (Freud, 1914), y por supuesto en el Moisés y la religión monoteísta (Freud, 1939).

[3] Los ensayos Freudianos se desarrollaron a través de muchos años y algunas de las teorías cambiaron y otras se modificaron hasta complementar un modelo metapsicológico del funcionamiento psíquico. Tal como se observa que en los textos: Tres ensayos, El narcisismo, Más allá del principio del placer, Tótem y tabú y, El yo y el ello, entre otros. Las interpretaciones Freudianas tomaron pues líneas diferentes. Podemos encontrar distintas herramientas a lo largo de su obra.

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