Subjetividad y cultura

Con-fusiones: sexo, género y roles de género

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Antonio de Jesús Álvarez Guillén y Leticia Cufré Marchetto[1]

 

 ¿Un llamado a la abstinencia?

“Hay quien piensa, y disculpen mi expresión ahora, que para ser buenos católicos tenemos que ser como conejos. No, la paternidad es ser responsables. Eso está claro”,  dijo el papa Francisco al hablar a los periodistas en el vuelo que lo llevó de Filipinas a Roma[2]. Con esta declaración, resulta interesante la forma en que han cambiado las épocas. Mientras que la Iglesia Católica por mucho tiempo manifestó que los esposos deberían tener el número de hijos que Dios les mandara, en pleno siglo XXI el papa promovió el derecho de los católicos a ejercer el control de la natalidad por medio de abstinencia, mas no por métodos anticonceptivos.

En el caso de los adolescentes, viven una etapa de gran actividad hormonal, de exploración, de conocerse, relacionarse con el mundo y con los demás, sobre todo con quienes son de otro sexo. La paternidad o maternidad adolescente los pone en riesgo físico, mental y social. En esa edad no están en condiciones de asumir la paternidad responsable y es muy común que fallen si se trata del uso de métodos denominados “naturales”[3] en los cuales se lleva un registro del ritmo de fertilidad en la mujer.

Las estadísticas revelan que en la adolescencia la abstención no es un método eficaz debido a que no aporta opciones para el ejercicio de la sexualidad. Según la Encuesta Nacional de Juventud del año 2010 (ENJUVE), el condón es el método preferido por los jóvenes, al menos lo dicen así el 97.5% de ellos. Sin embargo,  sólo el 47.8% de los jóvenes hombres de 15 a 19 años de edad lo usan en su primera relación sexual. En el caso de las mujeres, la cifra apenas alcanza un 15.1%. Número que se puede leer como riesgo, es decir, casi la mitad de los adolescentes y la mayoría de ellas corren peligros: ya sea de embarazo (o de contraer alguna enfermedad venérea) en su primera relación. En general, las adolescentes dejan la decisión en sus compañeros.

En este ensayo nos interesa comentar el capítulo cuatro de la serie “De conejos y condones” de la temporada siete de las Catolicadas, para mostrar cómo es que se manifiestan los roles de género en los jóvenes. Para ello, mencionaremos las diferencias que existen entre género y sexo, que muchas veces se usan de manera indistinta. Después hablaremos de lo que se entiende como roles de género y cómo establecen y refuerzan los prejuicios sociales, por último, proponemos una posible lectura del capítulo de Catolicadas.

Hablar de sexo o género no es lo mismo

Nadie duda que el cuerpo de hombres y mujeres es diferente y que esa diferencia separa a los seres humanos. Es obvio y solemos decir que siempre fue y será así. Socialmente adjudicamos características corporales y psicológicas a cada sexo: valientes, fuertes, caballerosos, proveedores para unos, débiles, intuitivas, sensibles, cariñosas, emotivas para otras. Lo que es bueno para unos es malo para otros. Butler (2015)  considera en El género en disputa que: “el género no es el resultado causal del sexo ni tampoco es aparentemente rígido como el sexo” (p.54). El hombre debe ser valiente e inteligente. Una mujer a veces tiene que ocultar que es valiente e inteligente, ya que no son valores femeninos. El valor que socialmente se da a la diferencia de los sexos es lo que se llama género y así hablamos de “lo masculino” y “lo femenino” que siempre son complementarios.

El género se construye de las atribuciones sociales sobre los sexos. Socialmente pensamos que lo masculino es privativo para los hombres y lo femenino para las mujeres. Sin embargo, cuando consideramos que el género se construye de manera dinámica con la sociedad, el contexto y una época determinada, se complejiza, ya que ser hombre va a tener un significado diferente para cada sujeto, lo mismo que ser mujer.

Butler (2015) “Cuándo la condición construida del género se teoriza como algo completamente independiente del sexo, el género mismo pasa a ser un artificio ambiguo, con el resultado de que hombre y masculino pueden significar tanto un cuerpo de mujer como uno de hombre, y mujer y femenino tanto uno de hombre como uno de mujer” (p.55).

Sin embargo, médicos, biólogos y otros científicos hablan de personas “intersexuales” que nacen con características de ambos sexos. Se suele considerar que la anatomía siempre puede definir cuando una persona es hombre o mujer. La realidad es otra, hay bebés que presentan características físicas equívocas para los médicos, esto no sólo tiene consecuencias en los pensamientos de los padres y las familias, que reportan sentimientos encontrados. Bajo este panorama lo masculino-femenino se complica. En realidad, aunque no reconozcamos a los “intersexuales”, la confusión viene también porque lo que se espera de hombres y mujeres ha cambiado con el tiempo.

Roles de género

Cuando hablamos de rol de género nos estamos refiriendo a la forma en que personas de diferente sexo se manifiestan en la sociedad. Tiene que ver con ideología, moda, estereotipos, ideas, creencias y formas de ser. El rol de género es aprendido, es decir, la forma en que nos enseñaron a ser mujeres u hombres: cómo debemos vestirnos, qué es lo que podemos hacer y lo que no podemos hacer. Lo anterior, lo expresa Bleichmar (2014) en Las teorías sexuales en psicoanálisis y menciona: “Me importa mucho que quede claro esto, que se entienda claramente que la identidad de género antecede siempre al modo en que se define la sexuación y la diferencia anatómica” (p. 255).

Con lo anterior, vemos que el género se construye en relación, y para un modelo que va determinando las pautas de ser mujer u hombre.  Entonces podemos preguntarnos, ¿cuál es la base del comportamiento masculino y femenino? Lo primero es la identificación con el padre o la madre, ellos son los primeros que nos enseñan qué es ser hombre o mujer. También aprendemos los roles de género de miembros de la familia: abuelos, tíos, primos, etcétera. Posteriormente los roles de género los vivimos en la escuela con los compañeros y maestros.

Judith Butler (2015) en el libro Deshacer el género propone como definición de la categoría de género “una práctica de improvisación en un escenario constrictivo. Además, el género propio no se “hace” en soledad. Siempre se está “haciendo” con o para otro, aunque el otro sea sólo imaginario” (p. 13).

Otra base para construir roles de género son los medios de comunicación, la televisión, la radio y el internet principalmente. Una nota del Heraldo de Saltillo que lleva por nombre: “Películas para jóvenes reproducen estereotipos sexistas” comenta: “los papeles protagonistas se reservan especialmente a los varones, personajes activos con objetivos claros no sólo en el terreno del amor, sino también en el terreno profesional. Por el contrario, las mujeres se presentan como un objeto de conquista, sus metas se circunscriben al ámbito amoroso y actúan de forma pasiva”. Vemos la manera en que se ejerce el rol en películas, telenovelas o canciones. De ahí se saca el modelo de comportamientos, como: sufrir, gozar, aspiraciones económicas y aspiraciones de amor, desamor, celos y de felicidad.

Las canciones que se escuchan día a día dan formas de comportamiento que sitúan a la mujer como objeto sexual y el hombre experimentado e infiel; basta recordar canciones como El rey, Sublime mujer o La cosecha de  mujeres para identificar el lugar en el que se sitúa a la mujer, es decir, como objeto sexual y al hombre alejado de la caballerosidad y de la ternura.

El hombre ejercerá muchos roles a lo largo de su vida. El más común y con mayor reconocimiento social es el de proveedor. A partir del consenso social, el hombre debe trabajar y llevar el sustento a la familia. El rol de la mujer será el de ama de casa, que debe encargarse del cuidado de las niñas y los niños, cuidar la salud de toda la familia y hacerse cargo de los adultos mayores. Olavarría (2011) escribe que “a través del trabajo los hombres consiguen aceptación, reconocimiento social de su capacidad de proveer y producir: con él generan los recursos materiales que garantizan la existencia y seguridad de su familia. El mundo laboral pasa a ser, entonces, un espacio en el cual ellos deben tener un lugar” (p.50).

En épocas más recientes, cuando un salario no suele ser suficiente para una familia, las mujeres trabajan fuera de casa, sin que se modifique sustancialmente la visión social de rol de género. Sobre todo, sin que el incremento de trabajo asalariado implique que puede desentenderse del que tiene en casa sin enfrentar el juicio de quienes la rodean. Así vemos mujeres proveedoras del hogar y por otro lado algunos hombres que cuidan a sus hijos ejerciendo una paternidad responsable, ¿qué pasa con los roles de género de estos hombres? Olavarría (2011) comenta que el rol del hombre es que “debe trabajar para promover a su núcleo y salir a la calle, porque en ese espacio se encuentra el trabajo del hombre, más allá de los límites de la casa. Por el contrario, se espera que la esposa obedezca al hombre” (p.50). Vemos que los roles de género son dinámicos en relación a la sociedad, es más clara la adaptación a las exigencias sociales en el rol de la mujer. Sin embargo, el rol de los hombres va sufriendo cambios, aunque, con resistencias latentes que se manifiestan en hogares de hombres que comparten labores del hogar, gastos, responsabilidades y obligaciones con sus parejas. De este modo notamos cambios para todos en los esquemas familiares y en las dinámicas que se generan en el hogar.

“De conejos y condones” 

El grupo Católicas por el Derecho a Decidir investiga declaraciones hechas por representantes de la iglesia católica a partir de los años 2010 y 2011. De dichas investigaciones surge la serie animada denominada Catolicadas, en la cual se tratan temas complejos para la iglesia católica, de una forma crítica, didáctica y lúdica.

En el capítulo 4 se trata de manera amena y divertida la diferencia entre sexo, género y las conductas sexuales de hombres y mujeres. También nos ayuda a pensar algunos prejuicios que están presentes cuando se trabajan estos temas. En la primera escena se ve un bosque, casi un paraíso. Se escucha la voz de un adolescente llamando a Susana: ella pregunta “¿por qué no llegabas?”, él responde “por culpa del padre Beto, no se dormía nunca”, ella: “estuve a punto de regresarme al campamento de las chavas, pensé que te habías dormido”. Hay un acercamiento físico que se rompe cuando él menciona que no lleva condones. En ese momento la pregunta es: “¿Qué hacemos?”. Ella, Susana pregunta, “¿lo hacemos?”. Él responde: “¿sin protección?” (Ella resuelve la situación al mencionar) “traigo un condón, eres tan distraído”. Él cierra la escena con un: “te amo”.

¿Esto qué pasa en la serie se puede ver en el día a día? ¿Lo que vimos en Catolicadas pasa en  realidad en México? ¿Las mujeres se atreven a tomar el rol activo, saben lo que quieren y cómo cuidarse? Supuestamente es el hombre el que debe llevar el condón porque “así fue siempre”, otra cosa hubiera sido considerada un escándalo. En la actualidad, hay quienes consideran muy bueno que una mujer se cuide con el uso del condón y se interpreta como respeto propio. Existen adolescentes que tienen consciencia y responsabilidad, por eso reflexionamos sobre la idea de que una mujer use métodos anticonceptivos como el condón.  En la Encuesta Nacional de Valores en Juventud 2012 se encontró que el 66% de los jóvenes sexualmente activos utilizan algún método anticonceptivo y 32.4% no lo hacen. En la encuesta se reporta que a medida que se incrementa el nivel de escolaridad también asciende el uso de estos métodos. Por otro lado, vemos que el joven duda ante la posibilidad de tener sexo sin condón. Lamentablemente, Susana, no refleja lo que hacen la mayoría de las mexicanas, su posición parece contradecir lo establecido socialmente, o actúa en contra del prejuicio de que las mujeres deben ser seducidas y conquistadas y que no pueden tener deseos ni la fuerza de carácter suficiente como para cuidar de sí mismas.

El capítulo muestra a una adolescente responsable de su sexualidad, de su cuerpo, su placer y su salud. Asimismo, muestra a una mujer en un lugar que no es el de la sumisión femenina ni a la espera de que el hombre sea el que tenga toda la responsabilidad sobre el ejercicio de la sexualidad, es decir, la decisión de cuándo, dónde y cómo tener sexo. El video evidencia que las formas tradicionales no son las únicas, y que los jóvenes pueden tomar otro rol.

También presenta la dificultad que enfrenta la familia al hablar con los hijos sobre sexo. Los adultos saben que los adolescentes en cualquier momento van a tener relaciones sexuales y es mejor que se protejan. Quizás para algunos el video es una utopía, para otros una falta de respeto. En todo caso, aquí lo tomamos como una posibilidad de comentar cuáles son los roles de género establecidos para hombres, mujeres y jóvenes.

Conclusión

El artículo fue construido por cuatro temáticas, en las que se aborda como central la diferencia entre sexo y género, la sexualidad y los roles de género. Decidimos empezar con el llamado a la abstinencia, para reflexionar sobre el mandato social y moral de contener la sexualidad. Consideramos que es atinado enfocar la mirada hacia el ejercicio responsable de la sexualidad con el uso de métodos anticonceptivos y de planificación familiar, en lugar de limitar el ejercicio de la sexualidad principalmente por abstinencia y con el uso de mecanismos morales que generan culpabilidad e invisibilización de prácticas sexuales.

En resumen,  nuestra reflexión sobre la diferencia entre sexo y  género llevó a pensar en cuáles son las conductas que socialmente se solicitan a jóvenes de uno u otro sexo. Sobre todo, en el hecho de que los jóvenes no tengan el mismo derecho y a recordar que hay otras personas que, por no ser o comportarse como se espera, quedan excluidas de todo derecho.

Estos prejuicios lastiman, sobre todo, a los jóvenes. De alguna manera tiene mucho que ver con la gran cantidad de embarazos adolescentes y con el aumento de enfermedades de transmisión sexual. Incluso con la forma en que otras personas sin ninguna razón sean discriminadas. La existencia de videos, documentales y demás estrategias de comunicación como las Catolicadas nos ayudan a pensar y a decir abiertamente el impacto en la sociedad de prácticas que pueden ser riesgosas.

BIBLIOGRAFÍA

  1. BBC Mundo, “El papa dice que los católicos no deben reproducirse como conejos”. Recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/01/150119_ultnot_papa_familias_libertad_ac
  2. Bleichmar S. (2014). Las teorías sexuales en psicoanálisis. Qué permanece de ellas en la práctica actual. Buenos Aires, Argentina. Editorial Paidós.
  3. Butler J. (2015). Deshacer el género. Barcelona, España. Editorial Paidós.
  4. Butler J. (2015) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona, España. Editorial Paidós.
  5. Católicas por el Derecho a Decidir. (2015). Catolicadas temporada 7 capítulo 4 “De conejos y condones”.
  6. El Heraldo de Saltillo (2016) “Películas para jóvenes reproducen estereotipos sexistas”. Recuperado de: http://elheraldodesaltillo.mx/2016/01/29/peliculas-para-jovenes-reproducen-estereotipos-sexistas/
  7. IMJUVE (2012). Encuesta Nacional de Valores en la Juventud 2012. Recuperado de: http://www.imjuventud.gob.mx/imgs/uploads/ENVAJ_2012.pdf
  8. INEGI. (2011). Encuesta Nacional de Juventud 2010. Recuperado de: www.imjuventud.gob.mx/imgs/uploads/ENVAJ_2012.pd
  9. Lomas, C (comp) (2011). Los chicos también lloran. Identidades masculinas, igualdad entre los sexos y coeducación. Barcelona, España Ed. Paidós.
  10. UNAM. (2003). Encuesta Nacional de Cultura. Recuperado de: http://info.juridicas.unam.mx/invest/areas/opinion/EncuestaConstitucion/resultados.htm

[1] Instituto de Investigaciones Psicológicas, Doctorado en Investigación en Psicología, Universidad Veracruzana, Email: antatic@gmail.com y jacaranda33@hotmail.com

[2] Fuente: página oficial de la BBC. http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/01/150119_ultnot_papa_familias_libertad_ac

[3] Le llaman naturales para no utilizar la palabra anticonceptivo que significaría contra la concepción o la vida.

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